Hard Stuff - Bulletproof

Enviado por ChrisJiménez el Lun, 21/09/2020 - 01:58
Hard Stuff

1. "Jay Time" - 2:50
2. "Sinister Minister" - 3:31
3. "No Witch at All" - 5:37
4. "Taken Alive" - 3:15
5. "Time Gambler" - 6:10
6. "Millionaire" - 6:04
7. "Monster in Paradise" - 4:34
8. "Hobo" - 3:23
9. "Mr. "Longevity"/
The Provider" - 7:05

(10. "The Orchestrator" - 3:18
11. "Hell, Demonic Possession" - 3:51
temas adicionales
)

[Full album]

Uno de esos pobres condenados al más cruel y despreciable de los ostracismo en el mundo del rock sin duda fue Atomic Rooster,y su historia maldita empieza cuando a finales de los '60 el talentoso teclista Vincent Crane deja las filas de The Crazy World of Arthur Brown debido a una creciente enfermedad mental.
Recuperado del tormento sigue su propio camino y forma un grupo junto a su compañero batería Carl Palmer y el bajista y vocalista Nick Graham; cosechan cierta popularidad tras lanzar su LP debut pero incluyen a un guitarrista para dotar de la agresividad necesaria a su música.

El elegido es John W. Cann, genio de las seis cuerdas que salido de Andromeda (banda necesaria para entender el proceso de transición entre la psicodelia y el incipiente hard rock); el reformado "power trio", con Paul Hammond a las baquetas, engendra un plástico en cuyas palpitantes arterias (aún algo cubiertas por motas de blues, progresivo y coletazos de psicodelia) reposan los sonidos de lo que más tarde se habría de llamar heavy metal: "DEATH WALKS BEHIND YOU", también éxito en las listas en el momento. Sin embargo la ambición de expandir sus horizontes y de experimentación es una de las manías de los componentes, tanto como los cambios del "line-up".
Esto lleva a Crane a reconducir sus miras hacia nuevos terrenos musicales y a fichar al cantante Peter French; Cann y Hammond no están por la labor de seguir sus órdenes y su reacción ante "IN HEARING OF..." (donde se coquetea con el blues más "soft" e incluso el funk) es largarse a trazar su propio destino profesional. Llegamos a ese momento en que el dúo pide la colaboración del cantante Harry Shaw (quien será despedido prematuramente) y del bajista y teclista de Quatermass John Gustafson para formar su súpergrupo de corta vida BULLET, aunque poco después deben rebautizarse Hard Stuff debido a la existencia de otra popular banda con mismo nombre.

Bajo el amparo de la subsidiaria propiedad del management de Deep Purple, el cuarteto se prepara para producir un disco utilizando los pedazos del realizado como BULLET ("THE ENTRANCE TO HELL", otra joya olvidada) y cuyo sonido parece irle de perlas a su nombre. Además de compartir el protagonismo vocal, los miembros se reparten la labor compositiva, e incluso Ian Gillan y Roger Glover aportan su granito de arena. Es innegable que las sombras de Rooster y los propios Purple planean por encima de este trabajo, sin embargo, si bien conserva la rabia y parte de la calidad del grupo de Crane, se diferencia claramente de ellos gracias a aspectos únicos.
La idea es dejar las complicadas estructuras del progresivo y centrarse en el hard rock puro y duro, además de apenas sobresalir la presencia de los teclados en favor de un impecable trabajo de guitarras (el proyecto no fue sino un vehículo para la reivindicación de un Cann que ansiaba explorar sonidos más proclives a su voz y a su instrumento). Y así, "BULLETPROOF" abre el espectáculo como un auténtico puñetazo de rock visceral y poderoso con "Jay Time", paradigma del sonido que perseguían los fundadores; esto podría generar similitudes con otros esfuerzos realizados en las mismas fechas (los de TOAD, Captain Beyond, CACTUS...) pero pocos igualaron su energía cruda.

Un vigoroso "riff" principal en bucle y un ritmo adictivo dominan el torrente musical de adornos "reverb" que se nos echa encima desde los primeros segundos; coraje como seña de identidad, rechazo absoluto del virtuosismo que reina en el rock del momento salvo el surgido de las cuerdas, quemadas por los dedos de Cann. "Electrizante" es el apelativo adecuado; el trepidante "single" "Sinister Minister" sigue por la misma senda, y brillando aún más la compenetración entre la base rítmica, la potencia de la voz y el trabajo de Cann, quien hacia el final rasguea frenético su guitarra, poseído por una locura incontrolable.
Esa furia sale de las mismísimas entrañas y también prevalece en un mazazo llamado "Time Gambler", escupiendo unos "riffs" con el "fuzz" a tope que amenazan con hacer picadillo los amplificadores, coordinados con un ritmo de lo más machacón, cuajado de testosterona. Otro muro sónico de las mismas proporciones es "No Witch at All", el cual deja que cierto regusto blues se cuele entre todas las piruetas realizadas por el guitarrista líder y sus compañeros, el mismo que encontramos (quizás por esos aportes de Gillan y Glover) en "Monster in Paradise", apisonadora de pesado avance donde se ha de destacar la irascible interpretación de Gustafson y su atractivo y estridente deje vocal, o en la irreverente y muy sureña "Hobo", cantada por Cann.

Más dinámica y melódica se destapa "Millionaire", haciendo sus nada disimuladas concesiones al progresivo, demostrándolo en un cambio de ritmo a eso de los tres minutos que lleva la canción (y en su transmisión al oyente) al límite de la taquicardia; la mejor muestra del talento de la dupla Hammond/Cann está grabada a fuego en su magnífico solo/puente, con fraseos de lo más ácidos que inventa el guitarrista, henchido de orgullo. Por su parte, el rock de la vieja escuela aparece en "Taken Alive", potencial "single", animado, conciso y efectivo, reposando sobre raíces "blueseras" y miras más comerciales, mostrando el sendero a bandas posteriores.
En "Mr. "Longevity" " resuena atronador el bajo y no se puede sino elogiar su armonía con los rebeldes "licks" de la escuela de Hendrix a lo largo de ese solo tan vertiginoso; contundente tema de aires "purpleianos" que remata un epílogo muy heredado de Zeppelin, quizás improvisado. Curiosos "bonus" de ciertas ediciones, pertenecientes al "THE ENTRANCE TO HELL", son la aceleradísima y corrosiva instrumental "Hell, Demonic Possession", con el guitarrista y sus compinches explayándose como le vienen en gana, y "The Orchestrator", corte de sección repetitiva que viene a presagiar el sonido del siguiente álbum de los Stuff, "BOLEX DEMENTIA".

Una espectacular portada presenta al trío observando atónitos a un elemento invisible que ha partido de un golpe el cristal de la cámara; pocas veces han estado tan en sintonía el nombre de un grupo, el nombre y la portada del disco y la música de su interior. La extraordinaria producción, afilada y nítida, hace brillar a las mil maravillas toda la ferocidad instrumental ejecutada, alzándose así "BULLETPROOF" como uno de los trabajos con más pelotas del hard rock de los '70, sin necesidad de baladas ni otros innecesarios adornos.
Un esfuerzo capitaneado por uno de los guitarristas más inquietos y sorprendentes de la Historia, que nos aprieta la yugular a base de incendiarios "riffs" "proto-metálicos" (o incluso me atrevería a decir "proto-thrashers") hechos para abrasar el tocadiscos y un "feeling" tremendo sólo posible de hallar en un LP de aquella década.

Brutalidad y actitud hecha música, hecha maestría, hecha magia, que hay que escuchar para creer.

Canción favorita: "Millionaire"

John Cann: Guitarras/cello/voz
John Gustafson: Bajo/teclados/voz
Paul Hammond: Batería

Harry Shaw: Voz

Sello
Purple