HammerFall - One Crimson Night

Enviado por Marcapasos el Lun, 16/11/2015 - 14:24
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- CD 1 -

1. Lore of the Arcane (01:44)
2. Riders of the Storm (04:54)
3. Heeding the Call (05:00)
4. Stone Cold (07:11)
5. Hero's Return (04:37)
6. Legacy of Kings (04:46)
7. Bass solo: Magnus Rosén (03:37)
8. At the End of the Rainbow (04:34)
9. The Way of the Warrior (04:03)
10. The Unforgiving Blade (03:49)
11. Glory to the Brave (06:35)
12. Guitar solo: Stefan Elmgren (02:43)
13. Let the Hammer Fall (05:51)

- CD 2 -

1. Renegade (03:54)
2. Steel Meets Steel (04:37)
3. Crimson Thunder (07:30)
4. Templars of Steel (06:10)
5. Hearts on Fire (04:03)
6. HammerFall (08:24)

*Bonus tracks*

1. The Dragon Lies Bleeding, Live at Guadalajara, Mexico (05:07)
2. Stronger Than All, Live at Santiago, Chile (04:29)
3. A Legend Reborn, Live at Guadalajara, Mexico (05:10)

- Álbum completo -
- Full concert -

Una cosa es hablar de los HammerFall actuales, y otra muy distinta es hacerlo de los HammerFall de antes, en su época de mayor auge, aquella comprendida entre 1997 y 2004. A partir de entonces, la cosa fue por otros derroteros, pero eso es otro cantar (nunca mejor dicho).

Aquí nos centraremos en su mejor temporada, esa banda sueca que casi salió de la nada con el fin de conquistar el reino del Metal. ¿Lo consiguieron? Mmm… Accept, Running Wild, Rage, Chastain… bandas así alzaron la bandera del feudo euro-metalero como pocas antes (y alguna que otra formación de ese club disfrutó de menos pan en la mesa del que, verdaderamente, se merecía). HammerFall, por el contrario, siempre fueron una especie de caso aparte, un simbionte semi-adolescente entre Helloween, Accept, Iron Maiden y Manowar.
Eso es lo que eran (y lo siguen siendo, vaya), una imprenta perfecta de uno de los mejores tiempos que vivieron el Heavy Metal y el Power Metal. En una época en el que el poder del acero disminuyó, HammerFall se alzó en las escandinavas tierras de Suecia, reanimando esa divertida fe by my power of my steel.

Ni crearon escuela ni siguieron un camino innovador, nanay. Pero, ¡qué diantres! Con más o menos suerte de la necesaria, Dronjak y los suyos consiguieron arrasar la escena europea en muy poco tiempo. “Glory to the Brave”, “Legacy of Kings”, “Renegade”… éxitos inmaculados desde sus nacimientos, amados y detestados a partes iguales. Qué se le va a hacer, son discos con mucho gancho, semblanza de caña de la buena, conjunto de potentes melodías y letras mega-épicas. HammerFall, ni más ni menos.
Ilusión no les faltaba, eso es innegable.

De esta manera, vio la banda en el año 2002, en la cumbre de su carrera como banda de Heavy/Power Metal, editado su cuarto disco de estudio, “Crimson Thunder”, el cual terminó por enderezar el éxito de la banda, otorgándoles el valor de codearse en vivo con figuras como Helloween, Stratovarius e, incluso, estratos de mayor categoría internacional, como Iron Maiden o Accept.
El logro que habían alcanzado en tan poco tiempo tenía que ser celebrado, y qué mejor que con la grabación de su primer álbum en directo (que, tras cuatro discos de estudio, ya tardaban en lanzarlo). Así es cómo se añadió “One Crimson Night”, que ofrece una limpia grabación de su concierto en vivo en abril de 2003, en Lisebergshallen, Suecia, en plena gira del “Crimson Thunder”, tomando forma de gustoso doble CD, aunque también se llegó a producir su versión en DVD para su degustación audiovisual. Bonito detalle para el más aficionado.

Los suecos querían demostrar qué significaba un concierto de HammerFall (y aquí mejor que nunca, pues el concepto dista mucho de ser equitativo a día de hoy).

Oscuro escenario iluminado con llameantes antorchas que proyectan purpúreas sombras de rubí imbuidas por las paredes y caídas sobre el público, metaleros rudos de categoría y jóvenes hormonados impacientes por ver a su banda Power del momento a bases iguales. La espera por ver a Dronjak y a los suyos en plena acción parece llegar a su fin cuando empieza a ser escuchada la oscura sinfonía coral de “Lore of the Arcane”, llegando el propio Hector (cuan Eddie con los Maiden, aunque sin su característica caballeresca británica), martillo en mano, quien deja paso al grupo de bajo, batería y guitarras de la banda, cada uno enviado por los conocidos riffs de “Riders of the Storm” (no “Trailblazers”). Tras vacilar un poco de presentación riffera, da inicio este, uno de los temas más heavies de “Crimson Thunder”, perfecto comienzo en el que la banda estalla en plena forma, un Joacim Cans de lujo como frontman y los tres cuerdas arrasando en el instrumental.
No llevan ni siete minutos de concierto cuando empieza Anders Johansson a marcar el tempo de una de las viejas glorias de la banda, la hímnica “Heeding the Call”, bien desenvuelta por Cans , quien no decae en ningún momento y que conecta estupendamente con el público, aunque tampoco dista de inocencia en el momento coral post-instrumental, que, realmente, debe ser complicado, por no decir jodido, cantarlo en pleno directo, que Cans no es Dickinson ni Lione. Recae, entonces, el deber de cantar el coro, sobre el público, quien soporta la carga durante un buen tiempo hasta que se avecinan los tonos más agudos. Sin duda, uno de esos momentos en el que todos competimos con el colega de al lado por ver quién soporta más el tono agudo, pasando un rato divertido, bien respetado por la marcha guitarrística de Dronjak y Elmgren.

Tras compartir Cans unas palabras con el público, la banda desencadena “Stone Cold” (estimado himno del “Glory to the Brave”, puro acero) y “Heroes Return” (Power Metal raudo y veloz, desarrollada de manera idéntica y leal a la partitura grabada a fuego en el “Crimson Thunder”).
Así llega el momento de saltar al ritmo de las guitarras y al compás de la embravecida batería que marca “Legacy of Kings”, tema épico a base de riffs y coros, bien entonados por Elmgren y Dronjak y un Magnus Rosén totalmente malabarista con su bajo.

Y hablando de Rosén, es su momento de lucirse ante el público y demostrar de qué madera está hecho. Así, el caballero desembala una buena tocata de bajo, cada vez a mayor tempo, llegando más tarde a unirse la batería de Johansson, momento en el que, sin darnos cuenta, empieza a sonar, mediante el bajo, la tonadilla de una de las grandes sorpresas del set list, “At the End of the Rainbow”, bien confirmada por los riffs de guitarra. El paso de la canción evoluciona con parsimonia y gracia. Remarcable la labor coral del triplete Cans-Dronjak-Elmgren.

Otra de las grandes será la enérgica “The Way of the Warrior” (mi tema favorito del “Renegade”), ejecutada con ferocidad y eficacia, aunque demasiado acelerada y apresurada, a destiempo, incluso. Una pena, porque suena de maravillas a pesar de las prisas.

Tras otra tormenta de buen Heavy Metal (“Unforgivin Blade”, ni más ni menos, poderosa como la que más, aunque mostrando a un Joacim Cans más atosigado, esta vez) entra en escena la que es la canción más significativa y emblemática de HammerFall: la bella balada “Glory to the Brave”, momento preciosista para asir los mecheros al son de la guitarra, mientras caen los copos de nieve del escenario, bien acorde con la lírica de la canción, Joacim Cans da la nota con cada verso recitado con dulce embelesamiento y el público construyendo, junto a él, el honorífico estribillo que, otrora, Cans dedicase a su difunto abuelo. Momentazo para enmarcar.

A posteriori, se alza al estrado Elmgren para activar un excelente y largo solo de guitarra, bien defendido por Dronjak y Rosén. Hasta Joacim Cans se permite un poco el lujo de jugar con sus cuerdas, pero sólo justo antes de anunciar “Let the Hammer Fall”, cuyos virtuosos riffs desembocan en un genial crescendo, enlazado con grandes momentos, como el solo liderado por Elmgren (uno de los mejores de toda la actuación) o el escalofriante paseo coral en el que, abiertamente, el público participa estupendamente con Cans y la guitarra de Dronjak. Una de las pistas más directas del “Legacy of Kings”, sin duda, y su actuación le es afín.
Inusitadamente, se percibe el sonido del motor en pleno arranque, y todos sabemos qué se viene encima de la audiencia: “Renegade”, metraje atrevido en el que el triplete Rosén-Dronjak-Elmgren se luce más que nunca, acentuando aún más su fuerza y poderío como equipo musical en la aún más épica “Steel Meets Steel”, instante en el que estos tíos transforman el escenario en un campo de batalla, condecorado con las llamaradas vocales de Cans y los poderosos coros. Buen duelo solista, además, entre Elmgren y Dronjak. Pero es que vamos… ¡Stefan Elmgren es un verdadero máquina!

Por supuesto, no podía faltar uno de los temas insignia de su cuarto disco de estudio, la canción homónima del susodicho, “Crimson Thunder” (pesado medio tiempo en el que Cans aprovecha para jugar, una vez más, con su atrapado público).
Y hablando de medios tiempos, imposible descartar una de las mayores descargas metálicas de “Renegade”, “Templars of Steel”, en el que, en medio de la semioscuridad que la canción implica, toda la formación, en plena unidad, realiza una construcción sublime de ésta, con una audiencia enloquecida como nunca. Resalto, una vez más, la estupenda labor de Elmgren, salvando el culo de Dronjak en más de una ocasión.

No falta mucho para acabar la función, y es la oportunidad de lanzar en boga sus grandes hits. No sorprende nada el oír el anuncio del mega-single “Hearts on Fire”, atronando la estancia banda y público como nunca antes, pirotecnia ígnea incluida.

Los últimos diez minutos del concierto cierran el espectáculo con la canción más adecuada, “HammerFall”, no solo por su identidad hímnica para la banda (dato obvio), también por todos los elementos que recoge para otorgar el broche de oro a los últimos momentos lucidos por la banda: los juegos guitarrísticos, la metralla percusionista, las melodías, los coros, últimas colaboraciones musicales con el público y estribillo de desenlace ”to live for a metal heart”. Y de esta manera, y colgadas las toallas sobre sus hombros, tras una noche victoriosa, los chicos se despiden de su batalladora audiencia y, finalmente, se cierra el telón.

Si de verdad existe un documento que ejemplifique sobresalientemente lo que fueron HammerFall en su primera etapa, sin duda será este "One Crimson Night". Ya luego llegarían los disfrutables energúmenos “Chapter Five”, “Threshold”y “No Sacrifice, No Victory” para visualizar aún más el desliz musical de la banda. Hasta su calidad en directo pegó un buen bajón (solo hay que ver su no muy lejana actuación en el Wacken 2014 para corroborarlo).

Pero en “One Crimson Night”, presenciamos algo diferente. Un grupo de tipejos metálicos imbuidos y bañados de sangre Power, enérgicos e incansables en pleno directo. También cabe anotar el excelente montaje de luces y del mismo escenario o el telón; su excelente elección del set list; y, cómo no, unos músicos que, claro, no serán Accept, Helloween o Gamma Ray, no hagamos comparaciones innecesarias, pero ello no quita que los guardados por el martillo de Hector, en su momento, se montasen shows de lujo y que cualquiera que guste del buen Heavy Metal pueda meterse un rato entretenido escuchando este Live Album.

Lo que está claro es que el que guste de las obras de HammerFall (sobre todo de las magnas cuatro primeras) lo pasará bomba con el doble CD o DVD de “One Crimson Night”. Y si es con el volumen a tope mejor; que se note que esto atruena.
Alejado de la perfección, pero cien por cien recomendado a todo el que alguna vez haya alzado los puños al cielo de la noche mientras entonaba el estribillo de “Heeding the Call”.

Joacim Cans / Voz
Oscar Dronjak / Guitarra, coros
Stefan Elmgren / Guitarra, coros
Magnus Rosén / Bajo
Anders Johansson / Batería

Sello
Nuclear Blast