Halestorm - Into The Wild Life

Enviado por kuarox el Sáb, 03/08/2019 - 00:04
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1. Scream (4:01)
2. I Am The Fire (3:37)
3. Sick Individual (3:27)
4. Amen (2:58)
5. Dear Daughter (4:46)
6. New Modern Love (3:38)
7. Mayhem (3:38)
8. Bad Girl’s World (5:08)
9. Gonna Get Mine (2:57)
10. The Reckoning (3:44)
11. Apocalyptic (3:17)
12. What Sober Couldn’t Say (3:33)
13. I Like It Heavy (4:53)

Cuando Elizabeth Hale, Lzzy para los amigos, decidió que iba a tocar la guitarra en un grupo de éxito de Hard Rock, seguramente pocos la creyeron. Pero ella apuntaba maneras y desde luego iba a cumplir con ello costase lo que costase. Halestorm (que no Alestorm) es una banda formada en Pennsilvania en 1998, debutando con grabaciones en el año 2000. Comandados desde sus orígenes por Lzzy, han conseguido situarse entre las bandas más populares a nivel Hard Rock del siglo XXI. ¿Hay razones para ello? Desde luego las podemos encontrar en forma de discos. La banda, además de Lzzy, la conforman: su hermano Arejay, quien toca la batería, Joe Hottinger a la guitarra líder y Josh Smith al bajo. 2009 fue el año que alumbró el primer LP del grupo, Halestorm, seguido de The Strange Case Of… en 2012. Y ya se sabe que un tercer disco tiene ese halo de grandiosidad, esa aura de que estamos ante algo importante en un grupo. El tercer disco de Halestorm lleva por título Into The Wild Life, y de él hablamos a continuación.

Me gustaría, si el lector me lo permite, contar ahora mi historia con este disco y esta banda. Resulta que conocía al grupo bastante antes de escuchar esta obra, pero nunca me había puesto con ellos en serio. Aunque había dado algunas escuchas a alguno de sus trabajos y siempre encontraba cosas muy aprovechables, también es cierto que no me llenaban del todo, y por ello acababan pasando sin pena ni gloria por mis oídos. Fue un día que pasé por la Fnac de Callao (Madrid) cuando vi ejemplares de este trabajo con precio de oferta. Debido a ello decidí hacerme con uno, sin saber bien qué esperar. Obviamente Hard Rock claro, pero no sabía nada ni había escuchado tema alguno del trabajo previamente. De hecho temí encontrar un disco como lo que había escuchado antes al grupo, con temas decentes, sí, pero monótonos.

Hoy me alegro de poseer este trabajo, y vemos a continuación por qué.

Un disco que comienza con “Scream” ya deja bien a las claras que un grupo va a por todas. Himno de puro Hard Rock, estribillo bien coreable y guitarra, mucha guitarra. Comienzo inmejorable en que Lzzy y los suyos demuestran que se toman en serio esa norma no escrita del tercer disco que mencionábamos. Un corte que pasa volando, destacándose la inclusión de teclados en la coda.

Ese final de “Scream” enlaza a la perfección con “I Am The Fire”, recurso también repetido en otros cortes del álbum. Segundo tema y segundo himno rockero. Otro estribillo fantástico y una parte intermedia, ojo a la voz de Lzzy aquí, que engrandece también el nivel del tema. Otro gran acierto del grupo, cañero también, pero conceptualmente diferente a “Scream”, y eso me gustó. Porque con ello el grupo echó abajo mi teoría sobre la monotonía del disco.

El siguiente “Sick Individual”, otro tema con mucho gancho, lo confirma. Sigue siendo caña, sigue siendo Hard Rock. Pero se distingue bien un tema de otro, que era lo que más temía. La banda utiliza recursos variados y es de agradecer. La voz de Lzzy es una maravilla, y la actitud también. Otro buen tema, y un inicio francamente prometedor.

Pasamos a “Amen”, que fue uno de los singles del disco, y se demuestra por qué. Tema breve y con gancho también, la voz de Lzzy tan fabulosa como hasta ahora. Este tema, que es muy disfrutable, sí que puede resultar algo monótono respecto a los anteriores, pero los rifs y estribillos del mismo se encargan de que ese hecho carezca de importancia.

Y llegamos al primer punto de inflexión. “Dear Daughter”, la primera balada, rompe con la caña y nos regala una interpretación fantástica de Lzzy acompañándose del piano. Una balada que, si bien no es un “Still Loving You” por ejemplo, es más que digna y está fantásticamente colocada para bajar las revoluciones y dar una vuelta de tuerca al estilo.

De aquí, y usando el recurso de unir temas musicalmente que mencionábamos antes, nos lanzan “New Modern Love”, un tema que, sin ser una balada como el anterior, sí que es más pausado y reposado que los introductorios. Es un medio tiempo tranquilo, que muestra a la banda en una faceta más “light” pero no por ello con menos calidad. Al revés, este tema demuestra que saben hacer algo más que riffs potentes y cantar enérgicamente.

El siguiente “Mayhem” devuelve la tralla, tampoco hay que olvidar que esto es un disco de Hard Rock, y de qué forma. Tempos acelerados para los estándares del trabajo, y Lzzy desgañitándose de nuevo en el estribillo. Bueno, desgañitar por decir algo, porque la voz de esta chica es para estudiarla, amigos.

Turno para volver a la pausa, con uno de mis temas favoritos del disco, “Bad Girls World”. Puede considerarse como balada, aunque yo lo veo más como un medio tiempo reposado. En cualquier caso, dejando aparte su fabulosa letra, el arpeggio de guitarra siempre me evoca una paisaje similar a una lluviosa noche en una ciudad, por lo que para mí es un tema con bastante carga ambiental, en el que Lzzy vuelve a cantar fenomenalmente. Al final contiene un solo de guitarra, el cual conduce a la coda y enlace con el tema siguiente.

Con “Gonna Get Mine” tenemos un corte directo de rock, puro rock. Otro de los puntos altos del disco, con riff y estribillo adictivos. Lzzy sigue luciendo su portentosa voz, y el grupo sigue respondiendo perfectamente. Tema ganador en los directos.

Tras esto llega “The Reckoning”, una pieza más pausada, en la onda de cosas como “New Modern Love”, con Lzzy de nuevo luciéndose a las labores vocales. Un tema cuya máxima valía es la intensidad que posee, sobre todo en el estribillo.

A partir de aquí, el disco decae un poco para el que aquí suscribe, pero sin ser una tragedia ni mucho menos. El tema que sigue “Apocalyptic” no es en absoluto un tema malo, todo lo contrario. Lo que sucede con él es que no aporta mucha novedad ya, se deja escuchar muy bien, ciertamente, pero tal vez con menos frescura que lo anterior. Insisto, es un tema que me gusta, las razones que invitan a catalogarlo así responden seguramente a su posición en el setlist.

Algo que sucede también con “What Sober Couldn’t Say”, otro tema pausado, similar a cortes anteriores como “The Reckoning” o “New Modern Love”. Es el tema que menos me llega del trabajo, pero tampoco es malo, simplemente pasa sin aportar gran novedad respecto a lo ya escuchado. Puede destacarse los arreglos de teclado.

Para finalizar “I Like It Heavy”. Qué mejor manera de cerrar un disco así que con un himno como este. Letras dedicadas al mismo género, en las que se menciona también a algunos grandes como Sabbath, Lemmy o Led Zeppelin. Un gran temazo, también gran baza para directos, que sube un poco el nivel del final. Tampoco es que aporte una variedad excesiva, pero un trallazo así después del tranquilo tema anterior se agradece, y mucho.

Este es el tercer disco de la banda de Pensilvania, que a juicio del que suscribe se merece un buen 8 y sus cuatro cuernos. No es un disco histórico ni inventa la rueda, pero se pasa un buen rato con él. Asimismo contiene un puñado de excelentes temas a los que volver de cuando en cuando, y se digiere muy bien.

Un buen disco de Hard Rock el inventado por la capitana Lzzy y su banda. Un trabajo con bastante variedad en el que hay tralla, momentos más relajados, influencias variadas, temas con bastante gancho; y por encima de todo un grupo que ha sabido labrar su propio camino en este mundo del rock.

Lzzy Hale – Voz, Guitarra, Teclados.
Arejay Hale - Batería.
Joe Hottinger – Guitarra y Coros.
Josh Smith – Bajo.

Sello
Atlantic Records