Haggard - Eppur si muove

Enviado por Vesper Lynd el Sáb, 16/10/2021 - 04:04
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1. “All'inizio è la morte” - 06:50
2. “Menuetto in Fa-minore” - 01:16 (instrumental)
3. “Per Aspera ad Astra” - 06:40
4. “Of a Might Divine” - 08:20
5. “Gavotta in Si-minore” - 00:58 (instrumental)
6. “Herr Mannelig” - 04:50
7. “The Observer” - 04:40
8. “Eppur si muove” - 08:19
9. Larghetto / Epilogo adagio - 02:13 (instrumental)

- Disco Completo -

Toda gran banda de metal sinfónico se precia de tener su obra maestra y “Eppur si muove” es la de los alemanes Haggard, un grupo considerado de culto, muy alejado de los cánones más comerciales de otras agrupaciones, al único grupo con el que le encuentro cierta similitud en el sonido son los suecos Therion. No tienen una vocalista femenina al frente, cual plan diva de la Ópera y su especialidad es recrear la música medieval y del Renacimiento, con una maravillosa orquesta de cámara que participa en los recitales en vivo.

Como todo amante de la cultura renacentista, es natural que el señor Nasseri se interesara por el legendario astrónomo, ingeniero, filósofo, matemático y físico italiano (¿Alguna profesión más?) italiano Galileo Galilei. Este hombre era un adelantado a su época y sus investigaciones en materia de astronomía casi le cuestan la vida, tuvo que retractarse de defender la teoría de Copérnico (que explica que la Tierra gira alrededor del Sol) tras ser denunciado a la Inquisición.

Es curioso porque en mi país hubo algunas obras de teatro underground en los circuitos universitarios, mostrando como el genio italiano fue limitado en su conocimiento e investigaciones por culpa del fanatismo religioso. En el siglo XXI, el Vaticano le pidió perdón a Galileo por haberlo censurado y juzgado. A fin de cuentas, el tiempo le dio la razón y todos hoy en dia sabemos que “Y sin embargo se mueve” la Tierra alrededor del Sol, a eso hace referencia el disco de Haggard.

“All'inizio è la norte” es la introducción contada por el narrador, donde aparecen todos los elementos clásicos propios de Haggard: coros, sección de cuerdas, flautas, las sopranos junto a los instrumentos típicos del heavy metal; guitarra, batería, bajo y, además, las voces guturales. Los violines le dan un aire triste y melancólico. Ya en el primer track demuestran una contundencia mayor al de su debut y primeros trabajos, una marcada evolución que nos hace notar el talento desmesurado del señor Nasseri.

Los instrumentales breves son una constante en esta banda, aquí encontraremos tres. El primero, “Menuetto in Fa-minore”, es un homenaje a la música medieval, donde resaltan flautas e instrumentos de cuerdas, reflejando una suavidad, dulzura y delicadeza únicas. En “Gavotta in Si-minore”, de menos de un minuto de duración, toman protagonismo los violines y la orquesta, una pieza preciosa, al igual que “Larghetto / Epilogo adagio”, instrumental al piano sobrio y elegante.

“Per Aspera ad Astra” y “Of a Might Divine” son cortados por la misma tijera: tristes, melancólicos y nostálgicos, aparecen el típico dueto entre la soprano y el growler, además de un tenor lírico. Todo envuelto en un sonido medieval y renacentista, con los coros de fondo y se hace patente la complejidad de las canciones, cambios de ritmo incluidos, participación del piano y el clavicordio y ciertos elementos folks. Difícil describir la música de esta gente, porque combina demasiados elementos diferentes, creando un sonido único y original, muy alejado de la vertiente más comercial del metal sinfónico.

La canción más conmovedora de todo el disco y mi preferida, es “Herr Mannelig”, donde se luce la soprano con el canto operístico, dejándose los pulmones en su interpretación, en un ambiente triste, lúgubre y llorón, como si de un paisaje de invierno se tratara. Belleza absoluta en medio de la desolación.

“The Observer”, que trata sobre el inquieto y observador de los cielos, Galileo, es el track más pesado de todo el LP, con guitarras afiladas y veloces, entremezcladas con la pequeña orquesta clásica de Haggard. A esta altura, el álbum no tiene ni un solo tema desperdicio y desprende calidad, elegancia y creatividad por los cuatro costados. Si alguien me preguntara que es el metal sinfónico, le diría que escuche “Eppur si muove”, que seduce hasta por su bonito título en latín, idioma bendito y fascinante si los hay.

El tema más complejo y elaborado de esta obra maestra es el homónimo con el que cierran la placa. De ocho minutos de duración, “Y sin embargo se mueve” es una elegía con una melodía bellísima donde la vocalista femenina y el piano forman un equipo único, además de los hermosos violines, la guitarra acústica y las flautas… y el narrador termina de contar la historia del infortunado y perseguido Galileo Galilei. Aquí se cierra el telón y los alemanes Haggard terminan el mejor disco de toda su carrera.

Bello, delicado, agresivo cuando hace falta, “Eppur si muove” hace hincapié en la música y no en las voces, ese es el sello distintivo de la banda de Nasseri, lo que los distingue de los cientos de grupos de metal sinfónico que existen en la actualidad. Enorme álbum, colosal y arriesgado y maravilloso, donde la orquesta se lució y se alinearon todos los elementos para crear una auténtica obra de arte. Uno puede sentir la recreación del Renacimiento en el que vivió el genio italiano, un hombre atormentado por la época repleta de contradicciones que le tocó vivir.

Escuchar a Haggard, al menos para mí, es retornar hacia el periodo de mi vida en la que estudié la literatura medieval y renacentista, a la lectura de relatos fantásticos como los de Geoffrey Chaucer y Giovanni Boccaccio (otro italiano polémico y valiente), a Pico della Mirandola y su “Discurso de la dignidad del hombre”, en la que le daba más importancia al antropocentrismo que al teocentrismo que caracterizaba a la Edad Media. El glorioso renacer de la cultura grecorromana que vino a iluminar siglos de oscuridad e ignorancia, dejándonos un legado cultural gigante en cuanto a artistas, pintores, filósofos, escritores, pinturas… y también en los primeros descubrimientos y desarrollos científicos.

No es casualidad que Haggard haya bautizado en latín el nombre de su disco, que era el idioma dominante en aquella época, el acceso a la cultura y la escritura era muy limitado en esos tiempos, concentrándose en los monasterios y la elaboración de los famosos manuscritos, porque no se había inventado la imprenta, como se puede ver en el filme “El nombre de la Rosa” de Jean Jacques Annaud (con el gran Sean Connery en el papel del anciano Abad) basado en el libro del semiólogo italiano (vaya casualidad) Umberto Eco.

Si un país fue esencial para el Renacimiento fue Italia y Asís Nasseri lo sabe. “Eppur si muove” podría haber sido una banda sonora de esa película o al menos, sus partes instrumentales. A esto se le llama genialidad y el nivel de Haggard, lo consiguen pocos músicos dentro de lo que en el symphonic metal se refiere. Por lo tanto, son cinco cuernos ganados por todo lo alto.

Asis Nasseri – Voz, guitarras
Luz Marsen - Batería
Susanne Ehlers – Voz (soprano)
Andreas Hemberger - Guitarras, Guitarras (acústica)
Robin Fischer - Bajo
Gaby Koss – Voz (soprano)
Veronika Kramheller - Voz (soprano)
Fiffi Fuhrmann – Cromorno, Voz (tenor)
Hans Wolf – Piano, órgano y clavecín
Judith Marschall - Violín
Michael Stapf - Violín
Steffi Hertz - Viola
Kathrin Hertz - Cello
Ivica Percinlic - Contrabajo
Florian Bartl - Oboe
Andreas Peschke - Flauta, Voz (tenor)
Mark Pendry - Clarinete
Michael Schumm – Timbal y pandereta

Músicos invitados y de sesión

Dieter Roth - Guitarras, Guitarras (acústica)
Anna Reitmeir - Cello
Matthias Kirchgessner - Guitarras
Laura Belli – Voz (Contralto)
Maria Klaus - Voz (soprano)
Saverio Belli – Voz (tenor)
Matthias Utz - Voz (barítono)
Dorothea Zelinsky - Violin
Markus van Langen - Narración
Miguel Michin - Trompa

Rank – Diseño de portada
Dieter Roth – Producción y mezclas
Uli Friedel – Masterización

Sello
Drakkar Classic