Greta Van Fleet - The Battle at Garden’s Gate

Enviado por Dieguitoacdc el Mar, 27/07/2021 - 17:38
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1.Heat Above
2.My Way, Soon
3.Broken Bells
4.Built By Nations
5.Age Of Machine
6.Tears of Rain
7.Stardust Chords
8.Light My Love
9.Caravel
10.The Barbarians
11.Trip the Light Fantastic
12.The Weight of Dreams

Es tan entendible el amor que muchos sienten por Greta Van Fleet como también el rechazo hacia los mismos (odio decir ese término). El hecho de que los medios de comunicación, siempre hambrientos de titulares morbosos que esconden un contenido pobre o alejado de la realidad, presentaran a estos jóvenes músicos de Míchigan como “los herederos de Led Zeppelin” causó un revuelo enorme entre los rockeros más clásicos etiquetándolos como “copias” o cualquier otro adjetivo peyorativo. Muchas veces me pregunto “¿qué hubiera pasado si los ambiciosos titulares sobre el grupo jamás existieran?” Seguramente no tendríamos ni pajolera idea de GVF, ni “Highway Tune” habría recibido tantas visitas,…tal vez hubieran gozado de cierto prestigio en Estados Unidos o, incluso, llegar al nivel de otra banda influenciada por Zepp como Rival Sons, pero nada de una fama mundial como la que poseen en estos instantes.

…pero como suele decirse: “a lo hecho, pecho”. El mundo sigue y “Highway Tune” y “Safari Song”, ambas son canciones de gran calidad, gozan de mucha fama, así como su primer LP “Anthem Of The Peaceful Army” y el EP “From The Fires”, que siempre los defenderé porque calidad no les falta.

Ya sea por la oleada de mensajes críticos con su sonido (por las mencionadas similitudes con LZ), como por la evolución como un proceso intrínseco de la condición humana, los cuatro chavales volvieron al estudio poco antes de empezar la pandemia para grabar un nuevo álbum de estudio mucho más variado en el plano sonoro y, por ende, mucho más arriesgado por lo que pretende explorar. Ya aviso que, aunque hay cosas que siguen sonando cercanas al grupo de Jimmy Page o Robert Plant, la banda ha apostado fuerte por explorar nuevos horizontes. Realmente este afán de avance lo percibimos ya en el “Anthem”, pero la fórmula seguía estando muy ligadas a los sonidos setenteros que tantas opiniones diferentes despertó.

Los teclados tienen un mayor protagonismo en este álbum, un hecho que podremos comprobar desde que escuchemos los primeros compases de “Heat Above”, corte encargado de darnos la bienvenida combinando la elegancia con una mayor madurez compositiva. Josh suena impresionante tras el micrófono, empleando esos agudos que, incuestionablemente recuerdan al señor Plant (tampoco creo que sea necesario cortarle las cuerdas vocales para eliminar esas similitudes). Mucho más zeppeliana es "My Way, Soon", corte que también bebe de algunas bandas americanas como The Black Crowes o Lynyrd Skynyrd en el que la banda saca su faceta más rockera y comercial de toda la placa y que construyen a partir de un riff de guitarra con mucho gancho. Nuevamente tenemos que hablar de un pletórico Josh tras el micrófono, empleando algunas voces dobladas y más agudas para el estribillo.
Interesantísima me ha resultado “Broken Bells”, primer tema del disco en el que cataremos realmente esta evolución musical con más descaro. Su fusión de momentos donde la calma se impone a partir de guitarras acústicas con otros donde Jake se desmadra con las seis cuerdas y clava un solo de bella factura. Josh nos muestra su faceta más interpretativa y eso nunca puede ser malo.

Ni el mayor negacionista (hay que ver lo mucho que usamos ese término ahora) podría evitar hablar de Led Zeppelin tras escuchar "Built By Nations", una de las canciones más duras de todo el trabajo. Jake tira de fórmulas retro y parece emular la línea guitarrera de "Black Dog" del inigualable Jimmy Page. Danny está inmenso tras la batería incluyendo arreglos y veloces detalles tras los parches.

“Age Of Machine” me gustó muchísimo desde que vio la luz como segundo single del disco. Su estructura más ambiciosa, con siete minutos marcados por un tono espiritual más pronunciado, riffs elegantes, un solo destacable y uno de los mejores estribillos que han lanzado lo convierte en uno de los cortes más destacables del LP. Destaco, además, el videoclip que lo acompaña y que trata sobre la deshumanización de la sociedad de nuestros días. Tampoco faltan las baladas en este trabajo, siendo “Tears Of Rain” una de las más brillantes, gracias, especialmente, a Josh, quien está pletórico tras el micrófono.

Menos logrados están “Stardust Chords” (buenos arreglos orquestales, eso sí) y “Light My Love”, que son dos baladas coloridas pero que rizan el rizo o, en otras palabras, nos da la sensación de que ya hemos escuchado eso en los cortes previos. Y es que tras facturar canciones tan buenas como “Broken Bells”, “Heat Above” o “Tears Of Rain”, que tienen un ADN definido, volver sobre esa idea te puede hacer pensar que estás ante “relleno”. Si los títulos citados en este párrafo no se encontraran en el LP seguramente podría valorarla más en el análisis del producto final.

Se puede alabar a Danny Wagner sin decir que es tan bueno como el mismísimo John Bonham (tampoco vamos a decir disparates), pero hay canciones, como la siguiente “Caravel”, es difícil no encontrar similitudes con el estilo que caracterizó a “Bonzo”. El tema en sí está bien, sin tampoco salirse de nivel, pero para nada malo. Un medio tiempo fiel al estilo mostrado desde sus inicios. Algo mejor sí está “The Barbarians”, que levanta el nivel del disco tras tres “pufos”. Las líneas de guitarra coquetean con el “wah”, mientras que Josh vuelve a darnos una lección de buen canto. Me ha resultado algo parecida, en lo que a idea se refiere, a “Age Of Man”, que abría su primer LP.

“Trip The Light Fantastic” nos acerca al final con un sonido que nos retrotraerá a sus primeros EPs, con un feeling más “zeppeliano” y cálido, sin tantos adornos y con unos arreglos corales que funcionan de maravilla. El final es extraño y/o curioso. “The Weigh Of Dreams” se extiende hasta los nueve minutos para conformar una ambiciosa pieza que resume a la perfección este “The Battle At Garden’s Gate” en el que han comenzado a inclinarse hacia sonidos más propios y con ese sentimiento espiritual que les define.

No, no se tratará de un mal disco si quien lo escucha es fan del grupo, porque tiene elementos que han estado presentes en otros trabajos del disco con algunos menos esperables que han introducido a modo de evolucionar. Estos últimos podrán captar más fans o, de lo contrario, ahuyentarlos. Es difícil poner una nota y, tratándose de Greta Van Fleet, ponerse de acuerdo con todo el mundo para definir si es un gran disco, un buen disco, un trabajo regulero o malo. Me limitaré a darle tres cuernos altos.

Joshua Kiszka – voz
Jacob Kiszka – guitarra
Samuel Kiszka – bajo y teclados
Daniel Wagner – batería

Sello
Universal Records