Gravestone - Back to Attack

Enviado por Witchfyre el Jue, 12/03/2020 - 01:28
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1. I Love the Night (3:55)
2. The Tiger (05:10)
3. Back to Attack (03:49)
4. Break Out (06:18)
5. Just a Minuette (01:07)
6. Won't Stop Rocking (03:57)
7. Dirty Tales (04:28)
8. Suicide (04:59)
9. You Are the Sun (04:08)

No tengo ni idea de cuantas veces habré pasado por encima de algunas de estas ediciones de Scratch Records en aquellos tiempos en que el vinilo tocó fondo unos 20 años atrás. Particularmente este y el Beauty and the Beast de Stormwitch se cruzaron en mi camino en más de una ocasión por "cuatro duros", pero mi escaso dominio sobre ambas bandas entonces me hizo decantarme por otras alternativas que en aquel momento y lugar se me antojaron más interesantes. ¡Joder! Si es que sólo por ese portadón debería habérmelo comprado. Un LP no puede tener una cubierta como esa y ser una mierda. Como con todo, la paciencia acabó siendo recompensada y este Back to Attack habita hace un tiempo en el lugar que le corresponde. Eso sí, muchos años más tarde de lo que era menester y por un importe sensiblemente superior al que pudo ser en su día... No es, ni de lejos, la omisión que más lamento.

¿Y quién son estos Gravestone? A buen seguro que a muchos de ustedes el nombre les resultará familiar y más que agradecidos quedarán de que yo se lo recuerde. A otros no les sonará de nada. Pues una de tantas bandas que poblaban esa nutrida tercera fila del heavy metal alemán. Entiéndase una primera en la que reinan los Scorpions, Accept y, estirando, Helloween. Tras la élite, un segundo pelotón, más numeroso, con esos Running Wild, Rage, Blind Guardian, Gamma Ray, Grave Digger... que, sin las cotas de éxito de los primeros espadas, sí lograron forjarse longevas carreras más que respetables. Y esta tercera, todavía más atestada, con los Sinner, Stormwitch, Warlock, High Tension, Trance, Tyrant, Noisehunter, Mad Max, Talon, Tyran' Pace, Faithful Breath… (insértese nombres a gusto del lector) y Gravestone quienes, con más o menos éxito, nos hicieron llegar dignísimos esfuerzos a lo largo de los 80 para luego ir desvaneciéndose con el cambio de decenio.

Precisamente en la prehistoria del heavy metal alemán, como los Faithful Breath que citaba en el párrafo anterior, tienen su origen Gravestone, ya que hasta 1975 podemos seguirles la pista, bajo el nombre de Heizkörper y mucho más enraizados en la escena krautrock. 1979 fue el año que los vio debutar en una versión menos afilada que la que hoy nos traemos entre manos. Pero con la llegada de los 80 y el impacto de la vanguardia metálica del momento cayeron, como muchos otros, "víctimas de las cadenas" para reinventarse y alistarse al pelotón de infantería germana que asoló el continente a mediados de la década.

Afortunadamente, no nos enfrentamos al enésimo clon de Accept salido de Baviera aunque, como es inevitable, el sello de Hoffmann y cía. se airea con claridad en esa cañera Won't Stop Rocking. Gravestone se acercan más, en cambio, a la propuesta melódica y afilada de algunas bandas de la segunda oleada de la NWOBHM tipo Tokyo Blade, Satan, Chateaux, Blind Fury... y, muy especialmente, Grim Reaper, a cuyo Steve Grimmet, salvando las distancias, recuerda bastante el tono agudo y ligeramente nasal de Berti Majdan.

Judas Priest es otro nombre que acudirá con frecuencia a vuestra memoria al escuchar la vehemencia con la que estos tíos atacan temas tan intensos como I Love the Night, Back to Attack o el guarrete Dirty Tales. Este es el heavy metal que me vuelve loco. Directo, urgente y pleno de exuberancia juvenil, pero sin dejar nunca de lado la melodía, un estribillo bien construido y un solo de estos que te hace coger el primer artilugio que tengas a mano para rememorar tus años de adolescente correteando por casa al son de Tipton y Downing en el Painkiller. Tarea del soleo en la que, por cierto, encontramos a un viejo conocido como Mathias Dieth, hoy un respetable abogado, que repartió mandobles en sus años mozos a la órdenes de Mat Sinner y Udo Dirkschneider hasta principios de los 90, ahí es nada.

Como no, Break Out y Just a Minuette se convierten en las (agradables) anomalías de un LP que, por lo general, discurre a velocidad de crucero. La primera cierra la cara A con aire de balada semiacústica, cosa que tampoco se les da nada mal a los chavales, mientras que la segunda inaugura la B como un simple prefacio de inspiración clásica para Won't Stop Rocking, que termina siendo mi favorita con ese riffeo "hoffmaniano" y su autoritario estribillo. Más rítmicas son, unas The Tiger y Suicide perfectamente estructuradas, bien cantadas, coreables y de puño en alto. Mucho oficio, buena instrumentación, decente sonido (a lo que habrá contribuido la mezcla de Dirk Steffens) y cierta experiencia que se intuye por sus ya 10 años de carrera a esas alturas. Un platillo de muy buen gusto para el gourmet heavymetalero.

En resumen, no es una joyaza, tampoco pretendo hacerlo pasar por tal, pero es un cojonudo ejemplo de aquel heavy metal honrado y trabajador, influenciado por Judas Priest y Accept, que tanto se llevaba a mediados de los 80 en tierras germanas. A poco que esto sea lo tuyo, vas a disfrutar con Gravestone como un enano porque son de lo más molón que salió de tal cervecera región durante aquellos años. Palabrita del Niño Jesús. Cuatro cuernecitos muy majos para estos bávaros en su cuarto trabajo. Recomiendo continuar la escucha también con el siguiente, ya reseñado, Creating a Monster.

- Berti Majdan: voces
- Klaus Reinelt: guitarra
- Mathias Dieth: guitarra
- Thomas Sabisch: bajo
- Dieter Behle: batería

Músicos invitados:
- Peter Garattoni: batería

Sello
Scratch Records