Grave Digger - The Reaper

Enviado por Cuericaeno el Mié, 14/05/2014 - 20:36
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1. Tribute to Death (intro) (1:28)
2. The Reaper (4:16)
3. Ride On (3:32)
4. Shadows of a Moonless Night (3:55)
5. Play Your Game (And Kill) (3:25)
6. Wedding Day (3:53)
7. Spy of Mas' On (3:59)
8. Under My Flag (4:46)
9. Fight the Fight (2:46)
10. Legion of the Lost (Part II) (6:18)
11. And the Devil Plays Piano (4:01)
12. Ruler Mr. H. (3:38)
13. The Madness Continues (instrumental) (1:32)

Nunca fui un ferviente apasionado del Power Metal, sobre todo porque en los tiempos en los que empecé a escucharlo coincidió aquella oleada del mal llamado o bien llamado ‘Happy Metal’, y aquello me saturó de tal forma que veté a esa vertiente por mucho tiempo, sólo consiguiendo atraerme formaciones contadas como Primal Fear y Rhapsody, ambas por entonces debutantes (antes de que los italianos fueran ‘de fuego’), los primeros por su halo Priest y los segundos por crear ese por entonces original y bienvenido aderezo sinfónico que pronto se haría insoportablemente masivo por parte de otras bandas. Los suecos Lost Horizon con su también estreno discográfico o los galácticos Iron Savior del Condition Red fueron los que me mantuvieron un tiempo a la vera del estilo, por presentar ambos un concepto ajeno a los dragones y las princesas, y por ese riffeo tan duro que cada uno defendía contra las melodías felices de las demás propuestas, tan demandadas por tantos y denostadas por otros tantos (pónganme a mí en medio, ni amor ni odio aunque parezca lo segundo).

Pero con el tiempo descubrí que había otra forma de hacer Power Metal (que en parte era la primigenia), descubrí que aquel orfeón de castratis que desde el ocaso de los ’90 en adelante retozaba en castillos hinchables y blandía espadas de goma era sólo la maquillada punta del iceberg de un subgénero que, soterradamente, tuvo sus orcos escondidos. Para que me entendáis mejor, no sabía que también existía Power Metal tocado… pues con cojones, que estamos en familia y se puede decir. Eso me lo vino a revelar un combo germano que, ¡cómo no!, abrevó en el mismo río de acero fundido que sus paisanos Accept, y eso, además de sumar galones, pues justifica esos… cojones: Había descubierto a Grave Digger.

Y por si fuera poco, en cuanto retomaron la marcha allá por los ’90, su dureza fue acentuándose de forma paulatina hasta nuestros días, parapetados con un blindaje de guitarras cada vez más aristado e infranqueable, y un registro vocal cada vez más fiero, crudo y grave, lo contrario a lo que se suele identificar con el Power hoy día. En el disco que nos atañe se notan los primeros pasos hacia ese sonido de coloso de armas. Tras el Speed cavernario de sus albores ochenteros, la bestia hibernó durante 7 años para luego retornar estrenando la siguiente década de la forma en que veremos y escucharemos, con un Power Metal de ése que muy pocos blanden. El Segador había llegado y rodarían headbangueantes cabezas.

The Reaper, aunque no llega a ser perfecto por alguna que otra piedra (más bien un piano) en el camino, es un álbum más que disfrutable casi en su totalidad, y supone la revitalización de un curtido combo al que le quedaban más decenios por los que pasear el filo de su guadaña, más afilada año a año, siendo este álbum la semilla de ese distintivo sonido con el que se les conoce hoy. La intimidante garganta del fundador Chris Boltendahl rugía una vez más frente a un nuevo plantel, Uwe Lulis a la guitarra, Tomi Göttlich al bajo y Jörg Michael ante los parches, tres miembros que funcionarían de maravilla trabajando en equipo para llevar a Grave Digger a un siguiente nivel más certero y adictivo.

La intro, Tribute to Death (compuesta junto con el outro por Piet Sielck 4 años antes de que fundara Iron Savior con Kai Hansen), nos mete en situación para entre coros de ultratumba vía teclado y relinchos de caballos espectrales echarnos encima toda la caballería en el title-track, guerreando los germanos a riffeo batiente, con hosco ceño, velocidad y, al final, su risoteo; y es que los teutones, al menos en esta rama del Heavy, casi siempre fueron unos cachondos. Perfecto tema de apertura, al que le sigue a mismo ritmo Ride On (y ¿qué podías esperar de un título así?), que “higher and higher” alza el vuelo y tú con él, a doble pedaleo como marca la tradición y coronado por un chorus autóctono y bien fiel a ese fragor operístico que abanderó Helloween, embravuconó Accept y, algo más en la sombra pero con orgullo, continuaron los aquí protagonistas del cuento en esta gesta y en las sucesivas.

Qué gran riff el de Shadows of a Moonless Night, sin quedarse muy atrás el que se muestra como principal en el guerrillero y prestísimo Play Your Game (And Kill), un riff que también tiene lo suyo en cuestión de expresividad y de capacidad de enganchar al oyente powermetaller. Y que no se nos escape en el mismo tema esa sección ‘melodía/solo’, muy a tener en cuenta para saber a qué jugaban los de Gladbeck (pues a matar como reza el título).

Un poco más heterodoxo se presenta Wedding Day, con mucho protagonismo del bajo de Göttlich, cambiando parcialmente el enfoque general del disco y la banda en sí; aunque por poco tiempo, pues no tardan en regalarnos momentos muy guitarreros sin abandonar esa marcha a medio tiempo que define al tema. Spy of Mas' On vuelve a poner al disco a galope tendido tras su preludio tétrico, y atención a ese 2:11 que por los bafles asoma, donde los músicos nos zarandean que da gusto, a base de un riffeo a cuerda amordazada que marcará los primeros pasos de lo que sin duda es el plato fuerte de este séptimo asalto, que es su sección instrumental.

Si el ensañamiento se basaba ahí en las guitarras y la base rítmica, en el siguiente corte le tocaba repartir más leña al del micro. Under My Flag nos brinda al Chris más vehemente y lunático, y por otra parte uno de los mejores solos del disco de la mano del portentoso Uwe Lulis. La avanzadilla final no tiene desperdicio, con esa batería de Jörg empujando de modo triunfal mientras el tema se va desvaneciendo. A todo pistón se nos lanza desde el principio la intensa Fight the Fight, con ese estribillo que va como a zarpazos, tema de mecha muy corta pero que te deja satisfecho cuando las campanas de Legion of the Lost (Part II) lo despiden. Este segundo capítulo de la ‘Legión de los Perdidos’ es un oscuro ejercicio que se arrastra entre acústicas y se levanta furioso entre eléctricas, y si en materia de tralla Under My Flag nos traía el mejor solo hasta entonces, en el ámbito melódico, emotivo, la mentada legión nos trae otra maravilla punteada, de nuevo a cargo del genial Lulis. Me encanta cómo Chris gruñe ese “… of madness…” cuando anuncia que “la luna de la locura está brillando”, y en general se percibe que, aunque a Grave Digger lo que mejor se les da es pisar a tope el acelerador, también sabían y saben manejar las lentas con muy buen resultado, saliendo más que airosos para esta secuela de aquel tema de su LP debut.

La intermitente And the Devil Plays Piano (estúpido título dicho sea de paso), es directamente la única que sobra de este trabajo, pues es factible que hasta te salgas un poco de la línea del disco para dar otra pincelada, pero es que hay que saber hacerlo y aquí los Grave Digger no acertaron, además de que temáticamente no sabes si esto es una crítica social o un chiste por semejante conclusión, que viene a ser el nombre de la piececilla (sin contar el chapucero tono que lo articula, pues ahí y por una vez no compro a Chris). Menos mal que no sería el tema que despidiese la obra…

Por fortuna lo bueno vuelve con Ruler Mr. H., que para ser mejor bálsamo aún para curarnos de lo del pianito, presenta un grosor de guitarras más que importante. Es ese músculo que acabó siendo característico de la banda en sus producciones venideras. Los coros puramente Grave Digger vuelven a deflagrar, y es que, aunque retornaran en plenos ’90 de decaída metálica, lo que estaba claro es que no sólo no perdieron la esencia, sino que la fortalecieron aún más. El guitarreo de alto voltaje sería su pan de cada día, alternado con pasajes ambientales como el postludio instrumental que da el cerrojazo a este, por aquel entonces, regreso del Cavador de Tumbas.

3 cornamentas altas para esta más que digna incursión de los Digger en el panorama noventero. Y la cosa acababa de empezar…

Chris Boltendahl: Voz y coros
Uwe Lulis: Guitarras
Tomi Göttlich: Bajo
Jörg Michael: Batería

-.-

Miembros adicionales:

Rolf Kohler: Coros
Billy King: Coros
Piet Sielck: Efectos

Sello
GUN Records