Gorod - A Perfect Absolution

Enviado por Betrayer el Jue, 21/08/2014 - 00:58
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Francia jamás se ha caracterizado por ser una importante factoría de grandes bandas de Metal, pero con la llegada del nuevo siglo parece que algo ha cambiado en nuestro país vecino. Los franceses siempre fueron un tanto peculiares, poseen un gran apego y respeto por sus tradiciones, pero a la vez son capaces de adaptarse a lo moderno. Y eso se está viendo reflejado en su nueva horda de guerreros metálicos. Pocas bandas destacadas encontramos allí si abordamos los géneros clásicos (Thrash, Heavy, Death), en cambio si comenzamos a indagar en propuestas algo menos convencionales, la cosa cambia.

Cómo banda más popular dentro de esta peculiar “new generation” francesa, tenemos a los jóvenes Gojira, cuya mezcla de Groove y Progresivo los ha llevado a ser una de las pocas bandas europeas que pueden congregar alrededor de mil personas en una sala sin problemas, y eso en los tiempos que corren no es moco de pavo. Pero es que si indagamos un poco más encontraremos el Black/Shoegaze depresivo de Alcest, el Death Melódico/Progresivo de los veteranos Misanthrope, el Metal Sinfónico/Progresivo de Adagio, o el Black/Atmosférico/Avant-Garde de gente como Blut aus Nord o Deathspell Omega, ahí es nada. Y para acabar de redondear el tema hoy os traigo unos auténticos maestros de Technical Death Metal.

Y digo maestros no porque hayan parido ninguna piedra angular que vaya a revolucionar la escena Metálica (ni nadie la va a parir ya), si no simplemente porque su dominio instrumental es tan grande que acojona. Técnicos, muy técnicos, pero sin empalagar. Alejándose de la obsesión de la mayoría de bandas de dicho género por demostrar que son los más rápidos del Oeste. Gorod son veloces y burros cuando quieren, pero en general les gusta más fabricar rocambolescos riffs y empalmarlos con infinitos cambios de ritmo, que prodigarse en la velocidad ultra-sónica, a veces incluso recuerdan a los maestros Voivod, y con eso os lo digo todo.

Otro hándicap a destacar en los franceses es su gusto por las buenas melodías (de guitarra), muy bien trabajadas, fabricando atractivos riffs tan largos y complejos que uno llega en ocasiones a confundir la barrera entre solo y riff. Además sus guitarras desprenden cierto tufo neoclásico, que es a su vez jovial y vitalista, y en ocasiones producen una extraña sensación de estar tocando de forma improvisada, digamos que algo parecido a lo que ocurre con el maestro Marty Friedman, pero salvando las diferencias.

Cuatro discos hasta la fecha, y si he escogido este es básicamente porque yo los descubrí con él, y después hice la retrospectiva. Y todos sabéis que en ocasiones le cogemos un cariño especial al primer disco que escuchamos de una banda. Pero ya os aseguro yo que podéis zumbaros cualquiera de sus cuatro discos hasta la fecha, que lo vais a disfrutar igual. Aunque hay más, “A Perfect Absolution” se me antoja mejor en varios aspectos respecto a sus antecesores. El primero es sin duda la producción, más lograda y nítida que en las anteriores entregas, y ser capaz de hacer brillar a todos los instrumentos al mismo nivel en una propuesta de sus características es vital. No sé si habrá tenido que ver el cambio de discográfica, ya que han pasado de una bastante buena y especializada en propuestas técnicas como es Willowtip (Arsis, Gigan, Necrophagist, Ulcerate, etc) a otra aún mejor como es Listenable Records (Soilwork, Aborted, Gojira, Hate, Immolatio, incantation, Textures, etc).

La segunda mejora viene de mano del vocalista Julien “Nutz” Deyres, que se incorporó a la banda en 2010 en substitución de Guillaume Martinot. Julien tiene algo más de talento que Guillaume, el cual era un burro de cojones, pero cantaba de una forma excesivamente lineal, en cambio tiene más variedad y modulación en su growl, incluso en “The Axe of God” se atreve con un amago de voz limpia. El tipo es bueno, y su mayor versatilidad le ha venido de cojones a la banda, así que buen fichaje.

Sumamos ambas partes y ya lo tenemos, producción más limpia, mejor vocalista, disco más fácil de digerir, dentro de lo “fácil” de digerir que puede ser una banda como Gorod. Pareceré reiterativo, pues os he comentado esto en más de una ocasión hablando de otras bandas, pero la propuesta de Gorod vuelve a ser de aquellas en que si uno sabe soportar con agallas las partes más violentas, puede descubrir mucha melodía y muy buenos riffs en el resto del plástico. Y esta vez no hace falta escarbar a pico y pala hasta que os salga sangre de los callos de vuestras manos, si no que las melodías son mucho más fáciles de descubrir que en unos Obscura, unos Necrophagist o unos Spawn of Possession. Escuchad directamente “Elements and Spirit” y sabréis a lo que me refiero, o pasad por ejemplo el minuto tres de “Carved in the Wind”, por no hablar de los primeros compases en plan película policiaca de los ochenta de “Varangian Paradise”, funky made in fundación Tony Manero en estado puro.

En fin, que Gorod tienen mucha chicha para disfrutar, su música no puede encasillarse de una forma cuadriculada en la etiqueta Technical Death Metal, si no que van un poco más allá. Tienen detalles deliciosos, un gusto por las melodías que en ocasiones muchos de sus compañeros de batalla deciden obviar, y lo mejor de todo, estilo propio. ¿Habéis visto que haya mencionado en toda la reseña algo del tipo “tufo a Death”, “reminiscencia de Obscura”, “calco de Necrophagist”? A que no, pues eso, a disfrutar de estos maestros franceses.

Benoit Claus: Bajo
Julien "Nutz" Deyres: Voz
Nicolas Alberny: Guitarra
Mathieu Pascal: Guitarra
Samuel Santiago: Batería

Sello
Listenable Records