Gordian Knot - Gordian Knot

Enviado por BlackStorm el Vie, 27/03/2020 - 19:09
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1. Galois 2:03
2. Code / Anticode 6:47
3. Reflections 6:49
4. Megrez 3:58
5. Singularity 4:45
6. Redemption's Way 6:59
7. Komm süsser Tod, komm sel'ge 2:21
8. Rivers Dancing 7:36
9. Srikara Tal 9:25
10. Grace [hidden track] 7:25
Disco completo

Y ahí estaba sentado aquel niño, asombrado, mirando atónito las maniobras que hacía aquel hombre con su batería. Tal fue su obsesión que reclamó inmediatamente que en vez de un piano fuera este maravilloso instrumento que se le enseñara a tocar. Su profesor decía que tenía el ritmo y que eventualmente este niño podría ser un muy buen baterista. Sean Reinert no solo creció y se convirtió en uno bueno, fue más allá y se convirtió en el mejor...

Este año está maldito, están pasando tantas cosas que es difícil de asimilar, estando toda la población en una pandemia que paradójicamente nos está uniendo al separarnos. La industria de la música, está sufriendo duros golpes también, sobre todo con la pérdida de varias baterías que eran leyendas vivientes, todo durante poco menos de tres meses. Entre ellos Sean, antiguo miembro de Cynic y Death, y uno de los bateristas más prolíficos que jamás haya parido el metal.

Reinert no era el tipo convencional, con su t-shirt de Celtic Frost, correa de balas y pantalones de cuero que uno podría esperarse de alguien que estuvo tan involucrado en la escena del metal en los finales de 80s y principios de los 90s. De hecho, no se consideraba ni siquiera parte de eso, lo cual es irónico porque sentó las bases de toda una generación venidera dentro de un género como lo es el death metal.

Todavía hoy su filosofía al componer música da mucho de qué hablar. Sean no tocaba por tocar, no metía blast beats porque sí, siempre pensaba en qué era lo que mejor se adecuaba a la música y eso era lo que luego reflejaba con sus toques en la batería. No era muy amante de tocar más rápido, sino de tocar mejor, y esto señores, fue lo que le dio el estatus de culto, de leyenda, abriéndose paso para ser uno de los músicos más influyentes de un género. Sean, más influenciado por músicos de jazz (como Chick Correa) se abrió paso con sus baquetas para lograr lo impensable, con unas líneas de batería que no son simplemente de este planeta en dos discos ENORMES como son Human y Focus.

Su partida de este mundo fue chocante, porque era además un hombre joven y cuesta asimilar esas cosas, pues parece injusto que alguien con tanto talento se nos vaya así tan de repente. Hubiese matado por poder traer en momentos como este, material con el que Sean se convirtió en un héroe e inspiración para mí, pero ya otros se han encargado de eso y de manera espectacular. Afortunadamente no está fuera de lugar traer un proyecto en el que participó junto con su compañero de las cuatro cuerdas en Cynic: Sean Malone.

Gordian Knot es una de esas movidas post-Cynic en los que los miembros de la mítica banda colaboraron. Su homónimo lanzado en 1999 de hecho contiene muchos vestigios de toda una carrera, puesto que los elementos de jazz y rock progresivo están bastante marcados. La vena del metal extremo desaparece totalmente por lo que esta pieza podría recordar más a los Cynic del Portal Tapes que a los de Focus. Dicho todo eso, este disco se las arregla para resaltar en varios momentos para alejarse lo suficiente de sus influencias como para al menos llamar la atención a los simpatizantes del jazz fusion.

Sean Malone y Sean Reinert son una dupla rítmica legendaria, eso se puede notar en cualquier proyecto donde hayan colaborado. Su conexión era tan tal que parecía algo sobrenatural, obra de alguna divinidad que los unió por un hilo invisible. Malone lo llamaba "confianza". Lo que existía entre ellos para él era una confianza mutua muy sólida a la hora de tocar, porque podían ser libres, adecuarse el uno al otro, y volar hasta al infinito. Como si con solo verse supieran exactamente lo que está pensando el otro.

Esta conexión que eleva el listón más allá de lo convencional es lo que hace que la música de estos tipos tenga un feeling distinto. Lo que componen tiene alma y vida propia, y aunque en el presente album ese aspecto no es tan sustancial como lo fue en los discos de Cynic, esa premisa sigue siendo totalmente cierta. Dado esto no es de extrañar que Sean Malone -quién de hecho es la cabeza que lidera Gordian Knot- reclutara a Reinert para hacer la batería en este proyecto. Y fue una desición acertadísima por cierto, porque las percusiones y las líneas de bajo están "on-point" con el género de este álbum y aún es de apreciar que existe esa conexión invisible que los une.

Este álbum es bello, sutil, delicado, elegante, espiritual y progresivo, tanto así que por ser totalmente instrumental pareciera un soundtrack perfecto para una obra de ciencia ficción. Aunque aquí no existe nada que no se haya hecho antes, estos pasajes que se van construyendo entre canción y canción, creando de por medio suaves texturas que a veces se endurecen con riffs prog-metaleros, suenan a final de cuentas, únicos. Estos músicos siempre han tenido ese toque inigualable, quizás solo siendo muy autorreferentes a sus trabajos pasados. Aun así, las referencias del jazz fusion clásico, son bastantes. Ya he dicho que Reinert era fanático de Correa y Malone no se queda atrás, siendo él un amante del jazz clásico y contemporáneo. Además hay un gusto por el rock progresivo setentero, a lo King Crimson y Gentle Giant, que muchos estoy seguro que sabrán apreciar.

En resumen, este disco homónimo es un material interesante, aunque no el más representativo dentro de la discografía de varios musicazos, uno de ellos un batería que fue una de las mayores bestias que se hayan avistado jamás en la escena metalera.

Descansa en paz Sean Reinert. Te recordaré por siempre.

7.5/10

Sean Malone: Teclados, Chapman Stick, Bajo
Ron Jarzombek: Guitarras
Trey Gunn: Guitarras
Sean Reinert: Baterías, Percusiones
Glenn Snelwar: Guitarras
John Myung: Chapman Stick