Gojira - From Mars to Sirius

Enviado por Betrayer el Mié, 20/05/2015 - 00:04
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Quizás uno de los aspectos que más se está valorando y cuestionando en estos últimos años en la escena metalera, sea la capacidad de una banda para obtener un sonido e impronta propios. Muchos dicen que desde el impacto súbito de Pantera, no ha vuelto a salir una banda con un sello tan característico y reconocible. Tan solo en algunas ocasiones, suena el nombre de Gojira como una de las pocas bandas actuales que ha conseguido tan difícil objetivo, y la verdad es que parte de razón no les falta. Es cierto que en su música se respira parte de los Morbid Angel (plan machacón), algo del Progresivo de Mastodon y Meshuggah, y ciertas reminiscencias de los propios Pantera, pero dentro de lo que cabe, el sonido de la banda es “original”, dentro de lo original que se puede ser en pleno siglo XXI con lo que ha llovido ya.

Y quizás el elemento que les da un plus a los franceses, a parte de su distintivo sonido, es también su filosofía y estética. Huyendo del típico estereotipo metalhead medio, su estética es bastante más “suave”, no abundan los tatuajes ni las caras de mala ostia crónica, tampoco hay corpse paint ni llevan melenas que toquen el suelo. Además, sus letras se alejan de sangre y vísceras, para centrarse en temas ecologistas y espirituales. Todo ello sumado, ha repercutido en que cierto sector más true no los pueda ni ver, cuando en realidad son unos tipos sencillos y directos que viven el Metal de una forma acorde a su filosofía y a los tiempos que corren.

Abierto y evolutivo que es uno, me la sudan tres pueblos los clichés, y soy de los que piensa que cuando una banda es buena, pues es buena, punto. Y coherente que también intenta ser uno, tampoco voy a venderos la película de que su música ha revolucionado el panorama metálico, ni que su propuesta sea mega original al cien por cien (como ya he explicado más arriba). Pero la verdad es que Gojira ha sabido huir de ese pelotón de bandas mediocres que lo único que saben hacer es plagiar a los clásicos a base de refritos y más refritos, consiguiendo que la ya de por si ralentizada escena metálica, se estanque e involucione aún más, y han intentado ofrecer algo “diferente” y personal, y eso ya es para valorarlo.

Con sus dos anteriores entregas, “Terra Incognita” (2001) y “The Link” (2003), Gojira ya habían conseguido un merecido hueco en la angosta escena metalera, pero aún faltaba dar el paso definitivo para encaramarse a la primera línea de fuego. Suele ocurrir que el tercer lanzamiento es el que marca el devenir de muchas formaciones (excepto aquellas que ya comienzan como dioses), y aquí se ve si vas a estar toda la vida de segundón o por el contrario si estás por encima del ochenta por ciento de buenas bandas que vagan eternamente en un segundo plano. Un reto nada fácil que Gojira decidió asumir y superar con creces, fabricando el que para muchos es el mejor disco de su carrera.

El principal objetivo de los franceses era definir su sonido al cien por cien, cosa que consiguen al fichar por la potente discográfica Listenable Records, que les supone un notable salto de calidad respecto a su anterior sello Boycott/Next Music. Mayores recursos, mejor producción y mayor proyección internacional. La producción de “From Mars to Sirius” se puede resumir en tres adjetivos, nítida, poderosa y demoledora. Desde el magno “Burn My Eyes”, que un servidor no escuchaba un disco con alto porcentaje de Groove Metal, con un sonido tan y tan aplastante. Capaz de conseguir el principal objetivo del Groove, que no es otro que demostrar que se puede desprender toda la energía del mundo sin necesidad de la excesiva velocidad.

¿Un disco pesado? Pesado de cojones, pero no en sentido peyorativo. La densidad que se masca durante todo el plástico nos trae a la memoria a los Morbid Angel en su faceta más cenagosa. Con un trabajo de Mario Duplantier con el doble bombo para enmarcar, obsesionado en intentar destrozar sus parches a base de patadas, a la vez que es capaz de desarrollar sus ya habituales sincopados y polirritmos, dando esa sensación tan especial de “atascamiento controlado” que solo ellos saben ejecutar con tanta maestría. Su hermano Joe no se queda atrás, destrozándose la garganta en cada palabra que escupe, saliéndose en ocasiones de su growl semi hardcore para inmiscuirse en las profundidades vocales de los mejores frontmans de Death Metal.

El disco está lleno de hits que a día de hoy son buque insignia de la banda, obligatorios en sus directos sí o sí. Desde la inicial “Ocean Planet”, que parece vaya a generar una explosión con su potente entrada, hasta la genialidad de “Flying Whales” con esos dos minutos y medio iniciales en plan jama sesión, con sonidos de ballenas de fondo para provocar un obligatorio “jumping” a partir de entonces con el riffeo ganador que arranca. El pasaje instrumental de “Unicorn” es otra jodida maravilla, pese a su sencillez y escasa duración, por no hablar de la apisonadora que nos atropella a continuación “”Where Dragons Whell”.

Podemos seguir y hablar de “Backbone”, esta con menos filigranas y más directa a la yugular, donde aparecen los no demasiado habituales blast beat. El riffeo vibrante de “From the Sky” y los posteriores arrastres de guitarra tan característicos son enormes, pero es que no contentos con ello, y después de un interludio progresivo de calité, son capaces de dejarnos sin habla con el aplastamiento riffero que se produce en 4:20.

Si bien durante todo el disco recibiremos una descarga de Groove Progresivo en toda regla, la densidad gana aún más enteros hacia el final del plástico. Acto y seguido del relajante interludio de “From Mars”, llegan “To Sirius”, y sobretodo “Global Warning” para rematarnos del todo, esta última con un serpenteante riff obsesivo que aparece nada más arrancar el tema y no nos abandona hasta finalizar este, y hablamos de un corte de casi ocho minutos, así que ponte cómodo.

Con “From Mars to Sirius” Gojira consiguieron cumplir sus objetivos con creces. Su particular sonido se perfila definitivamente y sienta cátedra, a la vez que firman su disco más contundente y con más hits por pista grabada. De ahí en adelante la banda no ha parado de crecer y de explorar hacia derroteros aun más experimentales y progresivos si cabe, sin perder nunca su esencia. Consiguiendo quitarse la etiqueta de teloneros y lucir orgullosos la de cabezas de cartel, en unas giras donde mueven cifras cercanas a las mil personas (en recinto cerrado), sin necesidad de buenos teloneros, e incluso se permiten ver su nombre muy arriba en diversos festivales veraniegos de gran reputación.

El trabajo bien hecho, el tesón y la determinación, el creer en ellos mismos, el mirar siempre en la dirección que más les ha motivado alejándose de modas y clichés, ha acabado dando sus frutos. Gojira son lo que son a día de hoy por méritos propios, y se perfilan como uno de los relevos generacionales más interesantes de la escena actual, por mucho que a la casposa guardia “true metalera” le pese. Cinco cuernazos para su particular masterpiece.

Joe Duplantier: Voz, guitarra
Jean-Michel Labadie: Bajo
Christian Andreu: Guitarra
Mario Duplantier: Batería

Sello
Listenable Records