Gentle Giant - The Power and the Glory

Enviado por Kaleidoscope el Jue, 24/12/2020 - 06:39
4289

1. Proclamation (6:48)
2. So Sincere (3:52)
3. Aspirations (4:41)
4. Playing the Game (6:46)
5. Cogs in Cogs (3:08)
6. No God's a Man (4:28)
7. The Face (4:12)
8. Valedictory (3:21)

Álbum completo

Cuando los hermanos se juntan a hacer arte suelen darse resultados magníficos fruto de esa conexión tan única e intrínseca de la hermandad; hace 125 años los hermanos Lumière crearían el séptimo arte casi sin saberlo, hace 57 los hermanos Davies formaron The Kinks y cambiaron cómo se entendían los riffs de guitarras y hace 50 años los hermanos Shulman iniciaron su travesía como trovadores agregándole incontables dimensiones al rock.

Todo empezó cuando los tres hermanos Shulman (Ray, Phil y Derek) disolvieron su anterior grupo, Simon Dupree and the Big Sound (cuya única huella notable fue el hit “Kites”), para crear la eterna figura del “gigante amable”.

Y así sacaron los “tres hermanitos” discos rompedores como “Gentle Giant”, “Three Friends” y, sobre todo, los imposibles e impresionantes “Acquiring the Taste” y “Octopus”. Sin embargo, llegó un punto en que nuestros tres mosqueteros quedaron incompletos con la salida de Phil Shulman después de un tour en Italia, lo que supuso un golpe contundente y desorientador para la banda. Ante la inesperada salida de un hermano de la banda, los otros dos Shulman y compañía no estaban muy seguros de qué iban a hacer. Derek decía que a pesar de la incertidumbre iban a seguir en su búsqueda de un sonido más cohesivo y rockero para no “solo” lucir su virtuosidad, tarea que en “In a Glass House”, aún siendo una obra maestra, no consiguieron del todo, llegando a perder su contrato con Columbia Records por tener un sonido muy inaccesible, y es aquella obra del 73 podría catalogarse como su material más complejo, confuso y caótico. No fue sino hasta el 74, con “The Power and the Glory”, que el grupo encontraría esa comunión perfecta entre la complejidad, la cohesión intuitiva y la memorabilidad, y por consecuencia su pico artístico más alto.

Con “The Power and the Glory” no solo redondearon todo en lo musical, sino también en lo lírico haciendo un álbum conceptual que cuenta la historia de alguien que busca poder político para mejorar las cosas, pero que por ese mismo poder y gloria que ganó se vio tentado cayendo en la corrupción, haciendo todo lo contrario que buscaba en un principio. Y aunque, siendo el concepto y las letras (con una importante carga filosa de ironía) del álbum muy interesantes lo que pesa aquí son las composiciones que son cómo para reproducirlas una y otra vez para diseccionarlas mientras brincas exhilarante al son de sus ritmos juguetones.

Recuerdo claramente la primera vez que escuché “Proclamation”, la cual no solo me impactó enormemente por ser la primera canción de Gentle Giant que tuve el placer de echarme al oído, sino porque no sonaba como nada que había escuchado anteriormente. Me sentí alienado a la par que fascinado: aquellas melodías vocales multifacéticas y teatrales que se entraman con tanta facilidad en armonías laberínticas me dejaron patidifuso, pero la cuestión seguía in crescendo dejándome más y más asombrado a medida que avanzaba. Inolvidable el instante en que escuché aquella esquizofrénica sucesión de semifusas a manos del señor Weathers con sus platillos, no obstante, el momento que verdaderamente me impactó como una concusión cerebral fue el coro que reza el verso de “Hail to the Power and the Glory’s Way”, siendo una de las experiencias más trascendentales y definitivas que he tenido en el mundo de la música y es que ¿Cómo coño lograban armonizar y sonar tan disonantes al mismo tiempo? Al día de hoy sigo sin comprenderlo, pero lo que sí sé es que aquel coro redefinió mi forma de entender la intensidad, lo abrasivo y lo oscuro en lo sonoro, porque sin necesidad de ser metal extremo o de hablar de oscurantismos, monstruos, depresión o la muerte se corona como uno de los momentos más extrañamente perturbadores, terroríficos y escalofriantes que he tenido el “placer” de vivenciar y lo más loco de todo es que aquello estaba metido en medio de secciones saltarinas y animadas haciendo un contraste tremendo.

Con “So Sincere” rescatan su lado más experimental, siendo la canción más enredada del álbum, llegando a recordar a la imposible “Knots” de su colosal “Octupus”. La orgía de contrapunteos que se montan aquí es digna de estudio, y es que si en algo eran maestros Gentle Giant era en hacer dialogar a los instrumentos y voces superponiendo melodías que por sí solas son simples, pero que contestándose unas a otras superpuestas crean auténticos torbellinos resonantes que son dignos de estudio. Con esto último puede parecer que los británicos son todo técnica y poco más, y si bien es cierto que gran parte del disfrute está en deleitarse ante la perfecta maestría que tienen armando puzzles sónicos, también hay una gran carga de sentimiento y belleza que inevitablemente te eriza los vellos de la piel y “Aspirations” es una prueba definitiva de ello.

“Aspirations” es una canción que me sitúa en una situación apretada, porque me pone el apuro que supone explicar lo mucho que me transmite para fallar estrepitosamente en el intento. Aquí la banda baja las revoluciones, las voces se tornan mucho más tiernas y suaves, haciéndote flotar con el peso de una pluma, pero son los pequeños y tímidos matices de los instrumentos los que me hacen apretar mis párpados hasta cerrarlos del orgasmo auditivo que me provocan. “Aspirations” es una canción que de primeras resulta un rato reposado y poco más, pero que a medida que recorres sus surcos te vas encontrando con vibrantes acústicas como las del minuto 1:47 que se asoman discretamente de vez en cuando acentuando la composición, que a pesar de su brevedad logran estremecer lo que apenas pueden otras canciones enteras y cuando eres capaz de de emocionar tanto en tan pocos segundos es porque simple y llanamente tienes una sensibilidad especial que muy pocos tienen.

“Playing the Game” los termina de coronar como los reyes de la improvisación, porque para hacer fumadas como “Knots” o “An Inmate's Lullaby” tienes que tener eso de ser músico muy internalizado, pero hacer una tamaño de barbaridad como “Playing the Game” donde todo tiene el mismo (o incluso mayor) nivel de complejidad con una cohesión tan evidente, llegando a sonar tan intrincado y pegadizo al mismo tiempo (por paradójico que suene), ya es obra de unos genios naturales que viven la música 24/7. En esta canción llevan lo de hacer contrapuntos a niveles insospechables y es que toda la base rítmica principal del tema es un enorme contrapunteo con sonidos improvisados. Derek quería terminar varias frases con el sonido de un teléfono, pero no sabía muy bien con qué complementarlo hasta que descubrieron que golpeando con una baqueta un violín al mismo tiempo que se tocaban las mismas notas en una marimba lograban el complemento perfecto, pero más allá de dicha curiosidad lo que no termina de asombrarme, incluso habiendo pasado años, es la pasmosa facilidad con la que parecen entramar tantos ritmos al mismo tiempo sin marearte, porque “Playing the Game” a pesar de ser una canción TAN compleja es absurdamente “catchy”, quedándote grabados a fuego su traviesa y chiflada cadencia.

“Cogs in Cogs” y “No God’s A Man” siguen en la misma línea: volteretas musicales imposibles en donde no cabe otro adjetivo más que el de perfecto...y llegados a este punto de la historia seguir con una infinita loa es algo que gustosamente haría a pesar de tener el mismo sentido que mirar una piedra 24 horas esperando que le salgan patas para irse corriendo, sin embargo no puedo obviar un TEMAZO como “The Face” así como así, sobre todo por ese par de solos del minuto 2:00 en el que Ray destroza su violín con una vehemencia e intensidad para derretirte la cara, dándole el relevo a Green con un incendiario solo de guitarra tumbacasas que si no te vuelve loco es porque ya no corre sangre dentro de tu cuerpo.

El telón se cierra con “Valedictory” que funciona como una especie de eco inverso de “Proclamation”, concluyendo de manera circular con esa rebobinacion repentina, dándonos a entender que aquella historia de un hombre que llega al poder con buenas intenciones que sucumbe ante la maldad y la codicia en el camino es un eterno retorno en la historia de la humanidad.

“The Power and the Glory” es una de esas obras que sin ningún atisbo de duda diría que son sencillamente perfectas. Me atrevería a decir que no solo es el álbum más complejo y hermosamente estructurado que he escuchado en el rock progresivo, sino también el más divertido y, en ese sentido, Gentle Giant mostraron una humildad sin precedentes para el descomunal talento que tenían, porque ellos mismos en varias ocasiones declararon que tocaban cómo tocaban no solo para expandir horizontes musicales, sino porque además así gozaban más haciendo su arte y si hay algo más puro que hacer música desde el más profundo disfrute que baje Jesucristo del cielo y me lo diga.

No habrán tenido el éxito comercial de coetáneos como Yes, Genesis, Pink Floyd o Emerson, Lake & Palmer, pero sí una integridad de acero porque aquello no les importaba. Lograron ser una banda de culto en mayúsculas, como muy pocas, y dentro de su estilo posiblemente fueron la agrupación más desafiante, vanguardista y fascinante junto con los Dioses de King Crimson.

Desde mi punto vista una de las cinco cimas de aquel irrepetible y exorbitante género que supuso el rock progresivo. Verdaderamente imprescindible.

Valoración: 10.00

Gary Green: Guitarra eléctrica (tracks 1, 2, 4, 5, 6, 7, 8), guitarra acústica (tracks 3, 4, 6), voces (tracks 1, 6, 8)
Kerry Minnear: órgano hammond (tracks 1, 2, 4-8), Piano (tracks 1, 2, 5, 6, 7), Minimoog (tracks 2, 4, 5, 8), Clavinet (tracks 2, 4, 6, 7, 10), electric piano (tracks 1, 3, 4), Mellotron (track 4), Marimba (track 4), vibráfono (track 6), Cello (track 2), vocales principales en tracks 2-4
Derek Shulman: vocales principales en tracks 1, 2 and 4-8, Saxofón tenor (track 2)
Ray Shulman: Bajo, Violín (tracks 2, 4, 7), Violín eléctrico (track 7), guitarra eléctrica (track 6), voces (tracks 1, 6, 8)
John Weathers: Batería, Pandereta (tracks 2, 5, 7), cascabeles (track 6), címbalos (track 1), voces (track 6)

Sello
Vertigo/WWA