Genesis - Wind & Wuthering

Enviado por MeFuMo el Mar, 13/10/2015 - 12:16
435

1. Eleventh Earl of Mar
2. One for the Vine
3. Your Own Special Way
4. Wot Gorilla?
5. All in a Mouse's Night
6. Blood on the Rooftops
7. Unquiet Slumbers for the Sleepers...
8. ...In That Quiet Earth

9. Afterglow

Tras la marcha del cantante-médium Peter Gabriel por puro agotamiento personal, como se demostró en su excelente primer disco en solitario donde se dejó de pamplinas, Genesis se encontraba en un punto de inflexión que los ingleses resolvieron poniendo a cantar a Phil Collins y comenzando la deriva instrumental que cargaría de responsabilidades al teclista Tony Banks con los resultados que casi todos conocemos.

Fue su anterior trabajo, A Trick of the Tail, un disco más que interesante que logró lo que muchos no creían que fuera posible, que Genesis sobreviviera la partida de Gabriel. Lo cierto es que la distribución de roles en la banda era algo más solidaria de lo que el carisma y las teatrales habilidades del amigo Peter sugerían, pero en A Trick of the Tail las labores de composición ya empiezan a recaer individualmente. Los miembros del grupo colaboran entre sí en casi todos los temas, pero cada uno compone sus cositas y lo deja patente en los créditos del disco.

A Trick of the Tail tuvo algo más que se puede considerar novedoso. Éxito comercial, principalmente en los siempre esquivos Estados Unidos. Genesis no era una banda de grandes ventas, pero había que comer. Collins, Rutherford, Banks y Hackett habían convertido la partida de Gabriel en una buena oportunidad para librarse de corsés pasados y estirar un poco más la experimentación musical, incluído un ramalazo jazzístico que Collins empezó a introducir con cuentagotas, y para ello el grupo se convenció de que la partida de Gabriel era real y había que plegar trastos y seguir hacia delante.

Tras la jugada del disco en directo, un excelente Seconds Out pergeñado por su discográfica donde Collins consigue interpretar con prestancia pasados temas clave del grupo, los muchachos de Surrey montan en dos meses de 1976, recién horneado aquel A Trick of the Tail, este Wind & Wuthering. Grabado en Holanda y mezclado en Londres, el disco muestra un despegue de las formas clásicas que ellos mismos crearon y abraza sin tapujos un concepto de Rock Progresivo bastante más "setentero", gracias a la ya comentada confianza en el sonido de los teclados de Banks. Las guitarras pierden protagonismo en favor de unos teclados y sintetizadores densos, trabajados en multitud de capas y que en ocasiones arrasan como una ola al oyente arropados por un más que sólido trabajo de instrumentación. Como consecuencia, Steve Hackett se ve despojado definitivamente del (poco) protagonismo que le quedaba en la vida diaria del grupo, reclamando una mayor presencia de sus composiciones y consiguiéndolo en parte, pero perdiendo la fe y abandonando la banda para proseguir una carrera en solitario que ya había comenzado con el excelente Voyage of the Acolyte. Se veía venir.

La portada, diseñada por unos Hipgnosis en total efervescencia, nos presenta una neblinosa ilustración con un solitario árbol que refuerza un concepto de álbum que combina con generosidad referencias literarias (a Wuthering Heights, sin ir más lejos) e históricas. Las letras ya han perdido ese carácter mágico y de delicadeza casi mística que Gabriel con su sola presencia imprimía al grupo, y son cantadas con más o menos energía por un Collins que iba encontrando sin querer su nicho de mercado.

Comienza el disco con la sinuosa intro del primero de los dos mastodontes que Genesis nos echan a la cara para empezar. "Eleventh Earl of Mar", inspirada a medias en un libro histórico y la historia misma, es un tema complejo y narrativo que se va desdoblando conectando sus secciones con ritmos más que martilleantes y un dinamismo casi saltarín impropio entonces del grupo. Algunos "flying cymbals" por ahí que demostraban que los tiempos estaban cambiando, pero los interludios de pura delicadeza acústica aún lo tapaban todo un tanto.

El segundo de los cachalotes del disco, "One for the Vine", nos saluda ufano desde su tranquilísimo inicio y transformación en media balada acunada por sintetizadores y piano. Un tema que a Banks le costó un año componer y que venía de las sesiones de A Trick of the Tail pero que encaja sin duda mejor en una obra más melosa como este Wind & Wuthering. Un tema que en su mitad se parte en dos de forma brillante para desplegar el libro de estilo sinfónico de Tony Banks y una increíble apoteosis progresiva que no llega a tener realmente un momento de clímax, lo cual la convierte en una sucesión de excelentes momentos instrumentales. Sus momentos finales, tras la visita de Collins a la voz, tienen la reminiscencia de épocas pasadas, y eso siempre ayuda.

Una vez pasados los dos temas más extensos del trabajo, "Your own Special Way" es un tema blandito, de excelentes melodías, que soba el pop con generosidad. Rutherford al fin y al cabo también tendría un futuro en el pop rock comercial y además con calidad innegable, y esta tema que nos presenta, con arreglos especialmente dulces de teclado y guitarra, marca casi un camino hacia los 80 aderezándolo con letra bastante hortera sobre el amor perdido. Es curioso cómo, en retrospectiva, se les iba viendo el plumero. De todas formas no era una cosa rara, ya que muchos de los grandes grupos de Progresivo de la época (que iban ya mutando en dinosaurios) jugueteaban con el pop descaradamente, probablemente sabiendo lo que vendría.

Collins se pone experimental y aprovecha los teclados de Banks para imponer el marcial ritmo de "Wot Gorilla?". Con momentos que recuerdan en ocasiones algunas secciones del The Lamb Lies Down on Broadway, la banda funciona como un reloj y ofrece algunos de los momentos instrumentales más inspirados del disco.

"All in a Mouse's Night" es un intento de fábula folk, montando un teatrillo entre gatos y ratones que pese a su buena construcción no acaba de funcionar como debe por la cierta falta de expresividad de Collins en las voces. Estructurada como una canción de carácter narrativo con una letra bastante chorra, gana mucho interés en su sección instrumental, donde de nuevo Banks sabe mecer como nadie al oyente.

No es sino la guitarra clásica de Steve Hackett lo que nos saluda desde el inicio de Blood at the Rooftops, una colaboración con Collins que sólo por esa intro ya te hace entrar al tema con la predisposición adecuada. Con una letra llena de hastío contra la televisión de la época, el tema vuelve a tocar el pop con generosidad, especialmente en los estribillos, y consigue transmitir una sensación de cierta amargura poniendo un contrapunto a la cierta babosidad del resto del trabajo. Aunque anecdótica, vuelve a aparecer la guitarra de Hackett en la coda del tema.

"Unquiet Slumbers for the Sleepers..." y "...In That Quiet Earth" son dos temas instrumentales que se complementan en gran medida, casi sirviendo uno de introducción al otro. Los aires oníricos del primero dan paso a una sólida interpretación de todo el grupo abordando el Progresivo sin perjuicios y dando un poco de cancha a las guitarras que componen segmentos que recuerdan incluso a la psicodelia y derivan en los teclados de Banks marchando como una apisonadora bajo la pleitesía de la banda al completo acompañándolo. De nuevo momentos de onanismo instrumental brillante y algunos de los instantes más inspirados instrumentalmente. Para acabar, el tema engancha directamente con "Afterglow", compuesta por Banks en un cuarto de hora (se ve que no tiene término medio) y que, pese a insistir en el baladón, tiene a su favor que se parece más a "The Carpet Crawlers" que a lo que estaba por venir y de lo que en este trabajo ya hay pistas. Pese a los coros más bien horteras, la construcción intachable y la cierta progresión lo hacen un tema más que interesante, incluso aunque Collins claramente se desgañite para llegar a algunas partes vocales.

Wind & Wuthering es un muy buen disco, salpicado de momentos progresivos arrebatadores y del que evidentemente no se puede esperar que se parezca ya a los pletóricos Genesis del señor Gabriel. De hecho la ruptura con ese sonido viene marcado ya en el The Lamb... y es el mismo Gabriel el catalizador. En cambio, la banda se supo reinventar y nos ofrece un Rock Progresivo bastante más apegado a lo que era habitual en el género en aquella época, cada uno con sus matices, con una producción que se nota menos orgánica y más artificial que sus discos anteriores, pero que sigue resaltando que los miembros de la banda son espectaculares intérpretes. Saludado con efusividad por público y crítica en su momento, hoy en día es probablemente uno de los discos menos valorados y/o conocidos de la banda, pero no aquí, porque se lleva unos estupendos cuatro cuernos por su acertada combinación de momentos más comerciales y Progresivo de libro, y por ser piedra de toque para el abandono de Hackett y la también progresiva comercialización definitiva de la banda, que no es algo que esté mal necesariamente.

Phil Collins: Voz, batería, percusión
Steve Hackett: Guitarras, kalimba
Mike Rutherford: Guitarras, bajo
Tony Banks: Teclados, sintetizadores

Sello
Charisma