At the Gates - The Red in the Sky is Ours

Enviado por Kaleidoscope el Sáb, 11/03/2017 - 21:32
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¿Cuál es el propósito del Death Metal? ¿Por qué nació y para qué? El Death Metal nació como una música para renegados, para los recluidos, su fin era expresar disconformidad. A través de la música proyectar su sentir, su sentir de que son diferentes y están insatisfechos. El movimiento nació como una expresión de un nicho que estaba desatendido, que no se identificaba con nada de lo que sonaba en la radio o fiestas. El Death Metal no fue hecho para vender, puede ser raro, tener más o menos melodía, ser experimental, con teclados, meterle voces femeninas, como sea, pero cuando se ve, a kilómetros de distancia, que meten elementos para impresionar a muchachitos de 15 años para vender más, algo huele a caca. Cuando eso sucede se desvirtúa el motivo por el cuál ésta música fue creada. No digo que el "metal de la muerte" no debe bajo ningún concepto vender, ahí están CANNIBAL CORPSE, venden como pan caliente, mas yo no veo un afán por querer vender, veo a 4 músicos apasionados por esta música que siguen con el propósito del death metal, la única diferencia es que ellos tuvieron la SUERTE de vender.

Todo esto viene a cuento porque hoy traigo a AT THE GATES. Nombré a los CANNIBAL CORPSE como contraparte de la banda sueca, para extrapolar. Al principio los suecos entendían y sentían de que iba esto, luego de la salida de Alf Svensson se irían por otros caminos. Dejando el DEATH METAL atrás adoptando un estilo que parece más thrash modernillo con guturales que otra cosa. Con "Slaughter of the Soul" se palpa un edulcoramiento del sonido para vender, no una evolución artística ¿Lograron su cometido? Sí, pero no de inmediato. El disco no fue bien aceptado por los fans de la banda. Con el tiempo ganaron nuevos adeptos y no fueron pocos, la bajada de pantalones fue efectiva. Tanto fue así que "Slaugther of the Soul" es la biblia de la escena metalcore, prácticamente todos los riffs los sacan de ese disco. Dirán "¿Qué tiene de malo que hayan influenciado a toda una nueva escena?" El problema es que esa nueva escena es de lo más insípido y poco creativo que he podido ver. El disco no es malo...mejor que el monstruo que despertaron es, pero echando la vista para atrás te entra la risa, es evidente que no está al nivel del material primerizo del grupo.

Era 1992, pleno apogeo del género (1989-1994) los de Svensson ya tenían a sus espaldas la demencial demo "Gardens of Grief", tenían la inmensa labor de como mínimo igualar la calidad de tan portento artefacto. Algo así era impensable, cualquiera diría que casi imposible, ese "casi" viene a cuento, porque al parecer imposible no era. Alf Svensson se las arregló para sacar de su retorcida y excéntrica mente algo inimaginable: "The Red in the Sky is Ours". Estos eran AT THE GATES, no at the gates, los que luego se acoplarían al sonido "Gothenburg" perdiendo parte de su personalidad, todo para montarse en el carrito de un movimiento que estaba ganando notoriedad. La vendida es más clara que el agua. No pretendas que tu fanáticada se trague el cuento de que siguen tocando Death Metal porque no lo va hacer jamás. Radical mi punto de vista, pero es mi sentir. Yo descubrí a la banda por orden cronológico y aquello fue como presenciar la construcción de los Jardines Colgantes de Babilonia, contemplar su belleza y majestuosidad para luego verlo caer en ruinas y abandono. Horrible experiencia a la par que enormemente placentera, por ello de que su música era apoteósica hasta 1993.

Pero bueno, suficiente, que no vine a hablar de la bajada de pantalones per se sino de lo que vino antes. Alf Svensson es para este servidor una de las mentes más brillantes de la escena sueca...que no es cualquier cosa. Lo demostró aquí y con GROTESQUE. No hace falta recordar lo enorme que es ese país haciendo metal extremo. No es ninguna tontería de la que estamos hablando. El "cielo rojo" se erige como uno de los puntos más altos del Death Metal Sueco, ojo no piensen que lo estoy metiendo en el mismo saco que la escuela Sunlight porque este disco come aparte, comparten nacionalidad con ilustres como ENTOMBED, DISMEMBER, GRAVE o CARNAGE, pero nada más. Los muchachines forjaron un estilo propio, su sello distintivo y éste era muy particular para la época. Evidentemente tiene elementos del Death Metal típico, pero es que sin estos serían cualquier otro género con guturales (como lo harían en el futuro con su thrash moderno pseudo deather). El trémolo picking, los blast beats están presentes, pero es la estructura de las canciones lo que hace este disco especial. Pocos discos supieron llegar al equilibrio de la brutalidad con pinceladas melódicas como lo hace "The Red in the Sky is Ours". Las canciones se muestran con un apartado vocal desgarrador, que bebe un poco del black, posiblemente el mejor perfomance de Lindberg está aquí. El sentimiento de su voz te atraviesa como una lanza y te parte en dos, no sólo eso sino que la atmósfera que crea es tan sofocante como morir sepultado bajo toneladas de arena. Eso bonito no suena ¿cierto? esa es la idea.

El esqueleto de las canciones es absolutamente brillante, cuando lo que resalta es la habilidad de saber escribir una canción no destaca nadie por encima de nadie. Acá se lucen todos, hasta el bajo. Trabajan como un equipo implacable donde todas sus partes son vitales. "The Red in the Sky is Ours" es un disco muy inteligente, no lo digo por decir, lo es por una simple razón: sabe sonar caótico sin serlo y aquí hay una parádoja gordota, lo sé. El mejor Death Metal suele ser caótico, salvaje, poco sofisticado, escuchando un "Altars of Madness", "Slowly We Rot", "Scream Bloody Gore" o "Legion" se da cuenta de ello, todos pilares icónicos, pero AT THE GATES organizan su caos un poco haciendo canciones digamos...más coherentes. Usan sonoridades altamente sofisticadas, laberínticas e intrincadas. Los blast beats no están metidos en cualquier momento, si te fijas están medidos y metidos con cabeza, la batería se suele alocar acompañada de un Lindberg acalorado e intenso y guitarras afiladas como cuchillas. Estos momentos puntuales hacen contraste con el resto de la melodía, se nota, actúan como una especia de tilde, se acentuán ciertas partes y no todo el producto como se suele hacer normalmente en el Death Metal de corte más primitivo. Tal vez esto hoy en día no sea nada del otro mundo, puede ser, eso no quita que esto sea una obra maestra de esas que solo un pequeñísmo grupo de personas es capaz de hacer: genios, condenados genios. Las cosas hay que situarlas en su contexto. En 1992 esto no era común, ni siquiera a día de hoy es algo que ha sido igualado o replicado, si que existían algunos extraterrestres que empezaron a experimentar con el Death Metal, pero no de la manera en que lo hizo el genio demente y alienígena de Svensson. Así que no, AT THE GATES no inventaron la rueda, pero si fueron uno de los primeros en montarse en ella y usarla, eso tiene mérito, mucho además, porque dicha rueda tenía un rumbo incierto. Lo vuelvo a decir, para hacer esta música y pretender vivir de ella hay que tener los huevos bien grandes. Parece ser que aquí los huevos los tenía Svensson y al irse la banda quedó castrada.

"The Red in the Sky is Ours" puede ser un disco que no entre a la primera, algo atragantado es por las excentricidades que contiene, hasta violines tiene, así que no desesperes si no te entra a la primera, el disco no fue hecho para ello. Eso lo hace grande, porque su belleza, su grandeza no es obvia, el METAL no es un arte obvia como lo puede ser la música mainstream, por eso es que para muchos esto es puro ruido. Los demás se lo pierden, esto es una delicia perfecta, tratar de buscarle fallas es como buscarle defectos a un copo de nieve.

Si me preguntan por números yo respondo 10.00. No toco ningún tema porque no le veo la gracia, la idea es que ustedes degusten y mastiquen, no que se les dé papilla.

Para los que se preguntan por qué ven más cornamentas altas en, como les digo yo, las moribundas alcantarillas del metal extremo, es simple: o te apasiona el metal extremo o no te gusta. Ya de por sí el metal despierta pasiones como pocos género musicales lo hacen, en parte por el orgullo de sentirnos diferentes al no escuchar lo que suena en todas partes, imagínate con el Underground. Además...mejores discos de Death Metal si acaso hay dos o tres, pero cada vez que me lo pongo pienso que no hay ninguno.

Y así señores, concluye la historia del nacimiento y caída de un imperio de corta vida, pero colosal. A veces me gustaría creer que no, pero al parecer todo tiempo pasado fue mejor.

Anders Björler: Guitarras
Jonas Björler: Bajo
Adrian Erlandsson: Batería
Alf Svensson: Guitarras
Tomas "Tompa" Lindberg: Voz
Jesper Jarold: Violín (músico invitado)

Sello
Deaf Records