At The Gates - Gardens of Grief

Enviado por stalker213 el Mié, 09/02/2011 - 19:27
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Viejos tiempos siempre fueron mejores o por lo menos eso dicen algunos. Personalmente, soy del pensamiento de que si eso no es así, como poco hay que añadir un “casi” a la sentencia que atenúe el categorismo de la misma, y es que ¿qué queréis que os diga? El flagrante caso de los suecos AT THE GATES viene a ilustrar dolorosamente (por enésima vez) que éste tema es así sin posible vuelta de hoja, y tanto que todavía tras quince años de la publicación de su epitafio ‘Slaughter of the Soul’ sigo haciéndome creces de que aquellos fueran los mismos que tan solo cinco años atrás habían levantado tamaño monumento la gloria eterna del Death Metal. Aunque eso sí, me queda el consuelo de que “todos” no eran los mismos, y es que Alf Svensson –con todo lo excéntrico que pueda ser- jamás se hubiera bajado el pantalón del modo en como lo hicieron los Björler ante el fatídico amanecer del Mallcore y el Chandal Metal a mediados de los 90’s. ¿Alguien hubiera comprado ese último disco con la portada del primero? Pues igual sí, pero ya os digo que bastantes menos.

Aunque no os preocupéis por eso. No es necesario, porque miles de incautos seguirán por ahí exclamando sin tapujos que aquel canto del cisne de los de Göteborg fue el no va más de su generación, que absolutamente nada se le puede comparar (cierto si de lo que hablamos es venderse al mejor postor), y eso si no os vienen con la soberana GILIPOLLEZ de que fue el ‘Reign In Blood’ de los 90’s y tal, pero que nadie olvide algo: Sus fans de toda la vida les dieron la espalda y eso nunca sucede por nada. Y sí, ya lo sé. Lo hemos discutido infinitas veces: Todo el mundo tiene derecho a hacer con su vida lo que más le convenga, pero cuando eso conlleva menospreciar a los que te han encumbrado, la cosa tiene cuanto menos su qué.

Corría entonces el año 1991, cuando unos jovenzuelos AT THE GATES todavía no eran nadie o por lo menos eso debían creer ellos, aunque ahí está la paradoja, y es que jamás fueron tan grandes como cuando vendían tan pocos discos o giraban tan solo por los suburbios de su ciudad y con suerte hasta en Estocolmo. Llevar a cabo un análisis de la cuestión, llevaría horas y horas de intenso y fatigoso discurso, además de inmensos tochos de texto que nadie tiene ganas de leer, pero algo queda meridianamente claro bajo mi punto de vista: Si de verdad quieres ser grande y hacer dinero a espuertas, dedícate a un género más accesible como el Heavy Metal, porque de lo contrario, la gente que cuando no eras nada creyó en ti te desahuciará de su lado y escupirá sobre tu imagen aunque al hacerlo les sangre el corazón. No digo que la ingratitud de los fans sea correcta o siquiera justificable –ya que del amor al odio a veces no hay más que un paso- pero es necesario y mandatorio conocer bien las reglas del juego, y si tú has decidido ser un Dios del Death Metal y por unos de esos casuales, decides un día convertirte en un icono de la MTV, entonces date por muerto y acepta lo que venga. Fácil y simple.

Con todo lo expuesto, yo no estoy pretendiendo decir que ‘Slaughter of the Soul’ sea o siquiera me parezca un disco mediocre; De hecho lo tengo y de vez en cuando lo escucho, pero del mismo modo, no tengo el menor inconveniente en afirmar como el primer compás de ‘Souls of the Evil Departed’ tiene detrás más sentimiento, trabajo y agallas que cinco ‘Slaughters’ apilados uno encima de otro. Y es que no hace falta decirlo. El grado de complejidad y malabarismo a las seis cuerdas es tal en estas cuatro insondables composiciones que uno no tiene por menos que pensar como en cuanto Svensson abandonó la nave, AT THE GATES perdieran el rumbo sin más remedio posible que el de navegar a la deriva con dos capitánes que jamás en su vida le llegaron a la suela del zapato al eterno grumete, Tomas Lindberg. Y es que el vozarrón de “Tompa” es de los que te marcan, tanto o más como el zarpazo constante y salvaje del bueno de Alf Svensson, que extraordinariamente acompañado por Anders Björler, se despacha algunas de las telarañas musicales más sórdidas y brillantes de las que uno ha tenido el placer de disfrutar.

En cierto modo, ‘Gardens of Grief’ no vino a ser sino la antesala de la grandeza imperial a la que los chavales llegarían con la grabación de su legendario primer álbum ‘The Red In the Sky Is Ours’, pero uno no debe pasar por alto algo que tiene su importancia, y es que apenas si los mocosos estos rebasaban la veintena cuando este MLP vio la luz en aquél fatídico 1991. Cuanto menos alucinante, pero claro, con Svensson en tu grupo hasta lo menos inesperado puede suceder. Ya con GROTESQUE el hombre dio la inequívoca sensación de que sencillamente era un chiflado genio, aunque como todos sabemos: Dos gallos no pueden compartir gallinero, y es que Kristian Wåhlin fue otro de los capos de la movida en Suecia. Por eso, yo creo que cuando Alf vio el percal y se dio cuenta de por dónde iban a ir las cosas, decidió marcharse antes de prostituir e inmolar gratuitamente a una de las mejores bandas de Death que jamás existió y ver como moría devorada por el éxito y una fama simplemente indigerible y ponzoñosa para cualquier banda de Death Metal que pretenda seguir conservando el respeto de los suyos.

El grado de sublimación de las cuatro composiciones es tal, que a veces resulta incluso imposible creer el desarrollo de las mismas, aunque lo vuelvo a repetir una vez más: Con Svensson abordo todo era posible. No obviaré, desde luego, como aquí los gemelos se despachan igualmente con sendas performances a la altura de las circunstancias, aunque definitivamente es el trabajo ejecutado por Adrian Erlandsson tras los parches el que al fin y al cabo dota al trabajo de la magia que indefectiblemente desprende por los cuatro costados ¿cómo no? flanqueado por las dos pétreas efigies de los ya citados Svensson y Lindberg y de rebote la del eterno gurú en la sombra, Tomas Skogsberg.

Siempre he pensado que fuera de los difuntos héroes de la Old School GROTESQUE, jamás nadie supo conjugar como AT THE GATES la brutalidad máxima y las más sofocantes atmósferas de terror con la belleza y la sofisticación a semejante nivel como el que aquí se puede escuchar. Sencillamente es imposible, ya que si bien ENTOMBED fueron los monarcas del impacto a través de la simpleza y el gancho directo de izquierdas, AT THE GATES lo fueron a su vez del refinamiento más retorcido y en definitiva del laberinto sin salida al mástil de una guitarra.

No hace falta repetirlo más alto, pero sí más claro: ‘Gardens of Grief’ forma parte de la historia del Death Metal ya no sueco sino universal y por ende del panteón sagrado del género dónde sólo reposan sus más distinguidos vástagos.

Valoración: 9.7

Tomas Lindberg: Voz
Alf Svensson: Guitarra
Anders Björler: Guitarra
Jonas Björler: Bajo
Adrian Erlandsson: Percusiones

Sello
Dolores