Gary Moore - Victims of the future

Enviado por Onán el Dom, 18/03/2007 - 22:34
114

1. Victims Of The Future
2. Teenage Idol
3. Shapes Of Things
4. Empty Rooms
5. Murder In The Skies
6. All I Want
7. Hold On To Love
8. The Law Of The Jungle

Este guitarrista siempre iba envuelto en una maraña de notas tocadas a zarpazo limpio, a lo autodidacta superdotado que nunca quiso estudiar despacio ni con orden, diríase que simplemente le sale todo así, de natural. Con su mochila cargada de recursos guitarrísticos propios e intransferibles, se paseó por diversas formaciones y estilos, dejando en todas partes huella de sus puazos y su ampli siempre a todo rabo, como un niño malo que a dios gracias encontró en la música una manera civilizada de expresar su personalidad rasposa y violenta.

Este disco pertenece a su etapa heavy, estilo que si bien le va como anillo al dedo, a mí me da la impresión de que lo escogió por escoger algo, por probar, porque algo había que tocar y él era un tipo ruidoso y hortera de por sí, o sea que ya tenía la mitad del camino recorrido. De hecho, cuando más tarde “volvió al blues”, o más bien a esa especie de rhythm & blues rudo y escandaloso de radiofórmula que le molaba, ningún melenudo pareció lamentar “la baja”. Y es que por encima de cualquier otra cosa, este tío es guitarrista. Los estilos son para él algo externo, algo de quita y pon.

Es digno de ver cómo se rodeó de los mejores músicos una y otra vez. Aquello no era un grupo fijo, sino una reunión de mercenarios en torno a un mercenario más. No en vano el propio Moore había sido músico de sesión repetidas veces, para gente tan distinta como Andrew Lloyd Weber o Greg Lake.

En algunos de sus discos, por ilustrar ese carácter “no grupal” de las producciones, tocaron varios bajistas o varios baterías. Mención especial merece el inefable Ian Paice (sí, el mismísimo), que estuvo bastante presente durante toda esta etapa más metalera de Moore. Es el batería principal del disco que nos ocupa. (Más tarde contó también con Cozy Powell; si es que con buena picha...)

En este contexto farandulero, las dos canciones de fondo social que tiene Victims of the future (la homónima y Murder in the skies, que protestaba por el derribo de un avión surcoreano por parte de los rusos), la verdad es que no hay quien se las crea. Pero eso sí, son impresionantes. Buena estructura, buenas melodías, guitarrazos por doquier que suenan a doma de búfalos (a ver quién es más bestia, la guitarra y el ampli echando humo o yo), y muchos riffs de los que crean afición. También se marca una versión de los Yardbirds, Shapes of things. La admiración de Gary Moore por Jeff Beck no era un secreto, lo tenía en un pedestal. La versión, por supuesto, es una revisión de las que hacen temblar las paredes. Brutal.

Sorteando alguna que otra canción un tanto pelmaza (que sabiamente colocaron al final), hay en el disco dos joyas más: la macarra Teenage idol, en la que parece estar como pez en el agua tanto por la letra como por la música en plan swing elefantiásico, y la balada Empty rooms. Ahí sí que lo bordó. Esta balada le quedó redonda a más no poder y, por si fuera poco, metió en ella uno de los mejores solos que he escuchado a nadie. Es curioso, cuando se ponía tierno y le tocaba marcarse melodías puras y desnudas demostraba que era aun mejor guitarrista de lo que de por sí parecía. Y es que todo lo que tocaba estaba siempre impregnado de sentimiento crudo-crudo gran reserva. En eso nunca se le ha visto escatimar, y mira que ha estado en guerras distintas.