The Gary Moore Band - Grinding Stone

Enviado por El Marqués el Sáb, 07/07/2012 - 02:32
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1. Grinding Stone
2. Time to Heal
3. Sail Across the Mountain
4. The Energy Dance
5. Spirit
6. Boogie My Way Back Home

He aquí la prueba, señores, de que tampoco había razón para escandalizarse tanto cuando Gary Moore publicó “Still Got the Blues”. Su relación con los sonidos y el espíritu de Chicago y el Mississippi no eran algo tan novedoso. Diecisiete años atrás, había debutado en solitario con este “Grinding Stone”, en el que trabajó un blues primitivo, nada que ver con los patrones standard orientados a la comercialidad, exquisita y con un nivel técnico de locura, eso si, del disco de 1990 y posteriores.

En 1973, y al albur del caché obtenido junto a Skid Row, su primer proyecto profesional, nada ver con la futura banda de Sebastian Bach, el gato callejero de Belfast consideró que era el momento de estrenarse como solista. Compartiendo producción con Martin Birch, al que conoceríamos años después como el productor estrella de los grandes discos de Iron Maiden, Gary reunió a unos cuantos músicos de sesión, se encargó de las voces y por supuesto de las guitarras, y compuso él solo la totalidad del disco, demostrando un sorprendente oficio con tan solo 19 años, regalándonos una serie de excelentes momentos demasiado olvidados a día de hoy.

Su implicación, el mismo año 73, en los Thin Lizzy post-Eric Bell, y poco después en su proyecto de Jazz Rock instrumental Colosseum II, hicieron que la grabación de su siguiente disco se postergara hasta el 78, con el poderoso “Back on the Streets”. Es muy posible que Gary, con 19 años, entendiera que era pronto para volar en solitario; no olvidemos que Michael Schenker, junto a él el Number One de los guitarristas de Hard & Heavy, había grabado ya una larga lista de álbumes entre UFO y anteriormente Scorpions cuando se decidió a dar el paso, y otro tanto le ocurriría en los 80 a Steve Vai, tras trabajar para Zappa, Alcatrazz y David Lee Roth. El autor de “Out in the Fields” prefirió seguir puliéndose unos años al amparo de otras bandas, y tal vez por esto su primer trabajo haya quedado tan descolgado en el recuerdo del público.

“Grinding Stone” tiene un carácter muy peculiar, que lo convierte en único en la carrera del irlandés, y es que, pese a ser un trabajo totalmente anclado a su tiempo, suena tan fresco y personal que en realidad no ha perdido vigencia, pese a su condición de gran desconocido.

Este disco se abre con una extensa pieza instrumental, el tema título, donde Gary construyó un estribillo muy alegre y dinámico, con un aire casi a Status Quo, que se repite varias veces, y entre medias un millón de punteos con ecos jazzísticos, muy al gusto de la época, y de esa fusión que practicaban otros genios del instrumento como Allan Holdsworth o el maestro Jeff Beck, o grupos como los americanos Allman Brothers, que solían incluir en sus discos este tipo de instrumentales de cerca de diez minutos, diseñados para alargarse en improvisadas jams sobre el escenario. Es un tema con el que te encariñas, y en el que lo mejor llega al final: El mencionado estribillo se entrecruza en su escala aguda con otra más grave, sobre un piano de bar que va acelerando, hasta que termina con un sonoro gong casi orquestal.

En “Time to Heal” escuchamos por vez primera la voz de Moore, fuerte, desgarrada y muy expresiva, interpretando un potente rhythm&blues. La guitarra centellea, los dos punteos, sin ser lo más original del mundo, suenan excitantes; aquí hay esencia, Gary estaba llamado a ser uno de los mejores. Curiosos también esos detallitos del piano, el bajo y la batería, que disponen de unos segundos para lucirse en solitario hacia el final.

Mucho más cálida es “Sail Across the Mountain”, un agradable medio tiempo que Gary entona con elegante suavidad, y cuando llegan los coros en mitad de la canción, casi cuesta creer que no estuviera Glenn Hughes en el estudio de grabación, pues se perciben esos tonos tan apasionados, característicos del ex de Trapeze.

“The Energy Dance” es un preludio de teclados típicamente setenteros, a lo Jon Lord o el Rick Wakeman más rockero, que sirve de antesala a la pieza más exagerada y excesiva del trabajo: “Spirit”, con sus diecisiete minutos, coincidió en duración con otra suite editada ese mismo año, el “Tuesday Morning” de Paul Kossoff, del que hablábamos hace algunas semanas.

A diferencia del tema de Kossoff, la pieza de Moore no es totalmente instrumental, cuenta con unas voces un tanto psicodélicas, y una ambientación parecida al tema inicial, de nuevo con infinidad de detalles, guitarreo incansable seguido de una batería y un bajo que no paran de galopar –darían para recorrer toda la estepa rusa en un día si cada carrera que se escucha fuera una cabalgada a caballo-, un interludio central lento, digno de escucharse con detenimiento, con Gary explayándose con esas notas alargadas que terminaría patentando, deslumbrándonos con su portentosa imaginación, y una segunda parte de locura, como mandaban los cánones del Hard Progresivo, con un despliegue de ambientes e intervenciones de la guitarra y los teclados como para perder el sentido. Hard Blues Sinfónico a un nivel apabullante.

“Boogie my Way Back Home”, el cierre, es un maravilloso blues rural semiacústico, que de pronto estalla en un eufórico boogie rock como su nombre indica, menos elaborado pero infinitamente más auténtico que todo lo que este hombre compuso durante sus últimos veinte años de vida, a la postre la mitad de su carrera profesional, y es el tema que me ha hecho iniciar la reseña mencionando lo escasos de memoria que andábamos todos en el 90, cuando nos llevamos las manos a la cabeza porque de golpe empezara a mencionar a BB King o a Albert Collins en las entrevistas.

Creedme si os digo que, en una dimensión diferente, este disco está casi a la altura de “Corridors of Power”, “Wild Frontier” o “Victims of the Future”. Yo lo dejo ahí por si acaso:

http://youtu.be/tf2_WrQi5fE

Y por cierto, fijaos en esa insinuante portada, yo creo que no la censuraron porque nadie se fijó en lo que está haciendo la chica que aparece tumbada en primer plano, y de la que solo vemos la parte inferior del cuerpo.

Gary Moore: Guitarra, Voz
Frank Boylan: Bajo
John Curtis: Bajo
Philip Donnelly: Guitarra
Pearse Kelly: Batería, Percusión
Jan Schelhaas: Teclados

Sello
CBS