Fallen Joy - Order to Die

Enviado por Fer el Mié, 03/11/2010 - 19:09
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Es bastante aceptado que en estos tiempos que corren no surgen muchas nuevas bandas que nos sorprendan, o yendo un poco más cerca del hueso, que nos agraden siquiera. Esto es muchísimo más aceptado en el Death Metal Melódico, al punto de que esta sería mi tercer o cuarta reseña donde comento esto, y en varias de otros compañeros también se lee un pensamiento parecido. Es que, de nuevo me repito a mi mismo, este estilo es tan permisivo que miles de bandas se le animan año tras año, y por lástima son copias de copias de copias de conjuntos originales y para completarla el trabajo que hacen no es, todo siempre a mi gusto, ni cercano al original. Por ello cuando me cruzo con una nueva banda de este género que me logre “vender” su producto, no lo dejo pasar.

Dicho esto, les presento a los deathmetaleros franceses de Fallen Joy. Estos tipos de Nogent-sur-Marne, una pequeñísima comuna de menos de 3 km de superficie, cercana a Paris, se formaron hace muy poco, en 2009 y lanzaron este muy buen trabajo el primer día de este 2010, sin estar firmados por ningún sello, pero gracias a las nuevas tecnologías, que ayudan tanto como perjudican a otros, se dieron a conocer.

Entrando a lo nuestro. Primero la portada, que me gusta mucho, a ver no se de que van las letras porque no las tengo y a pesar de que algunos tracks están en inglés, entre el estilo de las voces y que son franceses se me hace imposible entender nada, pero por los títulos y la portada nos podemos imaginar de que va la cosa. Tienen un estilo de Death Melódico marcadamente influenciado por la escuela Gothenburg, el mejor a mi gusto, pero no siguen al pie de la letra y le aportan lo suyo. Con una técnica bastante pulida (es lo necesario en esa escuela) no aburren yendo al extremo con la complejidad de las melodías, pero si lo suficiente como para destacar las mismas así como el trabajo compositivo general del disco. Cuentan con dos voces, el principal que se siente tan cómodo con los guturales del Death, como voces casi limpias y el segundo guitarra que aporta sus chillidos Black, por lo que aporta con su voz bastante variedad.

La producción es excelente, y les recuerdo que es un trabajo auto producido. Entonces tenemos unas extensas porciones de geniales guitarras que como no podía (ni debía) ser de otra forma son la piedra angular desde donde se construye el resto, afinadas bien agudas como marca el manual. Están siempre por sobre los otros instrumentos, pero se escucha a la perfección el bajo y la batería que hacen un trabajo muy decente. El todo se escucha a la medida correcta y los arreglos orquestales usados en la intro también resultan. Discos como este son otra de las razones por las que las nuevas tecnologías son tan necesarias, de esta manera artistas que no tienen apoyo se pueden hacer oír con trabajos bastante pulidos.

Morituri te salutant, es una intro de comienzo orquestal, dando un aura de misticismo y grandilocuencia que les quedo perfecto.

Pegado a ella lanzan su primer disparo, Order to die, solidísimo inicio que le da nombre al disco. Arranca directamente, sin dejar pasar un segundo, con una buena melodía en solo, para luego ser correctamente acompañado por la segunda guitarra y la bata, que entrando y saliendo de la escena aportan al crecimiento de la melodía principal y danzan a su alrededor. Con el paso de los segundos, la melodía principal se mantiene, pero el resto, luego de pequeño puente, con la bata acelerando los tiempos, vuelven a la melodía principal aunque a otra marcha, nuevo puente y el voceras se deja escuchar, ya con la batería despidiendo puras bombas, y de allí directo al muy buen solo. A partir de ahí, la melodía irá anudándose con otras con muy buen gusto, subiendo y bajando los tempos y tonos, manejándose a sus anchas, con un gran trabajo de los guitarristas. Un tema sólido y bello de caña constante con un cantante que se desgarra constantemente en su destacada labor. Muy bueno.

Hoisting the black flag, comienza con sonidos de lluvia, la bata hace la intro y nuevamente una linda melodía de las guitarras que antecede a las voces, que mutaron por un gutural, aunque nada extremo, para luego puntualizar con chillidos ciertas porciones, bastante bien. El ritmo de la melodía se mantiene solo mientras el cantante interpreta, en los interludios entre estrofas es solo la bata la que se deja oír. Por el minuto (02:00) nos sorprenden con un break y un solo de bajo que luego pasa a ser acompañado por los punteos de la guitarra, en una alianza que empuja hacia delante, y la inclusión de otra guitarra repitiendo la melodía en tono más agudo y del voceras solo consiguen mejorarlo.

Seeds of tyranny arranca como en el segundo track, un lindo riff reciclándose, y luego se desenvuelve como en las anteriores, con buenas melodías subsecuentes, el voceras perfecto en lo suyo, acertados cambios de ritmo para no caer en aburrimiento posible. Solo destacadísimo y quirúrgicamente colocado a los (04:09), cuando podía llegar a decaer, con un cambio de ritmo al fin de este que acojona, así como los últimos 45 segundos donde el voceras se destaca, y otro tema absolutamente cumplidor y entrador. A pesar de su largo, (06:01) no se sienten, aunque las dos anteriores me resultaron un pelin mejores.

Voyage au bout de la nuit (que lleva el nombre de una famosa novela francesa de 1932 sobre la Primera Guerra Mundial, pero desconozco si trata sobre ella) es el cierre y el track más largo. Aquí Gul suena a la buena versión de Dani Filth y el ritmo más macabro acompaña perfecto. Extraña el cambio de ritmo por la mitad del largo, pasando al estilo general de la banda, rápido y feroz, pero dándole un final instrumental que te deja con un muy buen sabor.

Cerrando un muy buen disco, algo corto (poco más de 20 minutos), pero si tenemos en cuenta que es un esfuerzo 100% propio, es más que logrado.
No han inventado nada, pero hacen muy bien lo suyo y ciertos detalles dan pie para ilusionarse con un positivo futuro. Espero que esto sea solo una muestra de su talento, y que pronto algún sello pose su vista en ellos para darles los tiempos y medios de mejorar, que talento hay, y bastante, a pesar de que ya ha habido cambios en la alineación.
8.4 puntos y cuatro cuernos para los franceses.

Gul: Voz principal
Victor Gallot-Lavallée: Guitarra y voces
Jurneyd: Guitarra
Rud: Bajo
Leandro Daloi: Batería

Sello
Auto producido