Fairyland - The Fall Of An Empire

Enviado por Heartbolt el Vie, 02/02/2018 - 15:25
4093

1. Endgame (01:16)
2. The Fall Of An Empire (05:55)
3. Lost In The Dark Lands (06:01)
4. Slaves Forlorn (01:11)
5. The Awakening (04:50)
6. Eldanie Uelle (05:21)
7. Clanner Of The Light (06:07)
8. To The Havenrod (01:05)
9. The Walls Of Laemnil (05:57)
10. Anmorkenta (06:01)
11. In Duna (05:02)
12. The Story Remains (0:38)
13. Look Into Lost Years (03:14)´

Disco completo

¿Francia o Italia? ¿Qué país les gusta más? Personalmente me quedo con Italia por algunas cuestiones… pero, cuando hablamos de Power Metal Sinfónico, ambos países tienen sus muy buenos exponentes. Si en la música barroca y vanguardista estas naciones tienen a sus hombres y mujeres de renombre, en el lado más académico y fantasioso del Metal los franceses y los italianos han parido gente demasiado competente.

La naturalidad con la que un proceso cultural se mezcla con la música ha sido un evento muy peculiar en ambos países. Italia y Francia han dado a luz a muchos genios del bello arte de crear melodías, y no me extraña ver que la música clásica de ambas naciones haya tomado también tintes metálicos y endureciéndose hasta formar parte de una órbita aparte. Si bien en los dos países hay gente que hace Death o Thrash Metal, el estilo francés e italiano siempre ha sido influido por las melodías neoclásicas europeas y las notaciones de los genios del continente. No me parece alocado encontrar a las mejores agrupaciones del Metal Sinfónico en Europa. Y lo digo con toda la responsabilidad: TODAS están en Europa. Si el Death Metal es Made In USA, el Sinfónico y el Power Melódico es MADE IN EUROPA 1000%.

Hago esta comparación porque en Italia se formó mi banda favorita: Rhapsody (Of Fire). Y la influencia de esta para el continente y el Power Metal es innegable. Rhapsody no inventó nada, pero revolucionó la forma de concebir las sinfonías y ahí está Legendary Tales para confirmarlo. Ellos vinieron siendo como los Iron Maiden del Metal Sinfónico: no crearon nada, pero sí pusieron TODO como era. De pronto Europa se llenó de bandas que querían hacer lo mismo y expandir su estilo a como fuera lugar. Y ahí vemos a Fairyland, la banda que nos ocupa hoy.

Francia e Italia siempre han sido rivales en TODO: comida, personajes, historia, gobierno y también en música. Así que si Italia tenía a sus Rhapsody, Francia tenía a sus Fairyland. La agrupación es sencilla: Power Metal Sinfónico y punto. Influido por las melodías de Helloween, la técnica de Yngwie Malmsteen y la desfachatez bien lograda de Stratovarius. Pero con el sello francés explosivo.

Fairyland no tuvo la suerte de aparecer antes del año 1997, por lo que el proceso de creación musical no daría frutos sino hasta el siglo XXI. Y lamentablemente, dos o tres años más allá de la explosión de un eje compositivo son cruciales para determinar si vienes a revolucionar algo o simplemente a seguir la tendencia. Y en algo así estaba Fairyland, en retirarse o aparecer como Ugh, otros imitadores de Rhapsody. Aún así, estos hombres debutan en el 2002 con un enorme disco titulado Of Wars in Osyrhia. Con una portada y una música similar a la de Rhapsody, pero con personalidad propia. Vamos, es como si quisiéramos llamar a Tankard imitadores de Metallica por hacer Thrash Metal.

Fairyland lamentablemente nunca tuvo una carrera prolífera llena de álbumes. Hasta la fecha sólo han publicado tres discos, y eso que van para 20 años en la escena, y activos. Pero entregaron 3 álbumes de mucha calidad que todos podemos disfrutar en cualquier momento. Su rollo no se va precisamente por una larga saga de 9 discos y 4 EPs, sino de más bien crear una historia larga que se concluye en el mismo disco. Con su temática, su estilo y dirección propia.

La agrupación es comandada por el didáctico Philippe Giordana. El cual se encarga de los teclados, los coros y las guitarras acústicas. Él vendría siendo como Alex Staropoli para Rhapsody. Todo lo relacionado con Fairyland está relacionado con él, y él dirige la operación como el caballero oscuro de buen corazón. En cada uno de los 3 álbumes contó con vocalistas, guitarristas, bajistas y bateristas distintos. Viendo bien esto, podemos sólo deducir que, muy como Megadeth o Death, la banda es dirigida por él y sólo ha sido acompañado en trabajos puntuales, porque Philippe Giordana es la verdadera alma del grupo.

Este disco titulado The Fall of an Empire es, en mi opinión, su álbum más fuerte y glorioso. Y no es por nada, tanto como el vocalista y los demás músicos fueron los más indicados para trabajar con Giordana. Cada uno dando todo el potencial para poder crear un álbum lleno de finísimos detalles que cualquiera que guste del Metal Sinfónico disfrutará. Y uno de sus puntos fuertes es la enorme cantidad de matices que toma el redondo en cada canción. Abunda la calidad en forma de épicos solos de guitarra, texturas hermosas del teclado sello Giordana y explosión tras explosión en el campo de guerra musical.

The Fall of an Empire y sus 68 minutos son todo un placer que degustaremos con ganas. Con una introducción magistral en Endgame que nos va preparando para la paliza sinfónica de The Fall Of An Empire. A medida que los minutos van pasando, la historia se torna pesada, decisiva y bulliciosa. Las canciones avanzan junto a coros celestiales, melodías celtas/barrocas y con un vocalista de voz académica muy, muy versada.

Cortes instrumentales y de buen corazón se intercalan en algunas piezas para servir de puentes muy bien logrados. Como el increíblemente resaltable To The Havenrod y su continuación: The Walls Of Laemni. Composición que sonará MUCHO a Helloween y los riffs gritan “KAI HANSEN”.

La historia es sencilla y nos habla sobre la caída de un imperio y el esfuerzo colectivo que se arma para recuperarlo mientras otros sólo van para tomar el control. Más bien diría, descontrol es lo que hay por todo el álbum. Los toques neoclásicos están muy bien logrados en la majestuosa The Awakening y la velocidad perfecta de In Duna cogen y recogen para armar una bola de sonido que, como una Genkidama, arrasará con todo. Caballeros, reyes, princesas, maldad y prestigio que se derrocha a CADA puto minuto. ¿Qué más quieren, colegas powermetaleros?

Todo en el disco es más que resaltable, pero sin dudas me quedo con la majestuosa y épica The Story Remains. 10 minutos MEMORABLES en los que todos vamos a gritar, llorar y dejar que nuestros pelos se ericen con cada riff, cada solo y cada línea vocal que suelta Maxime Leclercq y su voz tan memorable. A los 6:00 y lo que viene es, para mí, de lo más hermoso que uno puede escuchar en el Metal Sinfónico. Canción preciosa que mueve fibras a cada segundo. Y la última canción del disco (Look Into Lost Years) vendría siendo como aquel final tan esperado que concluye el disco de una manera pacífica, tranquila y calmada.

A pesar de que comenté que comienzan una historia que concluyen en el mismo álbum, los tres discos tienen cierta continuidad que todos podemos entender con el paso de los discos. Por eso es que el álbum del 2009, Score to a New Beginning, sería como la última gran aventura de la banda. Un disco con más toques progresivos y sinfónicos, pero sin tanta belleza como la desborda este disco del medio. Casi siempre opacado por el mágico debut.

Discazo altamente recomendable para quienes disfrutan de jugar cosas como Terranigma, Illusion Of Time o Lufia mientras tienen una épica musicalidad de acompañamiento. Les prometo que Fairyland y este tremendo The Fall Of An Empire les harán vivir toda clase de emociones en una hora muy tensa y agradable. ¡Lo juro por Gaia!

Anthony Parker: Guitarra.
Philippe Giordana: Teclado y coros.
Thomas Caesar: Guitarra y bajo.
Pierre-Emmanuel Desfray: Batería.
Maxime Leclercq: Voz.

Sello
Napalm Records