Extremoduro - Para todos los públicos

Enviado por Alexrock el Vie, 27/12/2013 - 14:12
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1. Locura transitoria
2. Entre interiores
3. ¡Qué borde era mi valle!
4. Poema sobrecogido
5. Manué IV
6. Mamá
7. Mi voluntad
8. Pequeño rocanrol endémico
9. El camino de las utopías

"Pequeño rocanrol endémico", así podría definir el undécimo disco de los extremeños, bueno, del puto rey de Extremadura, condición que no va a perder nunca, porque con independencia que te guste más o menos la música de este tipo, una cosa hay que necesariamente reconocer; talento, lo que se dice talento, tiene a patadas. Pequeño rocanrol porque en muchas partes del disco Robe parece que te cante pequeñito, bajito, al oído, para que interiorices todo lo que dice; endémico, porque la música de este tipo es como una enfermedad que sólo él sabe desarrollar y que te acaba atrapando sin remisión.

Es verdad que el cambio de rumbo que matizadamente se aprecia en Extremoduro desde la salida de su importante "La ley innata" pudo hacer pensar a sus primigenios fans que la época de "Deltoya" o "¿Donde están mis amigos?" no iba a volver; y así ha sido, pero le veo a la banda una progresión tan clara, tan evidente, equilibrada y coherente, que no dejo de ver matices y guiños por todas partes a toda su discografía, de ahí lo de matizadamente, porque si, entre la obra de 1993 y "Agila" hay una diferencia notable, a mejor, (ya hemos hablado aquí de "Agila") pero desde aquel hasta hoy es impresionante como Robe, con la inestimable ayuda y sapiencia de "Uoho" han hecho de la carrera de la banda una de las más notables del panorama rockero patrio.

"Vuelve a llegar la primavera y me molesta el sol, alma que nunca se deshiela y se queja del calor..."

Primeras estofas que se apoyan en un cuarteto de cuerda capitaneado por el libanés Ara Malikian, cantando al oído pero menos, distanciándose poco a poco, llevando el tema a ritmos más crecidos, recovecos guitarreros hasta desembocar en unas notas de Hammond y abocarnos a tintes similares a parte de la discografía de Kiko Veneno donde una especie de rock latino canalla y vacilón te embriaga hasta decir basta!, y vuelta de tuerca para meternos en vereda rockera; joder, llevamos ocho minutos de disco, los que componen "Locura transitoria", y me dan ganas de volverla al principio porque hay tanta riqueza musical que hay que asimilarlo estrofa a estrofa.

Riffs "bluesies" y Hammond de fondo, otra vez al oído, maldito cabrón...

"... y yo para que las quiero las cuatro estaciones si todo lo que sueño está entre interiores..."

Y es que "Entre interiores" huele a garito con quince descerebrados amantes de la buena música, de los sentimientos y de las emociones, huele a "jam sesión" de genio, huele a tema seminal, huele a Robe maduro con su guitarra desgastada por el tiempo pero tan afinada que parece hablar.

El single, "¡Qué borde era mi valle!" me recuerda a "Correcaminos", los riffs cortantes, el ritmo más acelerado, los Extremoduro más cañeros, más aguerridos, más hijoputas, apenas tres minutos de rock canalla, zurcido en letras barriobajeras...

"... soy capaz de cualquier cosa por volver a verte...
... he perdido la cabeza, la he perdido por perderte..."

Macarrada que desemboca en, ay! señores míos, "Poema sobrecogido", allí donde otros no se atreven ni a meter el hocico va este tío y te rompe el alma a base de "quejíos" y toques flamencos en la continuación, tal vez, de "Coda flamenca", aunque esta más elaborada, con esos falsetes que da la impresión que el "mamón" se va a ahogar, voces dobladas por parte de Airam Etxaniz y gritos aflamencados de Agnes Lilith conforman casi un cuadro flamenco, pero apoyado en el inmenso bajo de Miguel Colino; aquí si Robe canta encogido en sí mismo, con la vena del cuello hinchada, a punto de explotar, si eso no es sentimiento y pasión... y no, no es el mejor cantante d rock, ni tan siquiera es un gran cantante de rock, pero transmite la ostia, tu!.

Llegamos a la mitad del disco con un nuevo capítulo de Manué, "el puto revolucionario de los cojones", en este caso el cuarto, tras "Me Estoy Quitando", "Villancico Del Rey De Extremadura" y "La Vieja" y que sirve de puente para una parte del disco más movida, mas rockera, la cual comienza con "Mama", con toques medio funkies, medio heavies, con una letra menos atractiva que las anteriores, pero que consiguen un estribillo fácil.

"... salgo por cambiar el ritmo fuera de mi mismo a ver qué pasa fuera de esta carcasa..."

"Mi voluntad", con inicio de doble bombo y guitarras rápidas, ritmos alegres, bailarines, vacilones, dirigido a los directos. Joyaza lo es "Pequeño rock and roll endémico", guiños a AC/DC en el inicio, blues rock del que nos regalaba "Uoho" en contaditas ocasiones con Platero...

"... sabes que el centro del mundo era siempre tu ombligo...", dedicado a todas las ex; con dos cojones, "... dijo no y se fue la embustera...".

Cierra el tremendo disco "El camino de las utopías", voz y estructura complicadas que enlazan con el inicio (eso ya lo hizo en la "Ley innata"), como invitándote a escucharlo de nuevo. Vuelve el Robe íntimo, ese que decía te canta al oído , bajito...

"... Voy buscando lo que quiero, averiguando a mi manera, no me gustan los maderos ni la gente con banderas, ni la virgen maría, ninguna ideología..."

Tema exquisito que se convertirá en referente con el paso del tiempo, y en el que se dan cita todos los elementos que conforman "Para todos los públicos", letras sarcásticas, cadencias tranquilas, cambios de ritmo progresivos unos, más directos y bruscos otros, algo de blues, una pizca de funkie, pinceladas de metal y ese puto rock transgresivo que solo el Rey de Extremadura sabe imprimir a su música; eterno Robe.

Roberto "Robe" Iniesta: Voz y guitarra
Iñaki "Uoho" Antón: Guitarra y órgano
Miguel Colino: Bajo
José Ignacio Cantera: Batería

Sello
Warner Music