Eternal Champion - The Armor of Ire

Enviado por MetalPriest el Vie, 28/06/2019 - 11:39
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1. I Am the Hammer
2. The Armor of Ire
3. The Last King of Pictdom
4. Blood Ice
5. The Cold Sword
6. Invoker
7. Sing a Last Song of Valdese
8. Shade Gate

Eternal Champion son uno de esos hallazgos modernos que o bien te insuflan placer nostálgico o… te la sudan. Quiero decir: lo mismo el metal épico/casposete no es lo tuyo o te parece algo que no da para más. Es una posibilidad, lo mismo que disfrutar de un heavy metal ochentero, épico, guerrero, ochentero, poderoso… ¿¿he dicho ya ochentero?? Pero es que es así: incluso un tipo tan poco avezado a las movidas “Conan Metal” como lo soy yo, he caído en las redes de estos Eternal Champion y su debut The Armor Of Ire, y la duda me asalta: ¿Lo que hicieron aquí fue pura suerte o realmente tienen tan puto buen gusto? Porque claro: un tipo como yo no controla mucho de esta clase de grupos, pero tengo mucha menos intuición incluso para con el auténtico talento de los músicos. A mi parecer… como que me da la sensación de que Eternal Champion son cojonudos, pero eso sólo el tiempo lo dirá. Lo que sí que podemos hacer, es analizar y sobre todo degustar su primer larga-duración The Armor Of Ire sacando nuestras propias conclusiones. Porque a mí estos tipos me ganan. Y mucho.

The Armor Of Ire llegó a mis manos gracias (una vez más) al algoritmo de YouTube, y no se la concurrencia, pero a mí ya me salieron un puñado de álbumes y grupos que me dejan con la porra tiesa así por sorpresa. La sensación al contemplar la portada, es que ya la había visto en otras ocasiones y con anterioridad, sin duda en otros grupos y de mano de otros dibujantes pero… en serio: ¿Quién a estas alturas de la película no se ha topado con un artwork de un guerrero cimerio con espada y taparrabos y una gachi a sus pies en plan trofeo? Es algo más manido que cagar sentado. Como los demonios cornudos, las parcas oscurotas o los paisajes boscosos y fríos escandinavos. Un clásico ¿no? ¿Y qué tienen los clásicos? Pues que siempre resultan efectistas, y realmente, por muy casposo y desfasado que sea este artwork temáticamente, no cabe duda de que es un éxito. Muy old-school todo, muy buen uso de los colores y texturas… una presentación prometedora, vamos. Sé que no hay que juzgar los libros por su tapa, pero… reconozcamos que todos lo hacemos un poco y que tenemos nuestras debilidades personales con los artworks ¿no es así?

Musicalmente, es un placer rotundo descubrir que The Armor Of Ire está a la misma altura que su artwork (cortesía de Adam Burke). Hacen un heavy metal con sus dejes épicos y solemnes de alta factura y con sello personal. Hay que entender que para enganchar a un escéptico como yo, hace falta tener mucho feeling y atmósfera, y también algo muy importante: saber evocar. Eternal Champion lo hacen, gente. Por eso digo que me ganan, es que los cabrones suenan geniales. En el apartado rítmico se mantienen memorables en casi todo momento, en los solos se nota que prevalece el efectismo sobre la técnica y que se usan cuando realmente hace falta usarlos. Todo parece funcionar perfectamente, como creando un ambiente totalmente coherente, cargado de magia y pasajes evocadores que primera.

Es darle al play y encontrarse de morros con I Am the Hammer… ¿Qué quieres? Se montan una intro guapísima tomando gritos malvados de El Señor de Los Anillos, y te meten sin piedad en un tema cargado de épica, peligro y vientos de guerra. Mola de cabo a rabo. Cada puto elemento del tema. Seguidamente, arremente la epónima The Armor of Ire directa al corazón y al vuelo, y creo que ya estoy tardando en hacer mención a Jason Tarpey, porque es un insulto no mencionar su trabajo vocal en I Am the Hammer, pero a estas alturas… toca. Este tipo tiene un estilo muy nasal y monocorde, puede pecar de monótono o incluso de plano pero la verdad es que tiene su propio estilo, y es una de las cosas más características de Eternal Champion. Es el elemento “lo tomas o lo dejas” de estos tejanos aguerridos.

The Last King of Pictdom arremete con una vitalidad bien parecida a la de The Armor of Ire, aunque con un toque más bélico si se quiere. Blood Ice sirve de interludio ambiental e instrumental que nos introduce precisamente a la cabalgadora The Cold Sword. Indomables y rifferos funcionan los yanquis aquí. En The Invoker parecen querer sonar más narrativos y relajados, pero terminan por apasionarse y estallar en un track avasallador que por cierto: tiene un desenlace cojonudo. Sobre la penúltima Sing a Last Song of Valdese, opino que Eternal Champion se reservaron otra canción mastodóntica para el final, porque es todo un himno que espero tener el placer de escuchar en directo algún día, y más pronto que tarde. No me enrollo más. Despide Shade Gate de manera solemne (no sé cuántas veces habré utilizado esta palabra en esta crónica), pero es que realmente lo es, es un largo outro que ofrece un toque muy conceptual al trabajo.

No soy muy de esta clase de metal. Hace tiempo sí que lo era, pero me quemé muy rápido por la falta de carisma o digamos… carácter. En el caso de Eternal Champion, regreso sobre mis pasos y me siento algo más cómodo e incluso joven. Sé que no soy un abuelo (ni llego a los treinta, ojo), pero realmente me devuelve a los veinte años y a la vitalidad de entonces. Y eso es impagable. No quiero imaginarme los que se criaron en los ochenta, la nostalgia que puede que les traiga. Un género manido y algo mal llevado a veces pero… ¡qué buenos son los Eternal Champion!

Un 7,75. Cuatro cuernos bien ganados. Espero que sigan sonando así de mágicos (o que incluso mejoren) para su segundo trabajo, porque esta gente parece prometedora.

Arthur Rizk: batería, bajo, teclados, coros y guitarra solista (tracks 2, 3 y 6).
Jason Tarpey: voz.
Carlos Llanas: guitarra.
Blake Ibanez: guitarra.
Nujon Powers: guitarra.

Sello
No Remorse Records