Eskorbuto - Anti Todo

Enviado por Stoned el Vie, 20/11/2015 - 14:23
401

“El rock no tiene patria, ni siquiera la vasca”
Eskorbuto

Alguien dijo una vez que mezclar rock y política no suele ser buena idea. Que el rock siempre sale perdiendo. Y creo que esa aseveración está llena de verdad: el rock es algo demasiado importante, sagrado, para ponerse al servicio de algo tan caprichoso, capcioso y parcial como la política.

Una de las escenas más notables del rock español – al menos en cuanto a público y presencia en festivales patrios – es la escena punk. Y muchos coincidirán conmigo en que, sonido genérico, talento limitado y poca originalidad aparte, ver uno de esos recitales es asistir a un mitin político. No tengo nada en contra de los mitines ni de la política; procuro estar informado del mundo que me rodea y me considero una persona análitica capaz de formarme mis propias opiniones en base a una mentalidad crítica. Pero yo a un concierto de rock voy a escuchar rock, no las opiniones, a menudo sesgadas, a menudo demagogas hasta la naúsea, de la banda punkarra de turno. Creo que es entendible. Lógico.

Precisamente, muchas de estas bandas tienen a los vizcaínos Eskorbuto como unos de sus mayores ídolos, de sus mayores influencias. ¿Puede una banda cagarse en dios, en España, en la Guardia Civil, y hacerlo a continuación en el País Vasco y en HB? Claro que puede. Debe. Eskorbuto, lejos de elegir bando y meterse en una trinchera focalizando su mala leche hacia la barricada contraria, eligieron construir la suya propia. Queda pues el frente constituido: ellos contra el mundo. Demasiados enemigos, que es precisamente como se tituló su último trabajo.

Originarios de Santurtzi, en la industrial y tradicionalmente obrera margen izquierda vizcaína, Eskorbuto son una de las mayores representaciones, de los mejores testiomios de su época, aquella Euskadi de cócteles molotov y pistolas, de miedo y silencio, de paro y heroína. Aquella Euskadi gris y desesperanzada, de equipos vascos ganado ligas y de efervescencia musical y parcialmente contestataria.

Eskorbuto nunca rechazaron la etiqueta punk, aunque quizá se consideraban una banda de rock a secas; Iosu, ávido lector de Popular 1, si acaso la biblia del rockero español durante décadas, era un gran fan de bandas clásicas como The Who o los Rolling Stones. Si grupos punk como los Sex Pistols rechazaban a todas esas grandes formaciones que les precedieron (Rolling Stones, Queen, Led Zeppelin y un gran etcétera) en la freudiana actitud de “matar al padre”, los vizcaínos eran seguramente unos grandes amantes de la música por sí misma, tenían ídolos y gustaban de imitarlos; Iosu, cuyo ídolo era Pete Townshend, solía imitarlo en escenario cuando su estado físico se lo permitía.

“Creo que somos el único grupo que ha tocado tanto a favor de HB como en contra de HB”
Iosu Expósito

A mediados de los ochenta comienza a utilizarse la etiqueta “rock radical vasco”, de la que siempre se desmarcó Eskorbuto, considerando que era algo artificial impuesto por el movimiento abertzale en torno a sus bandas afines. Durante su corta historia hasta ese momento son detenidos múltiples veces y les es aplicada la Ley Antiterrorista. Son censurados por diversas partes del país, al igual que lo terminarán siendo también en Euskadi. Son de los pocos que se atreven a criticar en voz alta en aquella época a ETA o HB. Quizá porque son unos yonkis inconscientes, quizá porque tienen poco que perder, quizá porque su espíritu nihilista es demasiado fuerte para andarse con correcciones políticas. Quizá porque tienen más cojones que dios y el diablo juntos.

En 1986 grabarían su segundo trabajo, “Anti Todo”, considerado por muchos su mejor disco y valorado como uno de los álbumes más importantes de la historia del rock español. Se trata de un conciso – quizá, además, el que mejor suena de toda su discografía – álbum repleto de mala leche, un tiroteo indiscriminado contra todo y contra todos. Hasta las balas perdidas impactan en el más insospechado blanco. Es además también en este disco en el que empiezan a vislumbrarse retazos cada vez más sombríos de esa actitud derrotista y siniestra que terminaría por cernirse sobre sus siguientes trabajos y hasta el final de la vida de Eskorbuto y de Jualma y Iosu. Referencias a la muerte, a la enfermedad, a un estado vital que se torna desesperanzado, en un camino que no es si no un callejón sin salida. Un callejón oscuro lleno de jeringuillas y vidrios rotos.

Algunas de las más reconocidas composiciones de Eskorbuto se encuentran aquí, como el tema de apertura, “Historia Triste”, que no es si no la propia historia de la banda vizcaína. Una jodida historia triste, sin final feliz. Atizan en “Haciendo Bobadas” a Herri Batasuna, como ya empezaba a ser costumbre en ellos. O en “Cuidado”, que tiran con bala a La Polla Records, banda con la que tuvieron siempre una ardua rivalidad, y que es uno de las canciones más celebradas de toda la historia del grupo. También destacable es “Cerebros Destruidos”, si acaso la gran favorita de los fans y que trata la alienación extrema de la sociedad. Una de las mejores frases de todo su cancionero y resumidora de una filosofía de vida se escucha en esta composición: “Prefiero morir como un cobarde que vivir cobardemente”.

Eskorbuto (y extensiblemente este “Anti Todo”) representan, sobretodo – lo que es quizá el motivo de su “éxito” – verdad. Sabes que lo que escuchas no es una impostación. Sabes que lo que suena es genuino. Que tras esa extrema limitación instrumental, tras esas maneras poco diplomáticas, hirientes, existe algo auténtico, tan real que es hasta palpable.

Los vascos son, puede decirse, cronistas de una época; una época de desesperación en la que otros, claro, también alzaron la voz, sí. Pero sesgadamente. Interesadamente. Eskorbuto se lanzaron como un perro rabioso contra todo, porque no les salían hacer las cosas de otra manera. Dijo Jualma que el quería ser número uno de los 40, vender millones, ganar millones. Pero no pudo ser: eran Eskorbuto. Y su historia fue una historia triste.

Existe una frase, que al igual que muchas otras que dejaron para la posteridad, puede servirles de sentido epitafio:

“Somos la banda más honrada que ha pisado la tierra, y eso que no somos demasiado honrados”

Iosu Expósito: Voz, guitarra
Juanma Suárez: Voz, bajo
Paco Galán: Batería

Sello
Discos Suicidas