Epica - Omega

Enviado por Vesper Lynd el Dom, 28/03/2021 - 06:21
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1. “Alpha – Anteludium” - 01:38
2.“Abyss of Time - Countdown to Singularity” - 05:20
3.“The Skeleton Key” - 05:06
4.“Seal of Solomon”- 05:28
5.“Gaia” - 04:46
6.“Code of Life” - 05:58
7. “Freedom - The Wolves Within” - 05:37
8.“Kingdom of Heaven Part 3 - The Antediluvian Universe” - 13:24
9. “Rivers” - 04:48
10.“Synergize - Manic Manifest” - 06:36
11.“Twilight Reverie - The Hypnagogic State” - 04:29
12. “Omega - Sovereign of the Sun Spheres” - 07:06

Disco Completo

Cinco años pasaron desde el último disco de Epica, aquel “The Holographic Principle”, que lo encontré guitarrero y entretenido, a pesar de que no es ninguna obra maestra. El problema es que Mark Jansen y compañía vienen repitiendo la misma fórmula una y otra vez y lo que antes sonaba fresco, fantástico y contundente, impresionante a veces, perdió el encanto a causa de la falta de innovación.

¿Canciones extensas de más de diez minutos? Aparecerán. ¿Baladas? Una o dos, seguro. ¿Breve instrumental inicial? Denlo por hecho. ¿Guturales, pasajes rozando el death metal, combinados con una angelical voz femenina (que perdió bastante de su virtuosismo), con orquestas y coros de fondo? Por supuesto que las encontraremos, esa es la “fórmula Epica” por excelencia.

El tema es que hacía gracia los primeros años, pero cuando un grupo lleva haciendo lo mismo una y otra vez durante 15, 20 o 30 años, es imposible mantener el nivel de sus inicios; llegando a cansar a algunos amantes de la música, que esperan encontrar algo diferente a lo tradicional.

Algunos fans se acostumbraron al “sonido Epica”, otros los conocieron después y quedaron encantados con su propuesta, también algunos como la arriba firmante los conoció hace muchos años con aquel bello “The Phantom Agony” y el descomunal “Consign to Oblivion”, la obra maestra de su carrera y uno de los mejores discos de symphonic metal que jamás se han grabado.

Para mí, la etapa dorada de Epica llega inclusive hasta el “Design Your Universe”, que anunciaba vientos de cambio, para mantenía el nivel altísimo y la frescura de sus primeros trabajos. De ahí en adelante, las cosas no fueron iguales. Ya sea porque el señor Jansen dividió la mitad de su tiempo en componer para su otra banda, MaYan o porque se le está agotando el pozo bendito de la creatividad e inspiración. Mantener viva la llama del metal sinfónico cada día cuesta y yo a una banda como esta le exijo más de lo que nos presentaron en este “Omega”.

La portada elaborada por Stefan Heilemann es una belleza, ese laberinto misterioso traído directo de la mitología griega (y que también me remonta a los relatos de un escritor obsesivo de los laberintos, mi adorado Jorge Luis Borges) recordando el mito de Teseo y el Minotauro, más el título “Omega”, la última letra del alfabeto griego, nos demuestra que el guitarrista holandés se toma el desarrollo conceptual de los álbumes y las letras muy enserio.

Mr. Jansen es uno de los grandes compositores de este subgénero musical, lo ha demostrado contando en su currículo con álbumes como el “Decipher” en su etapa en After Forever, más los citados anteriormente. El hecho de que Epica se hayan vuelto más pesados y cañeros, por la incorporación del baterista y guitarrista, que provienen de bandas de death metal, no cambia mi opinión de que podrían grabar álbumes mejores.

Yo entiendo que todo grupo tiene derecho a evolucionar, pero no a costa de ir perdiendo esa aura sinfónica, épica y grandilocuente que desprendían en sus inicios, esa sensación de que escucharlos era como oír una banda sonora de una película, con una Simone Simons dejándose los pulmones en las voces, lo que ahora es historia pasada y enterrada.

Como oyente y como reseñista soy muy exigente con las cantantes de metal sinfónico y sigo considerando que la holandesa hace años que no da la talla para una banda del calibre de Epica, tenía algunas esperanzas sobre la labor de ella en este nuevo álbum, pero me he llevado una pequeña desilusión. Simone debería volver a tomar clases de canto, porque aquí apenas llega a utilizar el 50% de su potencial y en vivo, mejor ni hablemos…

Vamos a lo que nos interesa: saber qué es lo que nos trajeron los holandeses con “Omega”, que hasta el momento recibió críticas mixtas. Algunas páginas webs lo ponen por cielos (como hacen con todas las bandas del estilo que sacan material nuevo), otros se quejan de que ya no impactan y sorprenden como antes y hasta hubo una crítica negativa que les dio un puntaje de 6/10, bajo considerando el calibre de este titán del metal sinfónico.

El octavo retoño de Mark Jansen y compañía comienza con el instrumental "Alpha – Anteludium", donde destaca el piano: bello, sobrio, elegante, una preciosidad la orquesta y los instrumentos de cuerda; dando lugar al single "Abyss of Time": tema saltarín, pegadizo, con el canto de “la bella y la bestia” incluido, marca de la casa. La señora Simons canta en un registro natural, ésta canción correcta, accesible y con la dosis justa de orquestación y coros. Nada original ni nuevo bajo el sol, pero está bien compuesto, con una producción excelente a cargo de Joost van den Broek (ex After Forever, ReVamp). Precioso el coro de niños que participan, arrancamos bien, me gustó, pero no me maravilló.

Pasamos al otro single, "The Skeleton Key", un tema diferente a lo usual y se agradece, de corte melódico y relajado, entretenido, de lo mejorcito que vamos a encontrar en este LP.

“Seal of Solomon”, cuya letra trata sobre el mítico rey hebreo, era uno de esos tracks que prometían, pero a pesar de sus aires orientales y el esfuerzo de Simone, se queda a mitad de camino. Lo más interesante del tema son los growls de Mr. Jansen y la exótica melodía, no es algo que no haya compuesto antes Mark y la verdad es que, si comparamos esta canción con las maravillas que escribía en After Forever o en los primeros tiempos de su banda nueva, sale perdiendo. Había resultados más contundentes en entregas anteriores, es una canción correcta, pero no memorable. Si Floor Jansen se ocupara de las voces en esta placa, sería otro cantar… Primera decepción de las muchas que van a aparecer.

Los holandeses siguen con la influencia griega en “Gaia” (divinidad que representaba a la Tierra en la mitología griega), canción de power sinfónico clásico, con coros abundantes, cumplidor y aceptable, pero no es lo más destacable del conjunto. Acá es cuando me resuena la frase “más de lo mismo”.

“Code of Life” es la que más me interesa, por la participación del tunecino Zaher Zorgati (Myrath), con sus bellos cantos arábigos y aquí sí Mark Jansen se quemó las pestañas componiendo. Un soplo de aire fresco entre tantos tracks predecibles y lineales. La mejor canción de “Omega”, sin discusión. Muy bonito el detalle de incluir un coro infantil; la base rítmica, las baterías y guitarras cumplen a la perfección su labor. Grandes músicos, el alma de Epica lo integran los muchachos que reclutó el holandés y por algo son de los grupos que mantuvieron viva la llama del symphonic metal.

Sin embargo, el single “Freedom” vuelve a bajar el nivel, un medio tiempo accesible y agradable con el dueto habitual entre los dos cantantes, bonito, pero no impactante, no me provoca entusiasmo ni admiración. Le falta contundencia, fuerza y capacidad de dejar knock out al oyente.

La canción que más esperanza deposité en este disco, “Kingdom of Heaven Part 3 - The Antediluvian Universe”, de trece minutos de duración, resulto ser aburrida y cansina. Con ocho minutos, alcanzaba y sobraba: el comienzo es impresionante, los instrumentos folks, influencia celta y violines, los coros aportando emotividad y dramatismo, perfecto. Un tiempo relativamente lento y Simone canta de una manera natural, aceptable, que se adecua al tema, pero no transmite pasión, dolor, sentimiento… y ahí falla. No alcanza el nivel de sus hermanos mayores, “Kingdom of Heaven 1 y 2”, lo mejor es el trabajo en el piano de Coen Janssen y los guturales de Mark, porque la verdad es que me estaba durmiendo… Decepcionante.

La mejor interpretación de Simone Simons en todo el LP se encuentra en la balada “Rivers”, parece que la cantante lírica que tenía enterrada en su interior resucitó de entre los muertos, para entregarnos una pieza emotiva y memorable que levanta el nivel de la placa. Instrumentación sencilla y minimalista, pero efectiva.

Las últimas tres canciones no son nada que no hayamos escuchado antes: “Synergize”, la más floja y con aroma a reciclado por los cuatro costados, “Twilight Reverie”, correcta, un tema típico de Epica pero nada más, a esta altura el disco ya no tiene nada sorprendente y relevante que ofrecerme, las expectativas elevadas que tenía no fueron cumplidas. La que cierra esta placa es “Omega” que contiene la mejor parte instrumental de todo el LP: pesada, metalera, con una sección rítmica genial, el habitual dueto entre la pelirroja y el guitarrista growler, es de lo más entretenido que nos ofrecieron los holandeses aquí. Predecible, pero bien hecho.

¿Qué conclusión puedo sacar del “Omega”? Es un disco aceptable, correcto pero flojo para lo que es Epica, más considerando los cinco años de espera. No todas son pálidas, rescato la atrevida y original “The Skeleton Key”, “Code of Life”, por su aire oriental, una belleza y la balada “Rivers” donde la pelirroja cumplió bien con su labor, pero en el resto del álbum, es otro cantar… canciones como “Seal of Solomon” hubiera ganado enteros con alguien como Floor Jansen o Tarja Turunen al micrófono.

Los singles son bonitos, simpáticos y entretenidos, pero no poseen la contundencia de los álbumes anteriores. “Omega” peca de ser demasiado extenso, con algunos momentos brillantes, pero aparecen a cuentagotas. Me atrevo a hacer esta afirmación (sabiendo que provocaré controversia) conociendo toda la discografía de los holandeses, a pesar de que yo soy adepta de su primera etapa, me gustaron muchísimo álbumes como “The Quantum Enigma” y al “The Holographic Principle”, le hubiera puesto los 4 cuernos sin dudarlo de haberlo reseñado.

Epica simplificaron su sonido, a pesar de los usuales coros y orquestaciones, pero ya no impactan ni conmueven como antes. Los tracks más ambiciosos, como “Kingdom of Heaven parte 3”, se quedan a mitad de camino. A los nuevos fans, les gustará. Los más antiguos, tal vez lo vean con más resquemor, no lo sé. Cada cual sacará sus propias conclusiones luego de escucharlo.

El estancamiento y la falta de innovación no es solo el caso de Epica, sino que les está pasando a los titanes del género: Therion, Nightwish, Within Temptation ya no son lo que eran antes. O sacan discos fallidos en su ambición y exceso de grandilocuencia (como “Human Nature” y “Beloved Antichrist”) o experimentan con el pop y la electrónica (Within Temptation, Delain, Amberian Dawn). En el caso de Epica, todavía mantienen su esencia original y defienden el estandarte del metal sinfónico, con los recursos que poseen, pero la verdad es que ya no entregan discos maravillosos como los de antes.

Las causas pueden ser varias, yo me inclino a pensar que es porque Mark Jansen está más enfocado en otros proyectos, como su otra banda de death metal sinfónico, MaYan, que obtuvo excelentes críticas por “Dhyana”. Tal vez toda su energía la tenga enfocada ahí, quien sabe… la cuestión es que “Omega” no termina de convencerme.

Si tengo que elegir una novedad de metal sinfónico para escuchar, me pongo el “Euphonic Entropy” de Diabulus In Musica, que no serán tan famosos como los holandeses, pero le da mil vueltas a este disco. La esperanza está en las bandas underground o las más desconocidas; porque esto es común que suceda en una banda de casi 20 años de carrera, llega un momento en que es difícil mantener el nivel y no ser reiterativo.

El octavo retoño de Epica es correcto, aceptable, pero a esta banda debemos exigirle más. Lo siento por Mr. Jansen, a quien admiro y respeto, lo considero un genio, pero me parece que esta vez la fuente de la inspiración no anduvo por las aguas de Sicilia, donde actualmente reside junto a su novia italiana… Tres cuernos, 7/10.

Mark Jansen - Guitarra (rítmica), orquestaciones y voz gutural
Coen Janssen – Teclados, piano y orquestaciones
Simone Simons – Voz femenina
Ariën van Weesenbeek – Batería y voz
Isaac Delahaye – Guitarra líder y voz gutural
Rob van der Loo - Bajo

Músicos Invitados

Zaher Zorgati (Myrath) – Voz en árabe y traducciones. Voz (track 6)
Vicky Psarakis (The Agonist) – Voz (track 11)
Marcela Bovio – Coros
Linda Janssen – Coros
Paul Babikian – Palabras habladas
The City of Prague Philharmonic Orchestra – Orquesta
Kamerkoor PA'dam – Coro
Zangschool BrabantTalent - Coro de niños
Stefan Heilemann – Arte de portada
Joost van den Broek - Producción

Sello
Nuclear Blast