Enforcer - From Beyond

Enviado por Kylo Ren el Mié, 25/07/2018 - 08:26
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01. Destroyer
02. Undying Evil
03. From Beyond
04. One with Fire
05. Below The Slumber
06. Hungry They Will Come
07. The Banshee
08. Farewell
09. Hell Will Follow
10. Mask of Red Death
11. Bursting Out (Venom Cover) (Bonus Track)
12. I Turned Into a Martian (Misfits Cover) (Bonus Track)
13. Mean Machine (Motorhead Cover) (Bonus Track)

El cuarto álbum de estudio de Enforcer, sería el que, pocos momentos después de su lanzamiento, gozara de mi predilección en la discografía de estos suecos (estatus que mantengo hasta ahora). En alta estima es como mantengo a ‘From Beyond’ (2015). Olof Wikstrand liderando a su banda ya no sólo desde el puesto de vocalista, sino que ahora también, ejecutando una de las guitarras. El éxito obtenido en sus anteriores trabajos les daría a los nativos de Suecia un motivo más que de sobra para trabajar por la re-consolidación, obtenida en esta placa.

Contundencia, fuerza, agresividad, un tanto de caos y un motivo ideal para iniciar cualquier turbulencia. Todo eso es “Destroyer” (el título argumenta por sí mismo). Un tema que bien podría calzar en cualquier banda de Thrash Metal. Desgarradora interpretación del rubio vocalista, batería excelsa y técnica, un bajo con alta presencia y dos guitarras bien afiladas. Tal vez, sea la canción que menos goce de todo el conjunto, pero, una vez más, no por su falta de méritos, sino por lo sobresaliente y desbordante de éstos en el resto de las canciones que le seguirán. Para mi gusto, donde verdaderamente el disco hace presencia de toda su idiosincrasia, es a partir de aquí, del segundo tema: “Undying Evil”. Riff penetrante y un Olof totalmente entregado, que entre gritos desgarradores y agudos técnicos nos da una muy grata fiesta. El coro conserva gran parte de ésta melodía, pero mucho más trabajada, tanto musical como líricamente. Un punteo al más puro estilo neoclásico se nos da en la parte central de la canción, evolucionando a un solo mucho más técnico pero que no pierde su armonía. Canción llena de vitalidad, que se ha vuelto constante el su directo.

Y con un ambiente totalmente “Maideniano”, como no, llega el tema homónimo; el que le da esa identidad al disco. “From Beyond” toma su lugar al más puro estilo ‘galope’, dejando explícita la admiración por las huestes de Steve Harris (el bajo a manos de Tobias Lindqvist y la batería de Jonas Wikstrand, se encargan de dotarla con esa característica). El punteo excelso al centro de la canción (gran trabajo de Olof Wikstrand y Joseph Tholl tanto aquí como en el solo), junto a los pegadizos coros, la han convertido una de mis canciones preferidas, y también del público a la hora de presenciarla en vivo (a ésta alturas, una de las más rememoradas junto a “Katana” y “Take Me Out Of This Nightmare”). Para los que somos de escuchas constantes a la banda, esos “From Beyond… From Beyoooooond” se han vuelto una especie de ‘patrimonio’ y grata, extremadamente grata y disfrutable repetición. Un himno Heavy de los tiempos modernos. Muy bien ganado el nombre del disco en reminiscencia a éste auténtico temazo. El cuarto ataque se deja caer sobre nuestras cabezas –u oídos, mejor escrito- con “One With Fire”. Canción directa, con reminiscencias thrasher como lo es “Destroyer”, pero que juega con una mayor cantidad de elementos melódicos: las líneas vocales en el coro, y el punteo doble al final, que recuerda, aunque brevemente por su duración, los mejores momentos de la dupla Tipton/Downing y Smith/Murray. ¿Y cómo no? A éstas alturas, constituye un axioma que tanto Maiden como Priest tomarán una presencia fantasmagórica (a veces menos, a veces más, y otras veces… muchísimo más haha) en pasajes de los temas de Enforcer, o cualquier banda del sonido y generación de estos admirables suecos.

La quinta canción me es la que mejor resume en su totalidad toda la esencia del disco, y a la que le doy mi predilección por sobre las demás. Sí: ‘Destroyer’ es más agresiva para los que disfruten del mosh y del alboroto en demasía, y ‘From Beyond’ mucho más asequible en términos comerciales, e icónica, por supuesto. Pero, todo eso me llega a ser incluso prescindible si es que debiese elegir sólo un tema con el cual adueñarme de todo este compendio. Y es precisamente este: ‘Below The Slumber’. La introducción limpia en las guitarras con un Olof tan melódico como ‘emocionalmente desgarrado’, el consecuente riff machacador que le sigue, constantes cambios de ritmo y de armonía (sobre todo al centro de la canción), hacen que éste sea uno de los temas musicalmente más ‘progresivos’ de la banda. Y no sólo eso, sino también uno de los que tiene más melancolía. A pesar de que ciertas estructuras New Wave Of British Heavy Metal están presentes, el ambiente al que la canción evoca, no me remonta precisamente a ese ambiente ochentero de compañerismo exacerbado y más ‘alegre’, sino más bien, a un frío, nevado, mortificado y desolado paisaje sueco (y otros también, como le es propia a los gélidos lugares de la geografía física del norte de Europa); un sentimiento de soledad y aislamiento mucho más puro, vamos. Éste disco, pero sobre todo ésta canción, es la muestra de que la banda no sólo se limitó a calcar ciertas estructuras, sino que también les dio una identidad propia dotándolas de armonías diversas.

“Hungry They Will Come” viene a encender un poco más el ambiente tras lo anteriormente dicho, pero no precisamente en cuanto a agresividad ni rapidez, sino que a melodía. Y a pesar de que no es ni oscura ni tampoco melancólica, la canción sigue manteniendo ese ‘misticismo’ que ha sido constante a lo largo de todo el disco. Un bello instrumental que por momentos me recuerda a “Transylvania” de Iron Maiden en alguno de sus pasajes, aunque en otros definitivamente hace gala de la propia cosecha de la banda. Con el punteo principal también imagino algo cercano al Drácula de la novela de Bram Stoker o bien al sanguinario empalador Vlad Tepes III, pero no al estilo que emana Maiden. Interesantes matices un tanto más melódicos y alegres en la parte central que recuerdan un poco a su disco “Diamonds”, pero que posteriormente vuelve a esa niebla de misticismo. Gran trabajo de todos los integrantes, pero, sobre todo, de ambas guitarras.

Con referencias líricas a las brujas de la mitología irlandesa nos llega la séptima canción, que viene siendo un señor temazo que ocupa el tercer puesto de mi predilección en el disco (detrás de “Below The Slumber” y el tema homónimo). “The Banshee” se abre con un exquisito solo de guitarra, que goza tanto de armonía como de técnica. La rapidez del riff central y la voz de Wikstrand nos llevan al coro: otro momento hecho para cantar en directo, totalmente carismático. Pero eso no es lo que la hace mi tercera preferida, solamente. Es ese punteo central que, nuevamente evoca a Judas priest y Iron Maiden, y sinceramente, siento que está extremadamente bien logrado. No llega a ser un calco, sino que goza también de ese elemento propio que la banda ha transmitido. El solo de guitarra posterior recupera la potencia como el del inicio, y luego vuelve a repetirse el riff principal y el coro. Altísimo puntazo.

Extraída del mismo vientre, o la continuación natural de “Below The Slumber”. Así es como definiría a “Farewell”, el octavo tema de la presente placa discográfica. Por su letra, obviamente se hace referencia a una despedida, pero, ¿de qué tipo? ¿Amorosa, de amistad… o sencillamente a la Muerte en términos generales? No se deja explícito, aunque todo parece indicar que ésta última. Aquella melancolía entremezclada con frustración e ira queda exquisitamente plasmada en lo que a música concierne. La bella introducción acústica se hace una con el sonido de un lejano viento, a la par que otro punteo en formato eléctrico se mezcla con estos. Hipnótica introducción que da paso a un riff demoledor, y un Wikstrand que alcanza el punto más alto de su violencia y desgarro combinada con melodía (en cuanto a técnica vocal). No tengo certeza a qué acontecimiento en particular hace referencia esa canción, pero de la forma en que haya sido, gracias. Gracias, por otorgarnos esta magna composición y todo lo que evoca.

“Hell Will Follow” viene en la misma línea musical que “Destroyer” y “One With Fire”. Violenta, bastante thrasher, que también se entremezclan con punteos de guitarra atmosféricos. Lo interesante de este tema llega en el minuto 2:18, donde un cambio de ritmo y melodía hace que su tempo vaya más lento y las armonías de la guitarra se vuelvan más armoniosas. Otra estructura un tanto no convencional con un final de lujo.

“Mask Of The Red Dead” se inicia con una guitarra solitaria a la que Wikstrand acompañará en sus melodías vocales. El ambiente musical se torna cada vez más de corte Lovecraftiano, para dar algunos giros inesperados y cambios de ritmo constantes. Un tema bastante oscuro, pesado, y que se encarga de dar cierre al disco. Junto a “Below The Slumber”, la más técnica sin duda. No está entre mis preferidas, pero se sigue gozando, sobre todo por esa oscuridad y “tetricidad” que no se pierde sino hasta acabado el disco.

La versión japonesa del lanzamiento incluye tres bonus tracks -covers en cuestión-, que no tomo en cuenta a la hora de ponerle nota al disco (por no ser partes del lanzamiento oficial), pero que son interesantes: “Bursting Out” (Venom), “I Turned Into A Martian” (Misfits), y “Mean Machine” (Motörhead). Musicalmente, no se adhieren ni con cinta adhesiva al resto del disco, pero que sí lo hubiesen hecho bien a la edición estándar del primer lanzamiento de la banda, aquél “Into The Night” del 2010. Si he de elegir, me quedo con el de Misfits sin dudas. Temazo a pesar de su escueta duración.

Y así es como finaliza ésta, la cuarta entrega en estudio que es resultado de un camino recorrido con anterioridad bastante satisfactorio y fructífero: el disco goza de la mejor producción de todos los lanzamientos que hasta ahora Enforcer nos ha presentado, lo cual es lógico, dado que cuentan con más presupuesto al estar consolidados y eso retribuye en un círculo virtuoso. Al mismo tiempo, diría que este es el disco de los suecos que más ‘identidad propia’ posee respecto a los demás. Ok. Estamos todos claros que esto no deja de ser un revival de los ochenta, pero, aun así. Esa melancolía y misticismo anteriormente explicados (que también se plasman en la portada del disco), se dio pocas veces en aquella década un tanto más “alegre”. Además de la evolución y mejora técnica en la ejecución de todos los miembros de la banda con el paso del tiempo, desembocando en este punto. Por todo ello, mi veredicto otorga como resultado unos cuatro cuernos altísimos (un notable 8.8).

Expresado aquello, insisto en una cosa: olvida –aunque sea imposible- por algunos momentos a los padres fundadores de este sonido, y céntrate sólo en Enforcer –o cualquiera agrupación que le sea coetánea-. Descubrirás distintos matices y gozarás de excelentes momentos.

P.S: altas expectativas de lo que será su nueva aventura en estudio, próxima a lanzarse en este, o a principios del próximo año. Atentos.

Olof Wikstrand - Vocalista/Guitarrista
Jonas Wikstrand - Batería
Joseph Tholl - Guitarra
Tobias Lindqvist - Bajo

Sello
Nuclear Blast