Empyrean Sky - The Snow White Rose of Paradise

Enviado por Hawkmoon el Mié, 02/05/2012 - 22:08
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1. Love Poison
2. Reality Principle (instrumental)
3. Into the Depths
4. Peak of the Fall
5. Pleasure Principle (instrumental)
6. Empyrean Sky

Empyrean Sky, cuya música fue descrita por su líder, vocalista y guitarra (John Welborn) así: "cuando Shakespeare se encuentra con Iced Earth y Shadows Fall", debutan, en pleno 2004 (trás la edición, en el 2000, de su demo "Temptations"), con huevos, mogollón de técnica y ganas. Y con una pieza bien flamante. Su nombre: "The Snow White Rose of Paradise".

Al tajo, coleguita. Te espera un torbellino de Death Metal melódico-progresivo y heavylón, más que bien parido, con nivelón. Tres guitarras, mucha fuerza y mucha maestría (para tratarse de un debut). A disfrutar.

"Love Poison", la canción que hace detonar el invento, cruje que da gusto, oye. Comienzo bien demoledor. Cuerdas que no gustan de perdonar vidas, una voz bien rasposa, bien dotada para menesteres cañero-guturaloides, mucho gusto por la melodia y, muy importante, coco para incluirla. Perfecto. La onda, realmente avasalladora, muta, cambia de estructura, deja su piel en el suelo y asistimos, dentro de la propia composición, al nacimiento de otra distinta. Welborn no tiene ningún tipo de problema con su garganta, pues tanto le da al rollete growler asesino como al melódico, al de cantante de Nu o Power. Un tio versátil, sin duda. Igual que la banda que se ha sacado del ala. Una magnífica mixtura entre el poder del Heavy Metal y las movidas oscuras, rifferas y apocalíptico-cabronas. Y sin olvidarse del sonidete más Nu, la movidilla más comercialota.

"Reality Principle" (poderosísima y compacta instrumental, que no niega su naturaleza prog aunque tampoco quiere dejar a la parroquia sin algún corte profundo) e "Into the Dephts", certero temita cabrón que, al igual que "Love Poison" combina la magia del mundo más bárbaro con el más light, se convierten en temas-himno desde la primera escucha. Los mamones saben atraparte. Y eso que la moto que nos venden no es que sea el nuevo sendero a seguir. No. Pero, coñes, la banda, que suena de película, que cuenta con una producción que les hace lucirse, han creado su propio Frankenstein, su propia criatura de mil cabezas. Y les ha quedado bien maja. Ya se mueve. Primer rayo y el bebé ya llora. In Flames, God Dethroned, Agent Steel, Iced Earth, Ancient Rites, Shadows Fall, Soilwork...de todo, nene. Aquí suena de todo. Y todo, joder, en su sitio. Los tres seis cuerdas, Welborn, McAllister y Samsonite IV, se complementan de alucine, el bajista es un crack, el batería cumple y los amplis echan humo. Todo funciona. Temas-sorpresa. Te haces idea, pero en vano. Cada dos segundos, a veces cada tres, el tema cambia de raza, de planeta, incluso de galaxia.

"Peak of the Fall", uno de los tracks con más alma de todo el trabajo, aunque también uno de los que, del todo, se notan diseñados para el amante actual de Opeth, In Flames, Katatonia y demás entes riffero-modernos, amariconados y gafapastas, crece conforme avanza, va hipnotizándote, y lo que parecía un coñazo de tema se ha convertido en un pedazo de viaje. Filo cortante y corazón.

"Pleasure Principle", instrumental de lo más cabalgadora, aunque demasiado larga y poco trascendente (almenos, joder, al lado de las demás piezas), nos lleva a "Empyrean Sky", último track, tema-título, el emblema, y una forma cojonuda de despedirnos del mega-combazo americano. Sonido místico. Un vaivén de sensaciones, todas realmente intensas (tanto por bellas como por extremas), que te sacuden, que hacen de tí un títere en manos de la música de Empyrean Sky. Unos tios dotadísimos para darle caña y desenquistar un poco la saturadísima escena Death-modernota.

La adrenalina por las nubes, macho. Una inyección de buena vitamina en vena. No todos los progresivetes te iban a aburrir, chatín.

4 cuernos (medio-altos) para Blancanieves, su rosa, la bruja mala, el cazador y la madre que parió a éstos entes progre-demoníacos.

Belleza, armonía, talento y martillazos en los huevotes.

John Welborn: Voz y guitarra
Keith Samsonite IV: Guitarra
Doug McAllister: Guitarra
Allen Mate: Bajo
Tom Frickenstein: Batería

Sello
Wormwood