Edguy - Theater of Salvation

Enviado por TenzaZangetsu el Sáb, 25/01/2014 - 22:10
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1. The Healing Vision - 1:11
2. Babylon - 6:10
3. The Headless Game - 5:31
4. Land Of The Miracle - 6:32
5. Wake Up The King – 5:43
6. Falling Down - 4:36
7. Arrows Fly - 5:03
8. Holy Shadows - 4:31
9. Another Time - 4:07
10. The Unbeliever - 5:47
11. Theater Of Salvation - 12:25

Yo, la gran mayoría del tiempo, suelo ser una persona muy reservada. No soy el tipo que hace hincapié en cada oportunidad para expresar su opinión sobre cada tópico en existencia por el simple hecho de hacerlo. No está en mi naturaleza, ya que no veo el sentido de dicha insistencia en los debates, cuando la gran mayoría de los temas en discusión son meramente disparates sin ningún tipo de lógica. Pero, reconozco, que cuando se trata de música, discuto por el placer de hacerlo. Para mí, la música es uno de esos grandes placeres de la vida que todos los seres vivientes podemos disfrutar y no tengo miedo en meter las manos en la fuego por el Heavy Metal; incluyendo los diferentes elementos que lo integran. Y, en este caso, debo meter las manos en el fuego por Tobias Sammet y sus Edguy, que llegan a ser básicamente sinónimos uno del otro.

Mucho se ha dicho en los últimos años acerca de la excentricidades del frontman de Edguy y Avantasia (Proyecto que, a mis ojos, simboliza la máxima celebración del Power Metal Europeo), sin mencionar vituperar su calidad como mucho. Si por algo se ha creado fama el joven Tobias (Hombre, casi veinte años de carrera y solo tiene treinta y seis años. Para mí, eso es juventud todavía) es por decir supuestos comentarios prepotentes y auto proclamándose como el nuevo Bruce Dickinson, creando una imagen de sujeto creído y ansioso de protagonismo. Yo no lo conozco, jamás he conversado con él y nunca he estado en la misma habitación que su persona. ¿Puedo teorizar su forma de ser en base de su música y entrevistas, que son la mayor fuente que tenemos para conocer a estos músicos? Claro que sí. Afortunadamente, en mi país puedo comprar de manera asidua muchas revistas de Metal y así leer muchas cosas interesantes de nuestra comunidad metalera, entre esas cosas una entrevista con el jovial vocalista germano. Bueno, siguiendo ese tren de pensamiento, puedo decirles que, después de escuchar todas las barbaridades que se ha dicho de este hombre, me he podido encontrar con un sujeto afable que pasa la gran mayoría de sus entrevistas en realidad hablando de música y no recurriendo a criticar a otras personas o mostrar una imagen de tipo duro para complacer a los trues que muestran una actitud de macho alfa esperpéntica y bizantina. No sé, ese es mi parecer, al menos. Desde el punto de vista musical, ahí se puede debatir de manera más nivelada. Yo pienso que Edguy y Avantasia son, en su estilo de Eurometal épico y bombástico, dos entidades muy buenas. Claro, no tienen nada de brutales o agresivos pero, ¿Acaso creen que estos alemanes iban por esos derroteros? Lo suyo es Metal melódico forjado en cientos de horas escuchando a Maiden, Helloween (Influencia notoria de la banda), Blind Guardián, Gamma Ray, Judas Priest, Scorpions, Whitesnake, Europe e incluso Cinderella. Esos es, a mis ojos, la prueba fehaciente de un hombre que tiene un gusto exquisito en música y ha sabido aplicarla en sus proyectos. Entonces, yo pregunto: ¿Desde cuándo nos convertimos en un feudo que discrimina y juzga tan maliciosamente a un grupo de músicos que han demostrado su amor al género con una carrera llena de álbumes que son netamente metaleros? Edguy son, sin lugar a dudas, una banda de Metal. Y Tobias Sammet ha sabido hacerse un nombre como un gran exponente de la escena. No digo esto de modo despectivo o peyorativo hacia mis colegas y lectores que discrepen conmigo, porque todos tenemos derecho a opiniones diferentes. Pero al Cesar lo que es del Cesar. Tobias, y por ende Edguy, empezaron a hacerse un nombre como una agrupación de valor con este trabajo, el bombástico y explosivo Theater Of Salvation.

En 1999, estos precoces alemanes estaban surfeando una ola de éxito comercial y artístico bastante dulce. El Power Metal vivía una escena rica en bandas nuevas como Primal Fear, los entonces Rhapsody, HammerFall o Nightwish. Luego de su potente y exitoso Vain Glory Opera, el grupo de Sammet no planeaba dormirse en los laureles luego de que ese álbum los catapultara a un plano de mayor reconocimiento. Seguirían en su vertiente pero la llevarían a los extremos. Casi podríamos decir que el resultado final de Theater Of Salvation es la incepción de lo que sería Avantasia en años venideros. Un álbum 100% Power Metal, con todos sus clichés y rasgos esenciales. ¿Quieres vocales muy altas y con muchas notas altas? Aquí están. ¿Quieres doble bombo a morir? Aquí están. ¿Quieres exhibicionismo en la guitarra? Aquí está. ¿Quieres letras y arreglos épicos, rayando en lo cursi? Aquí están y a borbotones. Me da risa como muchos esperan que este grupo tenga riffs a lo Thrash Metal o sean súper Heavies, cuando la banda, obviamente, nunca se ha dirigido por ese trayecto en su carrera. Ni cerca. Así que escuchemos el trabajo, ¿Si? La portada, simple como es, me encanta. Tiene ese estilo épico y bíblico que me fascina. Veamos como son Tobias y cia, ya que tanto los han vilipendiado. No espero mucho. Pero debería.

Como es asiduo en trabajos de esta naturaleza, se inicia con una introducción. La gran mayoría del tiempo me parece una elección un tanto innecesaria pero Edguy logran facturar una, por lo menos, escuchable, en la forma de The Healing Vision. Un buen pasaje de semi acústica y canticos de iglesia nos abren paso para el primer trallazo Power Metal conocido como Babylon. Un tema con mucho doble bombo y a velocidad acelerada. Tobias canta en tonalidades más altas (En estos tiempos su voz era más aflautada que en la actualidad) y marca un solo muy bueno. Probablemente habrán escuchado este tipo de canciones miles de veces pero eso no resta su calidad. No siempre la repetición es negativa. Depende de cómo y quien lo haga. Y Edguy lo hace muy bien.

The Headless Game disminuye las revoluciones y se basa más en la fuerza detrás de los golpes de los riffs, probando que la banda no es una mera banda europea que explota los pedales y los agudos. No deja de ser el Power de toda la vida y no está carente de calidad. En realidad, es uno de mis temas predilectos del álbum, por su buena composición y las excelentes letras, que muestran el talento como letrista de nuestro juvenil vocalista. Tal vez no sea un Kiske o un Hansi pero no necesita serlo. Sabe manejar su voz para que se vuelva un elemento esencial en el sonido Edguy. Un punto alto de este trabajo.

Para probar que no son un combo al uso, siguen con la variedad en el trabajo. Hasta ahora, tuvimos una introducción de mucho deje sinfónico, un trallazo súper Powermetalero y un tema más Heavy clásico. Ahora, una power ballad (¿Aun se aplica este término en 1999?) conocida como Land Of The Miracle. Aquí los alemanes hicieron una movida algo que se ha convertido en una estampa de sus obras: La típica balada épica que puede llegar a ser extremadamente cursi y amanerada. Y, en este caso, lo es pero a mí me gusta. Las gentiles notas de piano son de gran hermosura y Tobias surca sobre el tema con sentimiento, aunque puede llegar a sonar un tanto sobreactuado. Su estribillo es ganador y atrapante, como todo el corte en cuestión. No digo que todas las baladas de la banda sean así de buenas (Save Me no la puedo digerir, lo lamento a quienes gusten de esa pieza) pero esta, en lo personal, me parece excelsa. ¿Por qué? Porque no solo es una canción que te mantiene atrapado en un mundo onírico y mágico, sino que también encaja en el ambiente tan especial que el grupo logró montar en este álbum que, a mi ojos, solo repetirían con el regrabado Savage Poetry del 2001. Tenemos tres temazos hasta ahora. Esperemos que no decaigan.

Wake Up The King siempre me ha parecido una suerte de hibrido entre Babylon y The Headless Game, usando el doble bombo de la primera canción pero reteniendo la esencia de medio tiempo de la segunda, resultando en una mixtura divertida. El estribillo sale de la fábrica de estribillos pegajosos Sammet Inc., lo que significa que es excelente. Cabe mencionar la gran labor de los dos guitarristas de la banda a lo largo del álbum y en este tema en particular, Ludwig y Dirk, produciendo solos y riffs de buen grado. Agudos soberbios del germano en el micrófono y me sorprende que la gente aun dude de su porte como vocalista. Hay algunas cosas que mi cerebro no puede comprender, simple y llanamente.

La siguiente es la básica pero potente Falling Down. Desde el punto de vista de un compositor, este tal vez no sea un corte de naturaleza compleja pero un servidor no presenta ninguna queja al respecto. ¿Qué puedo decir? Si la batería esta hiperactiva, las guitarras destilan exhibicionismo y las vocales ululan accesibilidad, ¿Cómo no voy a disfrutar con esta canción? Yo considero a la que continua esta estela de simplismo, Arrows Fly (Pedazo de título, por cierto), como la hermana gemela de la pieza anterior y me parece igual de buena. En realidad, me cuesta mucho elegir cuál es mejor, ya que mi opinión tiende a cambiar con cada escuchar. Pero para no dejarlos en vilo, creo que me decanto por esta última porque me gustan como suenan las guitarras aquí y Tobias suena limpio e impresionante, como en todo el álbum. La vertiente directa y clara no se frena ahí, más bien, se consolida en la última de la triada, Holy Shadows. Aquí Sammet explora su por entonces naciente interés por escribir letras sexuales con resultados mezclados pero, en lo musical, sigue manteniendo la calidad. Este trio de canciones es bastante bueno y marca el ecuador del álbum, mostrando un grado de constancia que, una vez más, no se le reconoce a este grupo.

Desde mi perspectiva, el único punto que realmente me falla del álbum es la balada Another Time. No sé si en el futuro me gustara más o gane enteros con más escuchas pero la verdad, no me parece tan completa como la realizada Land Of The Miracle. The Unbeliever retorna al rodeo épico y usa mucho cantico grandilocuente, superando a todos los demás cortes, exceptuando al tema título que viene a continuación. Aquí los teclados hacen que la canción tenga un aura un poco más oscura y puedes escuchar un órgano en algunas secciones. El estribillo es marca de la casa con mucha melodía, Tobias en plan estelar, mucho doble bombo y partes de guitarra. Un corte 100% Edguy y que complacerá a quienes gusten de la formula Eurometal de estos muchachos. Pero lo mejor está por venir. Y para acabar el álbum a lo grande, como debe de ser.

El tema título no es solo la mejor composición de Edguy, sino también la más ambiciosa. Todos los elementos que han integrado todo el álbum cohesionan en esta pieza magistral de Power Metal épico como pocas veces visto. Partes lentas, canticos, mucho estribillo ganador, secciones de balada con piano y un Tobias que se despacha la performance de su carrera, que solo igualaría con Farewell en Avantasia La verdad, son doce minutos de grandilocuencia y mucho deje bombástico. Es una canción épica y de lo más explosivo que ha hecho el grupo en su carrera. Es uno de esos rarísimos temas donde un grupo expresa todas sus idiosincrasias musicales en una sola composición, erigiéndose como al esencia misma de la visión artística de un peculiar músico alemán. Una pieza de esas que sabes que ha entrado a la historia. Una de esas canciones que deben ser escuchadas y que ha hecho que los locos de Edguy resaltaran entre la muchedumbre de clones de Helloween por su inherente habilidad de llevar hasta el extremo los clichés del Power Metal pero manteniendo esa importantísima cuota de entretenimiento, que es tan importante. Vamos, que lo de estos señores es animarte y hacerte feliz. No llenarte de rabia y odio. El Metal es un abanico de emociones. No hay que ser unidimensional en el credo.

Cinco cuernos (Bajos) para Theater Of Salvation. El mejor trabajo de Edguy, a mi parecer, y el inicio del mundo fantasioso e idílico de Tobias Sammet en Avantasia. Dos caras de la misma moneda incomprendida.

• Tobias Sammet – Vocales, teclados
• Jens Ludwig – Guitarra solista, voces de fondo
• Dirk Sauer – Guitarra ritmica, voces de fondo
• Tobias 'Eggi' Exxel - Bajo
• Felix Bohnke - Batería
Invitados:
• Frank Tischer – Piano y teclados
• Daniel Gallmarini – Piano en tema 9
• Markus Schmitt, Ralf Zdiarstek, Marl Laukel, Uwe Ruppel, Timo Ruppel – Voces de fondo

Sello
AFM Records