Edge of Sanity - Crimson II

Enviado por Kaleidoscope el Dom, 06/08/2017 - 21:52
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1. The Forbidden Words (1:40)
2. Incantation (5:59)
3. Passage of Time (9:51)
4. The Silent Threat (3:17)
5. Achilles Heel (2:27)
6. Covenant of Souls (7:31)
7. Face to Face (3:27)
8. Disintegration (3:18)
9. Aftermath (5:25)

Disco completo

Las segundas partes siempre son polémicas, a veces tratadas mal injustamente por el peso de su predecesor y otras veces sobrevaloradas por la estampa de prestigio de su previa parte. Inlcuso hay casos que las segundas partes superan a las primeras. Pero hoy no voy a hablar de una superación, ni de un bajón, sino de una especie de empate, como pasa con El Padrino y El Padrino II, que cada quien tiene su favorito, pero alucina con ambas. “Crimson II” es la segunda parte del magno “Crimson” continuando la historia de la Reina con su escape del tanque carmesí. Un álbum dedicado a la memoria de Charles Michael “Chuck” Schuldiner. Lo compuso todo Dan Swanö y tocó todos los instrumentos, demostrando una vez más que ha sido el más grande genio del género con el permiso de Evil Chuck, aunque claro, está es solo mi opinión, pero creo que varios proyectos del sueco la respaldan MÁS que bien.

“Crimson II” es un disco que crece a pasos agigantados, tiene un sonido más moderno que puede echar para atrás a más de uno y se complica más que “Crimson”, el cual con simpleza presumía de maestría y complejidad de una manera muy peculiar. Sigue la estela de su primera parte en muchos sentidos, encontraremos varios guiños a la primera parte y como era de esperarse es una sola canción de 43 minutos. Black Mark pidió a Swanö que dividiera la canción en 44 pistas para un fácil seguimiento de la canción y…no sé yo si cuarenta y cuatro es un número fácil de seguir, diría yo que Black Mark quiso fragmentar mucho esta obra. Por otra parte “Crimson II” también se divide en nueve movimientos (partes de una composición amplia que está prevista para ser ejecutada en sucesión de otros), que es la mejor forma de seguir esta canción.

Las letras tratan el mismo tema de “Crimson”: una humanidad infértil está en sus tiempos más oscuros, pero la reina da a luz y con ello realza la esperanza. La diferencia es que esta vez se habla desde otra perspectiva, desde una más crítica, específicamente hacia la religión. El “sueño carmesí”, la liberación de la Reina de su tanque carmesí, la prohibición de su liberación (The Forbidden Words) todo apunta a los jardines de Eden. La historia de “Crimson II” simboliza el comienzo de una nueva era, pero todo al final termina siendo un ciclo, porque como termina el álbum es como comenzó todo, tanto lírica como musicalmente. Dan Swanö siempre les dio ese aspecto a sus obras conceptuales, dando a entender, en este caso, que los problemas de la humanidad son un círculo vicioso sin fin, que nunca terminará porque es parte de nuestra naturaleza, algo que no podemos controlar (igual que la infertilidad).

Las letras son muy buenas y dan ganas de sumergirse, como nos tiene acostumbrado nuestro genio, pero lo realmente interesante es la música. Luego de un diferente “Cryptic” sin Swanö en la banda, EDGE OF SANITY, se va al otro extremo: un disco compuesto y tocado por Swanö, con algunos músicos de sesión está claro. Pero el artífice y mente maestra tras todo esto es Swanö y nada más Swanö. Que quede esto muy claro, porque a la hora de valorar este disco es muy importante, pues se ve la madurez compositiva del sueco en todo su esplendor y que una sola persona componga esto es de hacerse mirar. No cualquiera crea algo de tal magnitud y tan pancho. Esta es la enésima prueba de que Dan Swanö es uno de los mayores genios que jamás parió esto que llamamos metal, aunque el sueco va mucho más allá, porque esto no es simple y llanamente metal. Se podría decir que “Crimson II” es una sinfonía de rock progresivo ante todo, claro que están los guturales y riffs de motosierra marca de la escuela de Death Metal sueca y la influencia inconmensurable de Chuck está allí (hay guiños al “The Sound of Perseverance”, después de todo es un disco tributo a Schuldiner), pero las estructuras, el uso de teclados y el desarrollo de la canción (refiriéndome al disco completo) dice rock progresivo con un cartel escandaloso de luces de neón puesto en un rascacielos céntrico a la ciudad para que lo vea toda la población.

Si tuviera que describir con una sola palabra a “Crimson II” sería grandilocuente. Las pretensiones son claras y en ningún momento trata de ocultarlas. La humildad está bien, pero un músico sin ambición nunca destacará en exceso.

Se abre el telón. Una pieza instrumental de 21 segundos, calma y relajante da la bienvenida, pero no tarda en romperse con el riff del segundo 00:21 que, con un grito desgarrador, pone las pilas a cualquier despistado que piense que está escuchando música para hacer yoga un domingo con madres solteras. En pocos segundos ya sabes lo que se viene encima. Ese riff recuerda al remoto “Unorthodox”, al puro estilo sueco, tremolo picking y un sonido motosierra, mucho más nítido que el de la escuela de pedales hm2 de la viaja escuela sueca liderada por ENTOMBED/NIHILIST, GRAVE, DISMEMBER o UNLEASHED, pero igualmente cortante. Dan Swanö en sus comienzos siguió la estela de dicha escuela y fueron espabilados creando un clásico “Chainsaw sueco” en 1991, mismo año que clásicazos como “Into the Grave”, “Where Life no Dwells” o “Like An Everflowing Stream”. Siempre estuvo en la cabeza de varios movimientos, pero a pesar de llegar muy temprano a la guerra de motosierras, no destacó demasiado ante tantos titanes y como productor era aún amateur. Donde sí destacaría y como nadie más es en el mundo del Death Metal melódico, siendo pionero y una de las piezas más importantes para entender el metal actual. Banda con una influencia INMENSA, muy infravalorada para lo gigantes que son. Pero ojo, ese señor, nada que ver con el odioso sonido Göteborg desarrollado por bandas como DARK TRANQUILITY, IN FLAMES o las fatalmente mutados AT THE GATES que, lamentablemente, dejaron a Svensson atrás y con él toda la genialidad desbordante que tenían, pero ese es otro tema. Swanö comía aparte, iba a su rollo, no seguía tendencias, ni modas disfrazadas de anti-modas, a él solo le importaba explotar su creatividad, lo hizo con PAN.THY.MONIUM y su alienígena “Dawn of Dreams” y lo siguió haciendo con EDGE OF SANITY y otros proyectos (Dan tiene más bandas que calzoncillos). Con “Purgatory Afterglow”, qué coño, ya con “The Spectral Sorrows” estaba forjando el estilo “OPETH” que tanto sería explotado a principios de los 2000´s. Y es que señores, OPETH no sería lo mismo sin la tutela de Swanö, el cual produjo su primer álbum y supervisó su creación. Pero claro, la fama hace ver que OPETH son los únicos responsables del Death Metal con influencias del progresivo setentero alternado con vocales limpias, pero no es así.

En el minuto 1:40 empieza el segundo movimiento, “Incantation”. Abre con un riff en una tonalidad mayor, pero increíblemente Dan hace sonar las escalas mayores pesadísimas. El Death Metal apenas toca dichas tonalidades, generalmente, tira a escalas menores para dar ese sonido ominoso y oscuro, pero Dan hace lo que le da la gana y lo más ridículo de todo es que le sale bien. Nada más en “Incantation” dice y hace más de lo que desearían miles de bandas, en putos 6 minutos saca toda la pirotecnia, pero… ¿Lo habrá soltado todo ya? NO, este señor parece tener munición infinita. “Incantation” contiene uno de los momentos que más pelos por picosegundo me pone en este universo. El minuto 2:50 es…impresionante, unas guitarras limpias acompañadas de una rítmica simple, pero increíblemente efectiva da paso a uno de los riffs más brillantes que he escuchado en todo el metal. Ya lo dije, pero esto no es solo Death Metal, eso sería simplificar la amplitud y alcance de esta obra. Cuidado con el asunto, el minuto 2:50 no es el único momento de varios quilates que esconde este movimiento camaleónico. El break del minuto 1:03 está metido con la precisión de un cirujano veterano. La melodía está siempre presente, pero la pesadez también. Esos riffs machacones que se alargan, espesos como alquitrán, son simplemente brillantes. Cierto es que EDGE OF SANITY han influenciado, y mucho, a la abominable escena Metalcore con ese tipo de frases, pero a diferencia de los adolescentes con peinados de lamido de vaca, zapatillas y franelas de sus hermanas que gritan sobre lo duro que es que se acabe la membresía del Netflix, Dan Swanö usa estos riffs machacones con inteligencia y contadas veces. El Metalcore en cambio abusa de lo fácil que es captar la atención de un joven headbanger con los riffs 0-0-0-0-0-0, cuerdas al aire repetitivas muy fáciles de cabecear. BLACK SABBATH influenciaron enormemente a PANTERA, pero eso no significa que los texanos le lleguen siguiera a las suelas de los zapatos de los de Birmingham ¿Se va captando?

“Passage of Time” saca a relucir los teclados, sacándole un brillo deslumbrante como el mismo sol. El uso de las teclas, vigoroso, recuerda inmediatamente al rock progresivo setentero, no resultan para nada “cheesy” o infantiles. Dan Swanö conjuga todo lo aprendido en su fugaz carrera solitaria. Aquí hay mucho de “Moontower”. Donde más destaca este movimiento es cuando se ralentiza y emergen guitarras más limpias, un Swanö con una voz preciosista, luce sus vocales limpias que evocan a un viaje cuasi-psicodélico que es de otra galaxia. Pero como siempre, la relajación dura poco y qué bien que sea así. Un teclado indescriptible precede a unas guitarras que hacen temblar a la tierra. Está claro que “Crimson II” no es un álbum demasiado brutal o excesivamente pesado, pero ufff, pocas cosas despiertan en mí tanta energía y adrenalina. Su sonido “positivo”, pero a la vez oscuro levanta a los muertos con su animosidad mayestática, elegante como un tigre de bengala, pero mortal como un zarpazo de un animal de 250 kilos en toda la cara.

El álbum no da descanso, tanta magnificencia podrá abrumar a más de uno, pero para los amantes, ya no del Death Progresivo, sino del Progresivo en general, esto es una “delicatessen” de primera clase. “The Silent Threat” es un clarísimo homenaje a “Crimson”, reviviendo ese legendario riff inolvidable. Entiendo a los que acusan de reciclaje y por ello demeritan esta obra, y no les quito la razón del todo, yo mismo era uno de esos, pero con el tiempo esos momentos han crecido en mí y he sabido apreciarlos ¿Se dan cuenta que resumió “Crimson” en 3 minutos? ¿Saben la genialidad que esconde eso? Aquí se puede ver como Dan Swanö es capaz de extender una canción (en este caso un movimiento) de 3 minutos a 40 minutos sin hacerla tediosa, muy posiblemente esta era la idea inicial de “Crimson”. Y si no es así, también tiene cojones que su capacidad de síntesis.

“Achiles´ Heel” retoma el riff del segundo 0:21 del disco y lo lleva aún más lejos con Blast-Beats y acelerones que culminan en un taladro tremolo a la par de unos teclados agresivos como un hipopótamo desenfrenado. Más referencias a “Crimson” llueven, unas acústicas que hacen viajar al pasado caen. Son las mismas notas tocadas en el disco del 96, pero más lentas. Aquí es cuando hay sentimientos encontrados, unos aman estos pasajes, otros los odian acusando al sueco de estar falto de ideas y yo los encuentro simplemente coherentes. Una segunda parte siempre está concatenada a la primera y tiene que haber un seguimiento, una secuencia, por lo tanto no es para escandalizarse con estos fragmentos que vienen a ser la conexión tanto musical como conceptual con “Crimson”. La calma se rompe como una burbuja con un solo infernal, rápido con el demonio, con rítmicas abusando de harmónicos. Este estallido del minuto tres de “Achiles´ Heel”, personalmente, me recuerda descaradamente al estilo practicado en “Gutter Ballet” de los enormes y jamás suficientemente valorados, SAVATAGE. Ya me dirán ustedes si estoy loco o en lo correcto.

“Face to Face” vuelve a usar melodías escuchadas anteriormente y no tiene nada de malo, recuerden que esto es una sola canción, que se divide en movimiento sí, pero es una sola canción y toda canción tiene repeticiones de ciertas frases, es lo normal y lo correcto. Un movimiento siempre cambiante, sin ningún momento idéntico a lo anterior, sería divagar en la nada, como un niño tocando el piano aleatoriamente. Más mérito tiene la coherencia y la memoria, estructurar una canción de 43 minutos con cohesión y correspondencia no es moco de pavo, es una jodida tarea titánica y este maldito señor ya lo ha hecho dos veces ¡Saliendo victorioso! En “Face to Face” se desarrolla más ese momento del minuto 2:50 de “Incantation” y es una exquisitez que hace agua la boca…o más bien el oído (?). Me quedo sin palabras, solo queda callarse, disfrutar y dejar que los escalofríos recorran desde la nuca hasta los brazos y piernas.

“Desintegration” abre con unos teclados espectaculares, muy al estilo de Kevin Moore. Otro movimiento perfecto, ningún paso en falso ¿Qué más quiere que te diga? “Aftermath” cierra, no antes sin hacer un homenaje al genio y figura, Chuck Schuldiner, al minuto 0:55 con un solo que dice DEATH por todos lados, intencionado, obviamente. Y al final de todo, vuelve la melodía calma del principio, como abre, cierra: como ouroboros, la serpiente que come su propia cola. Aunque hay una ligera diferencia: las espeluznantes voces que dejan con una sensación de desasosiego y desesperanza.

La segunda parte, en mi opinión, está a años luz de la primera. “Crimson” demostró que solo con el espectro del metal, sin mucho experimento y con simpleza, se puede llegar a ser tan grandilocuente como obras del rock progresivo, demostrando que el metal aún tiene mucho que dar y que solo con él, sin agentes ajenos, se puede hacer auténticas maravillas que están por crearse. Porque Dan Swanö ha demostrado un genio del cual todos en la escena deberían aprender e incluso, intentar sobrepasar ¡Sean ambiciosos músicos del metal! Muchos andan cómodos tocando las mismas fórmulas de siempre, que no digo que esté mal, pero un poco de flexibilidad y evolución no vendría mal ¿No?

Son 43 minutos que pasan como si fuesen 15. Es uno de esos álbumes que dan ganas de reproducir cientos de veces sin cansarse. Esto hay que escucharlo de principio a fin, sino qué sentido tiene.

Otra obra maestra ¿Cuántas más nos esperan? No creo que saque otro “Crimson” o “Dawn of Dreams”, pero yo de Swanö no me fío ni un pelo, capaz es de hacerlo.

Danny “culo inquieto”, agénciate un 9.5 ¿Quieres?

Dan Swanö: todos los instrumentos, voz principal.
Músicos de sesión:
Rogga Johansson: Voces.
Jonas Granvik: Voces de apoyo.
Simon Johansson: Guitarras.
Mike Wead: Guitarras.

Sello
Black Mark Production