D.R.I. - Crossover

Enviado por Heartbolt el Vie, 09/11/2018 - 13:53
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1. The Five Year Pain (4:02)
2. Tear It Down (3:37)
3. A Coffin (0:58)
4. Probation (4:06)
5. I.D.K.Y. (1:28)
6. Decisions (5:03)
7. Hooked (2:45)
8. Go Die! (3:43)
9. Redline (3:07)
10. No Religion (3:00)
11. Fun and Games (3:14)
12. Oblivion (4:55)
13. Outro (0:24)

Paliza completa aquí

La escena ‘Crossover Thrash’ es de las cosas más peculiares que existen en nuestro reino metálico. Puesto que, si nos ubicamos en tiempo y espacio a comienzos de los años 80’s, veremos una fuerte tendencia a diferenciarse brutalmente entre ‘heavy’ y ‘punk’ en el sector.

Cada uno tenía sus argumentos; el heavy decía que el punk era mucho ruido, mucho grito y nada de seriedad, mientras que el punk decía que el heavy era sólo cerveza, machismo y pretensión.

Pero como las cosas en esta vida no son para nada previsibles, poco a poco punkarras y nenas heavys se unieron en noches de mucho RAMONES, mucho JUDAS PRIEST, mucho SEX PISTOLS y también mucho SAXON.

¿Qué resultó de estas noches lujuriosamente extrañas?

Bandas con la mala leche del papá, pero con la refinancia de la mamá.

Pues muy cierto es que el Thrash en su más pura esencia tiene Punk, pero cuando hablamos de ‘Crossover’, nos referimos a bandas con una alta dosis de Hardcore, aunque con el perfil bruto y peleón del Thrash, aunque el Thrash chupó del Hardcore para formarse.

Pero para evitarnos todos estos líos y terminan redescubriendo aquella paradoja de si viajamos en el tiempo y matamos a nuestro abuelo… vamos a ir directo al punto, colegas mestizos.

Toca hablar de uno de los discos claves de la charla motivacional que nos ocupa: Crossover. De los Sucios y Asquerosos Imbéciles (o D.R.I., por sus siglas en inglés).

Bien podríamos estar descubriendo cosas que no sabíamos, pero esto era lo usual en ese momento. D.R.I. fue de esas bandas a las que no convencía la actitud pendenciera del Metal lo suficiente como para definirse de este modo, pero tampoco se conformaba con decir tres groserías y echarse cuatro pedos, como el Hardcore cualquiera en un local californiano. D.R.I. poco a poco fue introduciendo complejidad en su estilo destructor.

La dupla formada por el vocalista Kurt Brecht y el guitarrista Spike Cassidy (quien llegaría incluso a producir el debut de ACID BATH) es, de cara a todo lo que se han lanzado (incluido ellos al escenario miles de veces), una banda increíblemente influyente en este ámbito. CUALQUIER banda que se haga hecho mundo en este género, como SUICIDAL TENDENCIES, S.O.D., NUCLEAR ASSAULT, AGNOSTIC FRONT, EXCEL, HIRAX o más reciente MUNICIPAL WASTE y VIOLATOR, tiene en cuenta a esta agrupación. A pesar de que fueron contemporáneos, muchos bebieron de D.R.I., y lo reconocen.

No hay de otra, porque sus dos primeros discos mega rápidos, lleno de bombas atómicas, coña exageradamente brusca y un híbrido bastante poderoso, precedieron fácilmente a un disco que, si queremos, podemos nombrarlo como uno de los discos por excelencia de esto del ‘Crossover’.

Y no precisamente algo elaboradísimo...

A menos que hablemos de las sádicas batallas ejecutadas por los cuatro en este irrepetible Crossover.

Si algo define perfectamente a D.R.I., creo yo, es su capacidad de sonar minimalistas y sin hacer nada resaltable, mientras desborda una técnica bastante interesante. Ya con Sad to Be (Dirty Rotten LP) entendíamos esto, pero ahora en Crossover deslucen compases muy agresivos y demoledores que se conjugan con su tremenda potencia digna del premio “los cabrones más cabrones del universo”.

En Crossover D.R.I., incluso aún produciendo un muy interesante Dealing with It poco antes (1985), con este álbum se vuelven tan desgraciados, icónicos, pateaculos, bárbaros y graciosillos que lo reduciré a un término que usamos usualmente en mi país:

Pura coñaza por to’s laos .

Porque si con algo puede compararse D.R.I. precisamente en este disco, es con una coñaza (paliza), pero de las duras. Aquí se matan a disparos, palazos, tanques de guerra y barquitos de Battleship entre todos y verlos en directo tocar cualquier canción de esta es, como mínimo, esperar romperse toda la cervical.

Brecht cuenta historias aterradoramente estúpidas, pero inteligentes. Berreando con ese tono que todos reconocen al instante, que es precisamente como un ‘crossover’ entre Mickey Mouse e Invasor Zim. Diciendo mil groserías y maldiciéndose hasta a él mismo, pero, coño, sin esa voz no nos entendemos.

Mientras que Cassidy es la razón principal que define al grupo. Un guitarrista pulcro, divertido y con una forma de tocar la guitarra muy interesante: a lo loco. Con riffs pesadísimos de pronunciación Thrash, pero con partes desafinadas, locas, solos que se quedan a medio camino ente vivir y morir por la misma perra hasta incluso participación en coros llenos de rabia. Mientras que sus manos se descontrolan para lanzarte miles de pasteles de mierda directo en tu cara de payaso.

Y contando con Griffin y Pappe en la batería y al bajo, D.R.I. están completos en este Crossover donde fácilmente puedes apreciar con maravilla lo mejor de ambos mundos, con mucho humor, palanca de hierro contra tu cabeza, canciones rápidas e irónicamente sensibles, además de una construcción teatral que induce a darle una paliza a lo que tengas más cerca.

Incluso puedes destrozar a tu madre mientras ríes, pero luego será ella quien te muela al mismo tiempo que grita:

YOU GO DIE! SON OF BITCH!!

Mucho tema grandioso y repartidores de pizzas putrefactas hay en este Crossover, y puestos a resaltar alguno de los temas más devastadores y llenos de gracia de este tercer LP, diría que no hay que perderse NUNCA de cosillas como la que abre el disco, Hooked o la inusual Oblivion.

Eso sin mencionar pérdidas de tiempo (¿o curiosidades mega épicas?) muy bien hechas como A Coffin u Outro que le da un sello bastante distintivo a este disco, y un estilo de programación que ya venían implementando desde su debut, y que imitaron muchos grupos para intercalar bombas de tiempo del tipo Tear It Down o luego de manifestaciones de guerra como Probation con estos temas de broma.

Algo que también vemos que arrastraron D.R.I. del Hardcore a lo DEAD KENNEDYS.

Crossover es un disco muy recomendable a la hora de pasar un rápido rato lleno de diversión, locura, descontrol y tortura (a tu gato/perro si lo tienes entre los pies recibiendo tus patadas llenas de odio, como Cassidy en el escenario). Está prácticamente reducido a tres cosas que a este servidor le suben mucho los ánimos:

Destrucción.

Guerra a muerte.

¡Y MOOOOOOOOOOOOSH!

Si algún día los ves en directo, pídeles que hagan esto al ritmo de un Redline para que descubras cuántos puños en tus costillas puedes aguantar por un lapso de tres minutos y algo más.

Porque en Crossover lo más factible y positivo es, luego de tanto oír y saltar mientras cada corte del álbum se te pasa, literalmente, volando a lo Red Bull te da alaaaaaaaas, caer desmayado y agradecerles a Brecht y a Cassidy haber parido uno de los discos más revienta trapos del metaverso Crossover Thrash.

Y aunque quede material de D.R.I. por revisar, Crossover no desentona en lo absoluto para comprender por qué estos asquerosos y sucios imbéciles son, al día de hoy, una referencia TOTAL del género.

Casi nada, oigan. Puro Mosh, y Mosh, y Mosh.

Y mucho Punk metalizado… o como quieran llamarlo.

Sólo sé que atruena y provoca cuadros de diversión e-x-t-r-e-m-a.

¡¡Y CÓMO!!

Valoración: 9.3

Kurt Brecht - Voz.
Spike Cassidy - Guitarra.
Josh Pappe - Bajo.
Felix Griffin - Batería.

Sello
Metal Blade