Draconian - The Burning Halo

Enviado por Marcapasos el Dom, 24/04/2016 - 23:51
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1. She Dies (07:28)
2. Through Infectious Waters (A Sickness Elegy) (08:04)
3. The Dying (09:48)
4. Serenade of Sorrow (05:00)
5. The Morningstar (08:01)
6. The Gothic Embrace (08:34)
7. On Sunday They Will Kill the World (Ekseption cover) (04:12)
8. Forever My Queen (Pentagram cover) (02:49)

Habiendo lanzado dos álbumes de estudio que, prácticamente, volvieron patas arriba gran parte de la crítica especialista europea, y cosechado una gran fama dentro de su nación, en 2006 ya se había hecho oficial que Draconian se habían erigido como la banda de Gothic/Doom Metal más importante de Suecia, y una de las grandes estrellas dentro del panorama del viejo continente, junto a otros portentos como Tristania o My Dying Bride.

2006 fue el año en que, por no pocos motivos, se abrió una nueva puerta para los de Ericson y Jacobsson. Ya tenían en su poder los dos orbes más importantes de su carrera (Where Lovers Mourn y Arcane Rain Fell). Apenas ya había pasado un año desde entonces cuando retomaron la marcha para componer su tercer lanzamiento discográfico.
Aquél fue un camino pedregoso y difícil. Por una parte, fanes de todo el mundo les habían pedido un nuevo remake de una de sus demos más importantes, The Closed Eyes of Paradise (2000), hecho que les obligó a replantearse la naturaleza del álbum en ciernes.

Por otra parte, la formación de la banda sufrió importantes bajas, empezando con el guitarrista Magnus Bergström, quien decidió marchar por temas laborales; su bajista, Jesper Stolpe, también acabaría yéndose, al igual que el teclista Andreas Karlsson, quien se dio de baja debido a ciertos riesgos sanitarios.
Esta fue una dura etapa de transición para el grupo, etapa que se vio secundada con la llegada de un viejo simpatizante, Daniel Arvidsson (líder de la banda de Black Metal sueca Scorched), quien ocuparía el puesto de guitarrista (puesto que sigue ocupando a día de hoy); Jesper Stolpe sería sustituido por Fredrik Johansson; y, por último, contarían con Sanne Carlsson como teclista para sus actuaciones en vivo.

Enfrentándose a la tormenta de circunstancias, la banda removió cielo y tierra para estrenar su nuevo disco en septiembre de 2006, llevando por título The Burning Halo y luciendo una tétrica portada protagonizada por un ángel lamente (que ni pintado les viene, vamos).
Este disco cuenta con ciertas particularidades, como, por ejemplo, el hecho de que solo cuenta con tres nuevas canciones (las tres primeras), a las que -haciendo caso a las peticiones de sus seguidores- le siguen tres regrabaciones del The Closed Eyes of Paradise (las siguientes tres del tracklist) y dos covers de canciones clásicas. Una movida interesante, una por la que, desde luego, hace más particular la escucha de The Burning Halo, sobre todo por cómo se empieza a mover la banda por nuevos caminos, aún inexplorados por aquél entonces.

Dicho lo dicho, este es un muy buen disco en el que zambullirse y codearse entre matojos forésteos y cumbres de otoño. Draconian siguen siendo ellos mismos, siguen manteniendo una personalidad propia dentro de su universo, mensaje corroborado por el tema introductorio, She Dies. Como es habitual, la música va despojándose de su sombría cuna, visitándonos como tardío funeral. Pronto, junto a las trágicas guitarras y cortes de teclado (grabadas por Andreas Karlsson antes de su marcha), Anders y Lisa abren su mortuorio dueto, una vez más, un cántico precioso. ¿Lo mejor? Sin duda, el instrumental acústico-eléctrico entre cuerda y tecla, el cual nos cobija en un ambiente hermoso justo antes del difunto recital:

”I feel like I wanted to leave… this world with her”

A la cual le sigue Through Infectious Waters (A Sickness Elegy), canción que ya deja patente el poderío orquestal al que los compositores pretenden atenerse. El Metal Sinfónico pasa de ser un mero sustento ambiental para convertirse en uno de los muchos entes armónicos que conviven en la obra. Canción densa y apasionada, de la cual imposible sería no destacar las bellísimas notas de piano que la cierran en sus últimos dos minutos.

La última novedad, The Dying, es una grandiosa presentación musical de más de nueve minutos, una composición magistral que podría haber pertenecido a Arcane Rain Fell sin problema alguno. Las guitarras retoman la fuerza y pesadumbre de antaño, aun con la añadidura de los coros y la orquesta. Draconian, ni más ni menos.

Las siguientes pistas, como ya mencionamos, son regrabaciones de tres canciones cuidadosamente escogidas del citado demo The Closed Eyes of Paradise. Si bien, dicho trabajo tuvo como partícipes a unos músicos bastante anclados en el Black Metal, en The Burning Halo se pretende mostrar otro punto de vista con el que encarar la obra más que mejorarla (aquel demo siempre tendrá un encanto especial).

Así se nos da unas recién bañadas en una muy trabajada producción Serenade of Sorrow (mucho más sinfónica que su hermana original), The Morningstar (manteniéndose bastante fiel, aún con esa parte blacker asombrosa que viene a mitad de tema) y The Gothic Embrace (muchísimo más dulce, con los aditamentos de los teclados que caen como invernales copos de nieve sobre la voz de Lisa). Una añadidura muy a tener en cuenta para el seguidor de la vieja escuela del grupo.

Pasamos a los dos covers. El primero de ellos es On Sunday They Will Kill the World, de la banda clásica de Rock holandesa Ekseption, al que Draconian dota de su sentido melancólico, oscuro e, inclusive, épico.
El segundo es todo un tributo a la mítica Forever My Queen, de los legendarios Pentagram, grandes padres del estilo Doom junto con Black Sabbath. La versión suena directa y potente, ampliando la canción en un interesante juego de voces limpias y guturales, mientras Arvidsson se despacha a gusto jugando a ser Victor Griffin. Y mira que el rollete no pega mucho con el espíritu gótico de los suecos, pero bien se las ingeniaron para lograr un producto que no se saliera de los cánones establecidos por la misma banda.

Es The Burning Halo el disco que abre la segunda etapa de Draconian, y, si bien no es tan majestuosa ni sorprendente como sus antecesoras obras, argumenta lo suficiente como para dejar claro que, jueguen en el campo que jueguen, Draconian siempre sonarán con propiedad y unanimidad.
Se trata de un álbum totalmente recomendado para el acérrimo seguidor del Doom norteño y el Metal Sinfónico más tenebroso y nostálgico. He aquí a Draconian haciendo tributo a su presente, pasado y los dioses que, otrora, les dieran forma.

Cuatro cuernos (8/10) para el pétreo ángel demacrado que ennegreció corazones en 2006.

Johan Ericson / Guitarra, coros
Anders Jacobsson / Voz
Jerry Torstensson / Batería, percusión
Daniel Arvidsson / Guitarra
Fredrik Johansson / Bajo
Andreas Karlsson / Teclado
Lisa Johansson / Voz

Sello
Napalm Records