Draconian - A Rose for the Apocalypse

Enviado por Marcapasos el Vie, 06/01/2017 - 00:59
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1. The Drowning Age (07:18)
2. The Last Hour of Ancient Sunlight (05:26)
3. End of the Rope (06:34)
4. Elysian Night (07:52)
5. Deadlight (06:32)
6. Dead World Assembly (05:52)
7. A Phantom Dissonance (05:39)
8. The Quiet Storm (06:37)
9. The Death of Hours (07:48)

*Bonus track*

10. Wall of Sighs (05:14)

Los suecos Draconian son la vía de escape perfecta para todos aquellos que sentimos debilidad por esa mixtura perfecta entre Doom y Metal Gótico, sin duda la banda que mejor ha continuado el relevo de grandes del género como My Dying Bride o los que fueron reyes de su propio mundo oscuro, Theatre of Tragedy.

Con una discografía envidiable en la que podemos encontrar trabajos ya considerados clásicos modernos como Arcane Rain Fell (2005) o sucesores tan sobresalientes como Turning Season Within (2008), Draconian, banda que había alcanzado un crecimiento considerable como formación musical, anunciaba en octubre del año 2010 que se encontraban en el estudio grabando el que sería su quinto álbum de estudio.

Tras muchos meses de gran expectación, en abril de 2011 salió al mercado A Rose for the Apocalypse. Con una portada interesante (aunque no tan llamativa y con mucho menos poder emblemático que el de las obras anteriores), este LP ha llegado a significar mucho dentro de la discografía de la banda. Primeramente, destaca por la densidad sonora de su propuesta, adaptándose al estilo de Doom más clásico, dejando un poco esa caracterización gótica que tanto les ha acompañado desde sus inicios. Aún así, con este disco supieron cómo seguir congraciando su música sin dejar atrás la personalidad fraguada en dichos comienzos. Tampoco dejan de optar por ese aroma sinfónico tan personal, llegando a contar nuevamente con el violinista Olof Göthlin como colaborador en algunos temas, algo que no sucedía desde el debut Where Lovers Mourn (2003) y que, sin duda, ayuda a enriquecer el trabajo.

A pesar de no estar dentro del alto podio del grupo, un servidor no duda ni pestañea lo más mínimo al recomendar este A Rose for the Apocalypse para todo adepto del estilo. Temas y argumentos no le faltan, y siempre me recorre cierto escalofrío insospechado al recordar y/o escuchar aquél comienzo tan rompedor en el que The Drowning Age se lanza sobre nosotros, escuchantes, sin previo aviso, con mucha agresividad para servir, Doom Metal potente (como suele ser habitual, el papel de Anders Jocabsson como vocalista no tarda en hacer aparición), pero que sabe apaciguar su enfoque a través de la dulzura de los compases más lentos y la calidez destilada por la voz de Lisa.
Así mismo, The Last Hour of Ancient Sunlight resulta tan hermosa como los tímidos rayos de sol tras los resquicios de una dura tormenta.

Poco a poco vemos qué más se va cociendo en este disco, descubriendo más y más de lo que escucharemos en su contenido. En el tercer track nos espera End of the Rope, un estertor de frío y tenebrismo, cuya base melódica guarda cierta similitud con aquella Bloodflower, por lo que fácilmente atrapará los corazones de aquellos que caímos sin remedio en las suaves manos de aquella canción del Turning Season Within.
Y qué decir de Elysian Night, composición que desenvuelve como pocas sus facetas, desde las más bellas y recatadas hasta las más crueles y taimadas. Y atención con la parte instrumental-narrativa, sin duda uno de los momentos más elevados y especiales del disco. Por todo ello y más, Elysian Night no podría ser menos que mi canción favorita de la obra. Aunque ojo, que aún quedan suculencias por descubrir y emociones que sentir.

A partir de este punto el ritmo del álbum llega a pecar en cuanto a escasamente versátil o poco soluble según qué puntos. Esto desde un punto de vista muy general, que no se me malinterprete, pues muy buenas canciones son las que alberga esta segunda mitad del long play, como por ejemplo la melodiosa a la par que cruda Deadlight, la cual se maneja con una de las mejores letras, muy poética, visual y descriptiva.
A su vez, las trabajadoras mentes de Anders Jacobsson y Anders Ericson no se demoran a la hora de volver a fascinarnos con pasajes tan embelesados como pueden ser las de la sustanciosa Dead World Assembly, una hermosura que comparte momentos en los que primará la guitarra acústica y otros en los que nos lanzaremos en la aceleración de la percusión. Y para nada habremos de obviar el instrumental de violín ofrecido por Olof Göthlin.

Y hablando de acústico, qué deliciosas llegan a ser las cuerdas que nos introducen a A Phantom Dissonance, un tema en el que las guitarras y el conjunto ambiental son la evocación de una lóbrega balada que, sin ser de lo más destacado del CD, sí que llega a ser de lo más logrado y mejor ideado.
De ahí posamos nuestra mirada en la esotérica The Quiet Storm. Escuchar piezas como esta es un intento de mirar a los ojos a la mismísima oscuridad, un espacio tétrico en el que el bajo, la guitarra y la batería ocupan los cargos primordiales en la conexión para con la audiencia, siempre envueltos en la cruenta guturalidad de Jacobsson.

Y es ahora cuando suscribo lo siguiente: si un disco de Draconian ha de acabar (suceso inevitable), que sea con un tema como The Death of Hours, séase, un desenlace aplastante a la vez que elegante y muy bien desarrollado, con una Lisa Johansson entregadísima a las vocales para arrancarnos las últimas bocanadas de melodía mientras la música se desvanece en su último suspiro.

Pasa algo muy interesante cuando bandas como Draconian manifiestan carreras discográficas tan brillantes, que su “peor” (por calificarlo de alguna forma, por muy duro que, innecesariamente, suene) disco se ve como algo “flojo” al compararlo con otras obras de mayor cumbre, por muy bueno que sea el disco en cuestión.
Eso es justo lo que pasa con A Rose for the Apocalypse, un álbum muy pulido y meditado. Pero, como las comparaciones, además de odiosas, son inevitables en casos como este, uno se da cuenta de que el material es muy bueno, pero que tampoco se percibe tanto ese impacto instantáneo y depresivo de Arcane Rain Fell o Where Lovers Mourn, es un disco en el que hace falta algo más de distinción entre tema y tema que ayude a agilizar la escucha (que en algún que otro momento puede ser difícil de seguir) y que incluso queda adelantada, a distancias considerables, por obras más modernas y recientes como Turning Season Within.

A pesar de ello, si uno está acostumbrado al Doom/Gothic Metal de primera, no habrá complicación alguna para caer en las redes de de esta rosa para el apocalipsis. Además, es el último disco de Draconian que cuenta con Lisa Johansson, por lo que lo hace ser un producto aún más preciado para los seguidores del grupo. Con su particular tono vocal y su talento cantante que jamás deja indiferente, Lisa siempre ha sido uno de los puntos más estimados a la hora de desencadenar buena parte del encanto que siempre ha imbuido a Draconian. Por lo que, con todo lo que trae, A Rose for the Apocalypse es, y siempre será, un importante margen de inflexión en la historia de los suecos.

A raíz de esto, me permitiré el lujo de irme un poco más por las ramas para recomendaros el disco que sucedió a A Rose for the Apocalypse: Sovran, con su nueva cantante, Heike Langhans. Este, para servidor, fue uno de los mejores álbumes de Metal del año 2015, y ya se ha convertido en uno de mis favoritos de la banda. Si os ha gustado lo que ofrece A Rose for the Apocalypse, hincadle también el diente a Sovran, no os arrepentiréis.

Ahora sí que sí, lo que nos concierne, las cornamentas finales. Queden cuatro cuernos justitos pero lustrosos (8/10) para la quinta y última rosa draconiana con Lisa.

Anders Jacobsson/ Voz
Jerry Torstensson / Batería
Johan Ericson / Guitarra
Lisa Johansson / Voz
Daniel Arvidsson / Guitarra
Fredrik Johansson / Bajo

*Artista invitado*

Olof Göthlin / Violín

Sello
Napalm Records