Domine - Dragonlord (Tales of the Noble Steel)

Enviado por Marcapasos el Dom, 28/12/2014 - 23:48
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1. Anthem (A Declaration of War) (1:34)
2. Thunderstorm (4:40)
3. Last of the Dragonlords (Lord Elric's Imperial March) (6:43)
4. Blood Brother's Fight (4:49)
5. Defenders (5:23)
6. Mars, the Bringer of War (1:03)
7. Dragonlord (The Grand Master of the Mightiest Beasts (6:50)
8. Uriel, the Flame of God (6:32)
9. The Ship of the Lost Souls (6:31)
10. The Battle of the Great Silver Sword (A Suite in Seven Parts) (13:13)
-I- The Dawn of Steel
-II- The Pipes of war
-III- The Sacrifice Chant
-IV- War (The Tyrant's Prayer)
-V- Sword Fight
-VI- The Sword is Broken
-VII- The Sunset of Steel

Italia ha ofrecido bandas y bandas de todo tipo y clase (la mayor parte de estas de grandísima calidad). Pero una que merece mucha atención es Domine. Llegados desde la hermosa Florencia, la banda comenzó sus andanzas a principios de los 80’, al ser fundada por los hermanos Enrico y Ricardo Paoli (guitarrista y bajista, respectivamente). Pasaron largos años (en los cuales trabajaron en diversas maquetas y demos) hasta que pudieron lanzar su debut discográfico, Champion Eternal, con el cual se vieron posicionados como una de las más importantes bandas revelación de la escena heavy italiana, y, a día de hoy, considerado por muchos como un pequeño clásico.

Dos años después lanzaron su segundo álbum, el aquí reseñado Dragonlord (Tales of the Noble Steel), en el que se puede apreciar la misma formación con la que lanzaron su debut, contando, eso sí, con la adición de Riccardo Iacono a los teclados. Cabe decir que el disquito de marras les valió unos cuantos escalones más de reconocimiento, pudiendo, incluso, girar con sujetos del mundillo de grandes magnitudes como Grave Digger o Running Wild.
No cabe duda de que, si a uno le gusta el Power Metal hecho y derecho, merece la pena adentrarse en grupos como éste, y sobre todo en discos como este Dragonlord. Exploremos sus adentros.

El CD abre sus puertas con Anthem (A Declaration of War), una intro orquestal esotérica y majestuosa en la que, en sus últimos segundos, apreciamos un breve diálogo entre dos personajes (“your time has come!”), lo cual es justamente antes de desencadenar el espíritu metalero de Thunderstorm, tema Heavy-Power de lo más brutal, duro y melódico, en el que Morby, literalmente, se sale vocalmente. Cuenta, además, con un estribillazo demoledor, ansiosamente coreable en su recta final el título que da nombre a la canción. Pequeño dato: en el Champion Eternal se puede apreciar alguna que otra pieza de teclado, sin embargo, ahora que la banda cuenta con teclista propio, se llega a valorar un muy superior protagonismo de este instrumento en la canción y el resto del disco, lo cual le favorece muchísimo.

La siguiente, Last of the Dragonlords (Lord Elric's Imperial March) , baja en cuanto a velocidad respecto al tema precedente, poseyendo, a su vez, una muy buena interpretación vocal de Morby, así como un ambiente melódico e hímnico. Sobresale el genuino instrumental. Destaca, también, la referencia lírica hacia el autor Michael Moorcock, precisamente por Elric of Melnibone, como muchos otros temas de la banda, y del disco en sí.
Seguimos con Blood Brother's Fight, uno de los temas más elaborados del repertorio, tanto a nivel riffero como orquestal y compositivo, en el que Morby se mete de lleno en su papel.

Con Defenders se desencadena la verdadera velocidad del más puro Power Metal, duro y pesado, y potente a su vez, a la vez que armónico. La canción resulta muy enfocada hacia una mezcla entre el lado heavy clásico de Manowar y el sentido épico de sus coetáneos Rhapsody. El propio resultado es de lo mejor del trabajo.
Se nos presenta, a continuación, un pequeño interludio, Mars, the Bringer of War, oscura y acechante como la calma antes de la tormenta, la cual desemboca bruscamente en Dragonlord (The Grand Master of the Mightiest Beasts. Se trata de una canción que refleja muchísimo poder, mientras que sus riffs nos hacen recorrer una senda de lo más rítmica y rimbombante, poseyendo, de forma muy contrastada, uno de los estribillos más melódicos y enérgicos del álbum, así como la misma escena solista. Gran canción que se apuntan los Domine.

Por su parte, Uriel, the Flame of God, llama bastante la atención, no sólo por su compleja estructura instrumental (atentos a los movimientos guitarrísticos de los primeros minutos), sino también por todo el espíritu épico-guerrero que emana (los coros del principio del primer minuto de la canción le hielan la sangre a uno…).
Y, a su vez, The Ship of the Lost Souls, cuyo carácter entrelaza los mejores dotes de lo acústico y lo eléctrico, es seguramente la canción que más nos puede retrotraer al Champion Eternal, compoisición menos melódica, pero que gana en intensidad.

No es para nada inusual acabar un disco de Power Metal con un full track, y no son pocas las bandas que siguen esta tradición. Y, ya en su primer disco, Domine dejó clara la firmeza con que iban a seguir la tradición. Por ello, finalizamos el disco con The Battle of the Great Silver Sword un tema (enorme) que queda dividido en siete subpartes muy bien definidas, a saber: The Dawn of Steel (dignísimo instrumental), The Pipes of War (pura fuerza desencadenada), The Sacrifice Chant (desprendido estribillo de lo más épico), War (The Tyrant’s Prayer) (una breve vuelta hacia lo acústico y epicidad a raudales), Sword Fight (instrumental de cine ), The Sword is Broken (apertura al desenlace muy a la usanza “rhapsodiana”) y, finalmente, The Sunset of Steel (finalazo que adentra lo ya acontecido en la más oscura penumbra).

Y así ponemos punto y final a Dragonlord (Tales of the Noble Steel), segundo disco de Domine y dignísimo sucesor del magno Champion Etermal (personalmente diría que incluso superior), donde la banda, por fin, consigue definir por completo su estilo y la calidad de producción que merece su música.
No es un disco emblema del género, pero de muy recomendada escucha sí que es, tanto por su muestra musical, más orientada hacia el Power melódico de finales del siglo XX y el heavy más clásico, como por su temática, la cual será más que del agrado de los amantes de la obra de Moorcock.

Cuatro cuernos justitos, pero altaneros y osados, para el trabajo de Domine.

Riccardo Paoli / Bajo
Mimmo Palmiotta / Batería
Morby / Voz
Enrico Paoli / Guitarra
Riccardo Iacono / Teclado

Sello
Dragonheart Records