Dokken - The Lost Songs: 1978-1981

Enviado por Vesper Lynd el Dom, 25/07/2021 - 00:34
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1. Step into the Light - 03:43
2. We're Going Wrong - 03:35
3. Day After Day - 05:37
4. Rainbows - 04:46
5. Felony - 02:49
6. No Answer - 03:28
7. Back in the Streets - 03:18
8. Hit and Run - 04:12
9. Broken Heart - 03:16
10. Liar - 03:50 (Live)
11. Prisoner - 06:08 (Live)

Contaba Don Dokken en una entrevista, que durante el confinamiento por la pandemia del Covid-19 estaba limpiando su garaje para guardar un automóvil viejo que se compró, cuando encontró por casualidad una caja con cassettes de canciones antiguas que habían sido olvidadas durante más de 30 años. Estos demos, propiamente dicho, fueron grabados por él y la primera alineación de Dokken en Alemania, entre los años 1978-1981; antes de grabar “Breaking the Chains”, junto al virtuoso guitarrista George Lynch y el baterista “Wild” Mick Brown. Como Jeff Pilson todavía no había ingresado al grupo, todas las pistas de bajo de dicho álbum fueron grabadas por Peter Baltes de Accept.

Por lo tanto, los músicos que compusieron y grabaron estas once canciones “rescatadas del olvido” fueron Juan Croucier en el bajo y en los coros (quien luego dejó el grupo para unirse a Ratt), Greg Pecka en batería y el propio vocalista tocó la guitarra en todas las pistas. Según Don Dokken, el compilatorio “The Lost Songs” es una ventana hacia el pasado, hacia su pasado de joven compositor, porque escribió estas canciones cuando tenía 24 o 25 años, mucho antes de hacerse famoso y conseguir un contrato discográfico.

Tras rescatar un par de demos, le pidió a Jon Levin que regrabara algunos solos y también al baterista B.J.Zampa que regrabara las pistas de batería porque las versiones originales tenían una caja de ritmos que “sonaba horrible”. Sin embargo, la producción es añeja y adecuada, no le pusieron ningún efecto moderno o extraño, por lo que el disco suena muy setentero y respeta el espíritu de la época.

Este es un compilatorio que me causó nostalgia porque pertenece a los primeros tiempos de Dokken, cuando Don y compañía se mudaron a Hamburgo en 1979 y como todas las bandas que recién empiezan, tocaban en bares y clubes nocturnos por un poco de dinero para pagar el combustible de su camioneta, la estadía y la comida. Como si fuera una aventura, el cantante contaba que se fueron a Alemania a probar suerte sin saber una sola palabra de alemán, que lo primero que aprendió fue a pedir el desayuno y que estaba muy emocionado por tocar en los mismos clubes que The Beatles, sus ídolos de juventud.

Las canciones que encontraremos en este disco fueron grabadas en estudios de grabación (uno de ellos fue el Tennessee Studios de Hamburgo) a altas horas de la madrugada, porque era gratis en ese horario y las produjo Michael Wagener, quien luego produciría los discos de Dokken que los lanzaron a la fama. Según Don, prácticamente no dormían porque se quedaban en el estudio hasta las 6 am, desayunaban, dormían y a la noche iban a tocar en clubes, transportando ellos mismos los instrumentos, los amplificadores y todo el equipo porque no tenían dinero para roadies.

Sobre las canciones de “The Lost Songs”, lo primero que pienso cuando oigo el single “Step Into the Light” es lo hermoso que es escuchar la voz preciosa y melódica de Don Dokken en su juventud, considerando que en la actualidad el pobre la perdió por completo y tampoco puede tocar más la guitarra por sus conocidos problemas de salud. Es un track ganchero y setentero con una producción añeja que rescata el espíritu de la época, con riffs de guitarra sólidos y muy agradables de escuchar, por supuesto que nada de lo que encontraremos en este disco llega al nivel de lo que George Lynch haría más adelante en la banda, pero para ser material primigenio no está nada mal.

Según Dokken, toda la música aquí presente está influenciada por Deep Purple, Judas Priest, Krokus y Accept, que eran las bandas de hard rock y heavy metal que le gustaban en su juventud. Pasamos a “We're Going Wrong”, que es de lo mejorcito que vamos a encontrar, un hard melódico donde la guitarra es incendiaria y se nota la intervención de Jon Levin, que en varios tramos del disco me hará pensar que es el mismísimo George Lynch al que estoy escuchando. Me causó mucha gracia que Don dijera que sonaba “como Mickey Mouse” en las voces porque realmente era muy joven cuando se grabaron estos demos, si bien se notaba su potencial como vocalista, todavía no había llegado al nivel que mostraría en la trilogía sagrada de Dokken.

Otra de las canciones que más me gustaron es “Day After Day”, una balada acústica con una melodía muy tierna, que me recuerda muchísimo a los Beatles y es que en canciones como esta se nota la devoción del vocalista por los cuatro de Liverpool. Una versión primigenia de lo que haría luego con “Alone Again”, solamente le faltaba Jeff Pilson para completar la dupla compositiva. No será una súper power ballad pero está muy bien considerando que esto era en sus inicios como músico. Creo que Don Dokken siempre tuvo mucha sensibilidad para este tipo de canciones y ese solo de guitarra precioso para mí es Made in Levin.“Rainbows” está cortada por la misma tijera, una semi balada melódica y de carácter melancólico, aunque me parece un poco inferior a su antecesora.

Por otra parte, “Felony” es un track conocido porque está en “Breaking the Chains”, de ahí que en los créditos figuren Lynch, Pilson y Brown. A pesar de que es bastante guitarrera y energética y de que le ponen energía, no termina de convencerme del todo. En cambio, si encuentro potencial en “No Answer”, con un gran trabajo vocal de parte de Don y un sonido muy setentero y angelino, “Back in the Streets”, divertida, callejera y energética y “Hit and Run”, que el cantante escribió con Juan Croucier y tiene cierto aire a lo que vendría después en el “Tooth and Nail”.

Por otra parte,“Broken Heart” también tiene energía, garra y destila rock n’ roll por los cuadros costados y nuevamente, aparecen los agudos y falsetes de Don Dokken, que luciría más adelante en “Tooth and Nail”,“Under Lock and Key” y “Back for the Attack”, en las épocas de gloria del grupo junto a sus compañeros de la formación clásica de la banda.

Tenemos dos canciones en directo donde podemos escuchar al propio Dokken tocando la guitarra, fueron grabados en el Sounds Music Club de Hamburgo, Alemania. “Liar”, hard rock melódico que me recuerda a algunos temas del “Under Lock and Key”, bien facturado, aunque le faltaba madurar, por supuesto. Lo mejor, los agudos en vivo de Mr. Dokken, ¡Qué jovencito que era en ese entonces!, los solos de guitarra que él mismo tocó (porque contó que no los retocó al ser un directo), nunca pensé que era tan buen guitarrista, como uno siempre se fija en el trabajo de Lynch, no me había percatado de que no lo hacía nada mal y le ponía garra y entusiasmo, me encanta escuchar los aplausos del público.

“Prisioner” es la que cierra el disco y es un medio tiempo con mucho feeling y pasión, divina la letra romanticona del estilo del cantante y aquí es donde su timbre melódico se luce, no tanto como en el “Beast from the East” pero todavía faltaban varios años hasta que el señor alcanzó el estrellato, el éxito y la fama. ¡Tremendo solo de guitarra que se despacha, me ha dejado sorprendida! Me da mucha pena que en la actualidad Don Dokken perdiera la movilidad de su mano y ya no pueda tocar la guitarra, debió ser un golpe muy duro para él. Escuchar estos temas me hace imaginarme el club repleto de gente joven, vestidos como en los setenta y principios de los ochenta, con esos pantalones anchos, camisas coloridas y cabelleras largas…

Algo que no puedo dejar de mencionar es que seis de las canciones que aparecen en “The Lost Songs” ya eran conocidas por haber salido en un EP comercializado de manera ilegal y pirata en Alemania, llamado “Back in the Streets”, por alguien que le robó las cintas a Don Dokken, sin embargo, las pistas son de pésima calidad, no tienen el cuidado y los arreglos de todas las que nos presentaron aquí. Entonces, el guitarrista Jon Levin lo convenció de recuperarlas: “Este tipo robó tus canciones y nunca te pagó tus publicaciones ni tu dinero, pero eres dueño de ellas. ¿Por qué no las tomas y terminas el resto de las canciones que encontraste, inventas 11 canciones y sacas tu propio disco? Así que lo hice. Así es como decidimos hacerlo", contó Don Dokken en una entrevista.

Mis aplausos para Jon Levin y el baterista que hicieron un trabajo fantástico en los arreglos de los demos. Pero la verdad es que me causa ternura escuchar a un Don Dokken jovencito, me lo imagino alto, apuesto, con el cabello largo y su atractiva apariencia en la veintena, nada que ver al señor mayor canoso que nos cuenta sus anécdotas de juventud con nostalgia, en su casa junto a sus mascotas, como si de un abuelito dulce se tratara. ¡Lo que es el paso de los años y las décadas!

Este compilatorio se lo recomiendo a los fanáticos de toda la vida de la banda, porque si bien no llega al nivel de sus obras magnas, por la ausencia de los músicos que compusieron su trilogía sagrada, es decir, Jeff Pilson, George Lynch y Mick Brown, vale la pena para conocer como fueron los primeros pasos de esta banda, cuando todavía no eran famosos, y debían cargar con sus propios instrumentos de un lado para el otro en una camioneta, a tocar a los bares por un poco de dinero para pagar el combustible, la comida y la renta del alquiler.

Todas las grandes bandas comenzaron así, por eso sentí nostalgia y ternura, es bonito escuchar a los músicos en su más temprana juventud, cuando tocaban por amor al arte, sin el apoyo de un sello discográfico, haciendo sacrificio y a pulmón. Como dijo el propio Don Dokken recordando aquellas anécdotas: “Fue una aventura, divertida y excitante, estábamos noches sin dormir y era así. Hoy no podría sobrevivir en un tour de esa manera, no a mi edad”. Pero a los 23 o 24 años, se fue con sus compañeros a probar fortuna a Alemania sin saber una palabra de alemán, grabando demos de noche en los estudios de grabación. Hasta que la suerte tocó a su puerta un par de años más tarde, cuando los legendarios Scorpions debían grabar su álbum “Blackout” y necesitaron ayuda en las voces de los demos porque a Klaus Meine lo operaron de las cuerdas vocales…

Don Dokken - Voz, guitarra rítmica
Juan Croucier - Bajo
Greg Pecka - Batería
Greg Leon - Guitarras
Mick Brown - Batería
Gary Holland - Batería
George Lynch - Guitarras (líder)
Jon Levin - Guitarras
B.J. Zampa – Batería

Sello
Silver Lining Music