The Dogs D´Amour - A Graveyard of Empty Bottles

Enviado por El Marqués el Mar, 18/01/2011 - 20:18
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Aquí en España han prohibido fumar en todos los espacios cerrados, y en una importante cantidad de espacios abiertos. Tenemos un Ministerio de Sanidad que nos recomienda que hagamos vida sana. Yo tengo un curro que de vez en cuando me obliga a desplazarme por toda la península, y hace unos diez años, el requisito principal a la hora de alojarnos era que hubiese buenas cervecerías cerca.

Ahora, cuando viajo con gente más joven, lo que les interesa es que haya un gimnasio cercano. Que los tiempos han cambiado, vaya. Sobre el tabaco, siempre recuerdo a un compañero asturiano, ya mayor, que decía: “A mi engañáronme, oye. Cuando yo era joven veía en la tele a todas horas a Glenn Ford, a Humphrey Bogart y a Gary Cooper fumando, y eran los tíos mas cool del universo, pero ahora me dicen que fumar es malo”.

Los músicos de rock inteligentes te dirán que vanagloriarse de una vida de excesos es absurdo, y que realmente presume de ello el que no sabe las verdaderas consecuencias de entregar tu vida al bourbon y a la jeringuilla.

Pero, seamos sinceros, es poco probable que alguien filme alguna vez la vida de un músico “Straight Edge”. La carnaza, en cambio, nos sigue atrayendo, y las vivencias de los artistas “destroyer” siempre han tenido su punto de interés. Se filman muchas pelis y series televisivas de zombies, pero no hace tanto tiempo que los “caminantes” no devoraban cerebros, sino anfetas, estimulantes, y litros y litros de Southern Comfort y tequila barato.

El rock and roll tiene su galería de seres desdentados, cadavéricos, pálidos, con el talento encubierto tras unos párpados semicerrados y las cuencas de los ojos hundidas. Johnny Thunders, Stiv Bators, Brian Jones, Sid Vicious, como que vivieron rápido y no dejaron un cadáver bonito. Supervivientes natos como Michael Monroe, Andy McCoy, Keith Richards, Ron Wood o David Johansen pertenecen también a la ilustre estirpe de los calaveras del rock. Y caballeros que hoy día lucen un envidiable aspecto y seguramente dedicarán más tiempo al yoga y a la nutrición naturista que al estudio de grabación, como David Bowie o Steven Tyler, cabían en una maleta de mano en sus épocas de mayor creatividad. No hubiera sido necesario facturarlos en un vuelo internacional.

Hoy voy a hablar del último de los crápulas del rock and roll, del que posiblemente se acuerden muy poquitos, pero es igual. Tyla, el legendario líder de los Dogs D´Amour, se ganó, a su pesar, el cielo hace mucho tiempo. Creador polifacético, ilustrador, compositor, letrista, este inglés pendenciero y alcohólico se juntó con tres compañeros de resaca y paseó por los escenarios de todo el mundo, desde la segunda mitad de los ochenta hasta 1993, su imagen y sus canciones impregnadas de autenticidad y estilo, minimalistas, concisas, pero dotadas de una expresividad y una emoción a prueba de bombas.

Los maravillosos Dogs D´Amour grabaron en su época dorada cinco discos de estudio, maxis de rarezas varias, y este mini lp, “el cementerio de botellas vacías”, título que ilustraba su filosofía de la vida. Hablo de una época en que el rock&roll way of life era casi más importante que las canciones. Tyla, Jo Dog, Bam Bam y Steve James, los cuatro espantajos dibujados por el propio Tyla en la portada, eran cuatro forajidos, pegaban más de extras en un spaghetti western de Sergio Leone que sobre un escenario, pero pocos grupos han sido capaces de generar tanto sentimiento y tanta emoción a través de su música.

El cuarteto se disolvió en 1993. Salvo Tyla, el resto no ha hecho gran cosa en el negocio. Bam, el batería, se emparejó con Share Ross, la bajista de las primeras Vixen, y Darell Bath, guitarrista en la última etapa de la banda, ha colaborado asiduamente con los rockeros suecos Diamond Dogs. Una prueba de la universalidad de este rollo.

De los discos que grabó esta banda entre el 88 y el 93, “In the Dynamite Jet Saloon” y “Errol Flynn” han pasado a la historia del rock más auténtico y etílico, y son los preferidos de sus fans. “Straight”, y el último, “More Unchartered Heights Of Disgrace”, no son tan incendiarios pero están cargados de buenos temas. Empty World por ejemplo, una de las mejores baladas que un servidor ha escuchado.

Y dentro de su discografía, “A Graveyard…” es un pequeño tesoro. El jefe Tyla desnudándose emocionalmente, en ocho composiciones básicamente acústicas para escuchar en un club clandestino donde aún nos dejaran fumar, con una copa en una mano y la cintura de tu dama en la otra, mientras el pirata del pañuelo anudado al cuello rasguea esa tremenda entrada del tema “Errol Flynn”, mientras canta con desespero al amor en “Angel”, mientras evoca a su escritor favorito y alma gemela Charles Bukowsky en “Bullet Proof Poet”.

“So Once was I”, “Saviour”, “When the Dream has Gone”, son temas bellísimos, deliciosos, nacidos de heridas emocionales abiertas. Otros como “I Think it´s Love Again” o “Comfort of the Devil” nos recuerdan que Tyla y sus Dogs eran, por encima de todo, rockers de los pies a la cabeza.

Y aún hay más. Y a mí me encanta. En la edición japonesa, que no se cómo llegó a un mercadillo de una ciudad castellano manchega donde yo pillé el disco, se incluyen dos perlas de la prehistoria de Dogs D´amour. Dos rescates de los días de “The State We´re In”, el debut de 1984. “In the Dynamite Jet Saloon” es un entretenimiento de duración insignificante, un capricho de Tyla del que años después tomará el título para su más famoso Cd. Y “Swingin´ the Bottle” es un pedazo de canción, un Vega Sicilia de la mejor cosecha de su autor, que yo no puedo escuchar sin sonreír ¡Esas guitarras de la intro, si parece el Steve Howe de “And You and I”! Y que me perdonen los puristas del sinfonismo esta exageración, pero jamás una guitarra acústica me sonó tan vital, tan cristalina y tan grandiosa.

Me he quedado sin palabras. Aunque sea martes me voy a azufrar, que estoy en el pueblo y no tengo que coger el coche. Esta noche va por Tyla y por sus Dogs D´Amour. Con moderación, pero el que pueda, que haga lo mismo.

Tyla: Voz, Guitarras
Jo Dog: Guitarras
Bam: Batería
Steve James: Bajo

Sello
Sanni Records S.A.