Dissection - Storm of the Light's Bane

Enviado por Hammer el Sáb, 22/08/2009 - 02:39
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Hacia el año de 1995, los últimos vestigios del Black Metal puro empezaban a esfumarse, grupos como Emperor y Darkthrone empezaban a tomar caminos diferentes, los primeros hacia un género musical más melódico y sinfónico y los segundos hacia un Black Metal minimalista que difería notablemente a sus raíces más puristas. Los jefes del género, Mayhem se encontraban totalmente sin rumbo fijo, tras el asesinato de su macabro líder Euronymous, Mayhem dejaría atrás por completo la música de talla macabra y brutal que los caracterizó en sus primeros trabajos y se transformaría en un Black Metal más elaborado y difícil de comprender para los seguidores de sus primeros trabajos. Pero el Black Metal tenía que seguir adelante, es así como nuevas bandas empiezan a abrirse y forjarse un camino, agrupaciones como Dimmu Borgir ó Cradle of Filth, siguen lo que a mi parecer Emperor había empezado; el desarrollo del Black Metal sinfónico. Otras como Gorgoroth, 1349 ó Satyricon, siguen brindando Black Metal mas puro pero con sus aditamentos únicos.

Tras todos estos cambios que en poco tiempo empezaban a notarse en la escena metálica escandinava, Dissection, el grupo que años antes había azotado cabezas con su primer álbum The Somberlain, decide sobriamente transformar un poco su sonido; pasan de un Blackened Death Metal con raíces blackers muy notables a un sonido bastante Deathmetalero, muchísimo mas Melódico que su antecesor y por supuesto mejor elaborado. Este cambio no significaría la decadencia del grupo, ni mucho menos, ya que al cambiar levemente su sonido llevarían al extremo sus habilidades y crearía lo que es a mi parecer uno de los mejores discos de la escena metalera sueca.

En noviembre de 1995, sale a la fría luz, el segundo trabajo de larga duración de Dissection; Storm of the Light’s Bane, tal vez su mejor trabajo, totalmente cañero pero muy melódico a la vez. La portada, de nuevo sale de la mente de ese genio artístico, el señor Kristian Wåhlin hace una perfecta portada, bellísima en todo sentido. El lienzo del Señor Wåhlin representa la imagen casi mitológica de La Muerte montando su corcel, posiblemente “paseando” por las frías tierras nórdicas, al oscuro personaje de la Muerte, se le ve un reloj de arena en su mano derecha y en su mano izquierda, se puede apreciar su característica guadaña, afilada como siempre y mortífera como su dueña. Tengo que resaltar que esa Muerte, Parca o como gusten llamarle, me recuerda mucho a Darth Vader, no se, júzguenlo ustedes, pero esa túnica y esos guantes son dignos de ese Lord Sith.

La exquisita producción del álbum, no puede decepcionar a nadie, personalmente la encuentro muy bien elaborada, el sonido de la batería no es el mismo que me enamoro a primera escucha en The Somberlain, pero admito que suena muy bien, al igual que las guitarras y la desgarradora voz de Nödtveitd que suena perfecta. Las melodías acústicas también se escuchan perfectamente, y dan esa entrada a ese ambiente bastante clásico, muy inesperado en un álbum de metal extremo. Aunque la alineación de la banda sigue prácticamente igual a la de su anterior trabajo, hay un leve pero significativo cambio; ahora es Johan Norman quien acompañara en las seis cuerdas a Nödtveitd, tras el retiro de John Zwetslotd.

No los aburro mas y me dispongo a describir las canciones que se encuentran en el poderoso álbum que con gusto me he dispuesto a reseñar. Tras unos acordes de guitarra casi sintetizados, se abre At The Fathomless Depths, una perfecta introducción, unas decadentes escalas van ocupando poco a poco su lugar, todo en un inminente mar de distorsión, cada vez más y a medida que avanza el tiempo, las escalas parecen producir unos curiosos y firmes síntomas de sofocación y desesperanza, sentimos como vamos cayendo por esas mortuorias profundidades sin fondo ni gracia, y nuestro subconsciente nos empieza a pedir una disolución, un final rápido y doloroso.

Es así como llega Night's Blood, la pista que nos libera de la oscura profundidad de la macabra introducción del álbum y nos encierra en una pista totalmente cañera. Un perfecto corte en la batería desata todo ese odio que ha sido guardado por siglos y que ahora es cuando debe hacer su aparición. Unas furiosas guitarras empiezan a dar sus pinceladas con riffs armónicos y atronadores. La voz desgarradora de Nödtveidt empieza a hacer de las suyas, siempre he pensado que muchos pueden “cantar guturales”, pero solo los mejores pueden producir una bella y fría armonía; John Nödtveidt es uno de ellos. Los efímeros cortes en la batería y guitarras nos van metiendo en una canción totalmente llenadora y cabe rescatar la sección acústica que se hacia los casi tres minutos de duración. Esta sorpresiva sección acústica es sólo una de las geniales demostraciones clásicas que encontramos a lo largo del álbum. Posterior a esta bella melodía, el tema entra en un intermedio épico, con el doble bombo penetrante de Öhman y los perfectos guitarreos de Nödtveidt y Norman, y así va la canción hasta su poderoso desenlace.

Sin mucha demora, se nos presenta con una presencia sublime la tercera pista del álbum; Unhallowed. Su poderosa introducción nos presenta una rápida ejecución en batería y guitarras para dar camino a el que considero el riff principal de la canción, este sencillo pero misterioso riff se repite en secciones lentas y rápidas a lo largo de la canción (ó al menos evolucionando poco a poco). Los berridos de Nödtveidt siempre son escoltados por el bajo colosal de Palmdhal y por supuesto la gloriosa batería de Öhman. Rescato sin duda, unos pasajes en la guitarra que desencadenan un noble solo de guitarra, lo anterior sucede hacia la mitad de la canción, otorgándole más vida y por supuesto una perfecta transformación. El tema sigue su curso hasta llegar a la típica sección acústica, las guitarras distorsionadas vuelven a la batalla y el tema termina. La letra de la canción trata sobre una alianza de guerreros impíos que han de usurpar tronos y reinar en sangre.

Para acallar la tormenta y destrucción que Unhallowed había dejado, llega Where Dead Angels Lie, posiblemente una de las mejores composiciones de Dissection. Tiene notorias influencias de Death Metal melódico y puedo decir incluso que le encuentro guiños al metal más técnico y progresivo. Es una pícara guitarra la que nos introduce al tema, esta bella guitarra acústica juguetea un rato hasta que el predecible caos toma su lugar. Las atronadoras guitarras y la entrecortada batería empiezan a recrear un sitio enigmático, donde un ángel danzarín fue seducido por la mentira. Las melodías relativamente lentas dominan la canción en gran parte, después de unos mansos coros, los juegos a dos guitarras empiezan a cobrar vida hasta liberarse un perfecto y obediente solo de guitarra; posteriormente se manifiesta una bellísima sección acústica que desata un inminente caos de nuevo, seguido por el que bien puede ser el grito en pena del ángel muerto. Desde aquí las guitarras empiezan a hacer lo mismo que en la sección acústica pero esta vez, interpretándolo con distorsión. La evolución de los riffs es notoria y después de un último coro a cargo de la soberbia voz de Nödtveidt; la canción termina con el mismo estilo como inició.

Después del amargo sabor de boca que deja Where Dead Angels Lie (no porque sea mala, de ninguna manera, lo que pasa es que es un tema fuerte emocionalmente), llega la que puede considerarse la pista homónima del disco: Retribution - Storm of the Light's Bane. Este tema empieza con los rugidos de las guitarras y los blast beat de Öhman, es por eso que me recuerda tanto a Emperor, es aquí donde se muestra las raíces blackers que nunca dejaron los “chicos” de Dissection. Las partes vocales geniales en todo sentido, la voz brutal de Jon no puede decepcionar a nadie, y las geniales composiciones armónicas en las guitarras alimentan aun más el feeling de esta bella canción. Un bello y fugaz solo de guitarra se asoma en las partes finales de la canción donde los riffs empiezan a dar una idea de lo que se encontrará en la siguiente pista.

Como si nada hubiese pasado con anterioridad, se asoma con prudencia una melodía a guitarras limpias, se trata de Thorns of Crimson Death, los pasajes empiezan a fluir y sin previo aviso y nada de preparación, como un sorpresivo terremoto, las guitarras fuertes y la batería tormentosa, arremeten introduciéndose en la canción con mucha propiedad. Después de un par de pasajes y secciones; poco después de pasado el minuto de duración llega el que es para mi uno de los mejores riffs que he escuchado en toda mi vida. Es un riff completamente macabro y depresivo (me parece haber escuchado una variación de éste, en la pista anterior jeje), este riff y el ritmo de batería dan la impresión de estar en una marcha fúnebre, una marcha que deja todo devastado a su paso y que te deja mal de la cabeza. Posteriormente a un par de coros, llega la caña burra, un riff armónico genial abre paso a los azotes veloces en los tambores y el bajo tortuoso de Palmdhal. Como típica marca de la casa, se asoma de nuevo una sección acústica, bastante sobria por cierto, en la que las guitarras fuertes y gordas de nuevo la imitan. Un estrepitoso y decadente solo de guitarra cae del cielo para llevar a la eternidad esta “procesión fúnebre”. Tras un breve redoble en los tambores, el tema vuelve a sus raíces y termina finamente.

Un riff casi salido de la mente del mismísimo Euronymous es la entrada a Soulreaper. Un ataque de caña burra se desarrolla sin más preámbulo por lo que afirmo que este es un tema directo, “sin censura y de gran calidad”. Los versos de Jon vuelan por los oscuros cielos siendo acompañados de las guitarras gruesas y una batería rápida y pesada. Una misteriosa sección acústica también es incluida en este tema pero esta vez, no suena sola, sino que es reguardada por la demoniaca batería de Öhman y las guitarras distorsionadas de gran calidad, esto hacia la terminación de la primera mitad de la canción. En la segunda mitad de la canción, los berridos de Nödtveidt cobran gran protagonismo, al mismo tiempo que riffs mas elaborados y emocionales empiezan a abrirse paso, los bruscos cortes de batería se mantienen a lo largo de la canción y los perfectos guitarreos continúan hasta el final de esta enérgica pista (le cuento que los guitarreos finales me recuerdan mucho a el inicio de Revelations, un clásico de la Doncella).

Para cerrar el álbum nos encontramos con la “pista” mas corta del álbum; No Dreams Breed In Breathless Sleep, la segunda canción instrumental del álbum, contiene un pequeño pero sustancioso solo de piano, sobrio y de gran calidad, genial para volver a la realidad y descansar un poco de el disco pesadísimo que acabamos de escuchar.

No me cabe la menor duda de que todos los miembros de Dissection, se lucieron en este álbum, todos presentan una calidad inigualable, desde los “angelicales versos” de Jon Nödtveidt hasta los continuos ataques en los tambores por parte de Ole Öhman. Este trabajo no tiene nada que envidiarle a The Somberlain, si bien no es tan cañero y blacker como el que acabo de mencionar, goza de más melodía y es un perfecto ejemplo del metal extremo que por esas fechas se ejecutaba en tierras nórdicas. Aunque The Somberlain sea uno de mis discos preferidos, prefiero este, por sus grandiosas composiciones y su feeling insuperable; le doy cinco cuernazos, de verdad lo siento así, mas allá del odio y el coraje, se encuentra la técnica que se presenta en este clásico escandinavo.

“The dress is white with crystals of ice
and frozen roses so red
Roses of blood from an innocent soul
On the plain lies an angel dead”

-Where Dead Angels Lie

Jon Nödtveidt: Guitarras y voz
Johan Norman : Guitarras
Peter Palmdahl: Bajo
Ole Öhman: Bateria

Sello
Nuclear Blast