Disma - Towards the Megalith

Enviado por MetalPriest el Dom, 25/10/2020 - 15:01
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1. Chaos Apparition
2. Chasm of Oceanus
3. Spectral Domination
4. Vault of Membros
5. Purulent Quest
6. Lost in the Burial Fog
7. Of a Past Forlorn
8. Towards the Megalith

Hace ya décadas de la creación del Death Metal y del nacimiento de bandas tan importantes como lo fueron Incantation o Immolation, bandas pétreas que supieron crear una escuela tremenda y que, según parece, nunca terminó de pasar de onda. Simplemente se mantenían domo un iceberg: con la cabeza asomada diciendo “Hello!” cortésmente, mientras bajo el agua se oculta una jodida protuberancia hecha para joderte la vida. Incantation lo saben, Immolation lo saben… todos sus coetáneos lo saben. Tanto es así que como digo: ¡La escena no muere! Y vamos a tratar de uno de sus más dignos ejemplos.

A alturas del 2005-2006, Bill Venner se dispone a fundar Disma, su propio proyecto de Death Metal. Ya tenía buen trato con miembros de Incantation y otros de la escena como Funebrarum con lo que pudo reclutar de entre sus ex-miembros una serie de piezas clave para ensamblar su primer y muy meditado debut. Ahí tenemos a Craig Pillard: voz, guitarra, y en parte alma de los Incantation más tempranos, por su estilo de voz tan profundo y sobrecogedor y su aportación a las composiciones. En esta ocasión entrará en juego aparentemente solo para ofrecer su papel vocal. Luego están Daryl Kahan y Shawn Eldridge, veteranos de otras bandas como Abazagorath, Funebrarum o Death Fortress. Vamos: que aquí todos tienen sus proyectos y/o su background. El viaje comienza a tomar forma con la demo The Vault of Membros (2009), donde Disma nos adelantan tres de las piezas clave este trabajo que nos ocupa, y luego le sigue uno más en el single The Manifestation (en la cara B). Adelantos insisto, que darían paso al ansiado debut: Towards The Megalith (2011). Salido bajo el amparo del siempre interesante sello Profound Lore Records.

Una vez más, la información y los datos juegan a favor de Disma, y más que “jugar”, hablan por sí solos: agrupación de músicos curtidos y clave en el género se juntan y cuentan con el visto bueno de Profound Lore? Pues chico, lo mismo algo bueno tendrán... ¿no? Y si por encima el álbum en cuestión se llama Towards The Megalith (así, con dos cojones), pues mejor que me lo pintas. Y es que diré más: los hechos se explican por sí solos escuchando esta creación del cada vez más lejano 2011. Y los hechos son que este conglomerado de músicos icónicos (tengo especial predilección por Pillard) nos transporta a un álbum de una vastedad tremenda, dotado de una pesadez abrumadora y una forma de crear canciones elaboradas mas no exageradamente ambiciosas. Clásicas, en su justa medida. Básicamente lo que ocurriría si a Incantation les pegase el freno Funebrarum: pues básicamente un trabajo de Death Metal denso, contundente y rico en polvo... de ese procedente de las materias perecederas desde los pasados antediluvianos. A esa clase de mundos te trae Towards The Megalith. Con la misma eficiencia que los Funebrarum o los griegos Dead Congregation (por comparar con coetáneos ejecutando el mismo estilo de metal).

Tú solo ponte Chaos Apparition y, sobre todo, una vez entrado en calor con esa bomba, pasas a Chasm of Oceanus. Buff! Menudo pasote. Con las letras y todo. Simplemente, hay nivel, un nivel irreprochable. Y ojo porque la cosa se mantiene con Spectral Domination. Con su inicio riffero total taladrando maldad pura y su desarrollo cuasi-doomico. Y es que mola cuando en el Death Metal se manejan los tempos lentos. Eso te da una riqueza… un juego… que no tiene precio. Bill Venner está al corriente de eso, y el resto de la tripulación de Disma pues casi que incluso más. Lo vivieron en sus carnes. Vault of Membros cierra la Cara A del Towards The Megalith por todo lo alto, machacando el cráneo como roca pura. Pero antes de pasar a la Cara B, quiero poner una parte de la letra de Chasm of Oceanus:

“An ocean of infernal depths
Beneath Charon's vessel
Moaning faces twist below the surface
Bloodied limbs breaking like knarled hooks
The screams of conquered souls...
Enter the Chasm of Oceanus...
Crossing the Archrusian lake
Of unbreakable oath
To this shadowy place
Where nothing is real
Souls unburied,
the rotting robbed figures
Past the streams of Oceanus”

Bestial. Pero para no alargarme, me limitaré a decir que la cara B nos continúa ofreciendo la misma raza de descarga. Purulent Quest y Lost in the Burial Fog son dos ejemplos. No tienen nada que se le pueda echar en cara. Sencillamente devastadores. La cosa es el desenlace acometido por Of a Past Forlorn y Towards the Megalith. Ahí es donde Disma terminaron de definirse como una promesa. Una vez llega la homónima, tras ya más de cuarenta minutos de castigo, van los de Venner y nos asfixian y constriñen con su pieza más densa, mórbida y mastodóntica del álbum (con permiso de Chasm of Oceanus y Vault of Membros).

Lo que tienen Disma y su debut, es que es la culminación de años de trabajo, perfeccionismo, alinearse con el personal adecuado y producir dignamente el material compuesto durante años. Así sale Towards The Megalith. Un álbum que pasa de los tres cuartos de hora pero que se hace denso como si durase una puta hora y pico. Death Metal del más desafiante, cargado de relieve, dinamismo, opacidad y pesadez. Un megalito, vamos. Por otro lado, posteriormente Disma se iría desmembrando dejando casi solo de nuevo a Bill Venner. A día de hoy, ni Craig Pillard ni Daryl Kahan ni Shawn Eldridge permanecen en la banda, y los años van pasando y… no hay signos de otro nuevo larga-duración cercano en el horizonte… ¿no?

Para mí su única pega, el “pero” que se le puede poner a Towards The Megalith, es que es demasiado variado, fluido y a su vez homogéneo e inmemorizable. Cuesta seguirle el ritmo a estos colosos del Death Metal, y es que cuando un gusano contempla a gigantes luchar, caminar o mismamente construir catedrales o monolitos como este Towards The Megalith, también le cuesta entender (y no entiende) lo que está aconteciendo delante de su morro. Pues con este debut de los Disma pasa lo mismo. En conclusión: Cuatro cuernos. Un 8.

Quizá la edad de oro del Death Metal haya quedado ya en el pasado y no vuelva, pero lo que sin lugar a dudas persiste, es la esencia y saber hacer de aquellos años. Y eso tiene un valor inconmensurable.

Daryl Kahan: guitarras.
Bill Venner: guitarras.
Craig Pillard: voz.
Randi Stokes: bajo.
Shawn Eldridge: batería.

Sello
Profound Lore Records