Disharmonic Orchestra - Not To Be Unidimensional Conscious

Enviado por MetalPriest el Mié, 31/10/2018 - 15:14
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1. Perishing Passion
2. A Mental Sequence
3. Addicted Seas with Missing Pleasure
4. The Return of the Living Beat
5. Groove
6. Idiosyncrasy
7. Like Madness from Above
8. Time Frame
9. Mind Seduction

De entre todo el death metal parido en Austria, posiblemente Disharmonic Orchestra son de los que más se terminaron saliendo de los esquemas. Si bien Expositionsprophylaxe (1990) era un trabajo excelente de death/grind ya adelantado a su tiempo, con la llegada de Not To Be Unidimensional Conscious los austríacos pudieron demostrar que no eran unos simples músicos de metal extremo más, demostraron que sus capacidades se alejaban de la media hasta llegar a la genialidad… la vanguardia. Otros pudieron sacar álbumes más espesos y pedregosos como Pan.Thy.Monium, o más jazzeros todavía como Atheist o Cynic, pero en el caso de Disharmonic Orchestra, la cosa quiso ir un poco por ambos lados, y en 1992 para más inri. Y digo “por ambos lados” porque efectivamente, pareciera que se abriese una grieta entre sus pies, y que a un lado estuviera el death más prog jazzero y al otro el más crudo, denso pero a su vez vanguardista. Y ellos, como auténticos insensatos, mantuviesen un pié a cada lado poniendo en juego su reputación pero también demostrando su auténtica valía.

No voy a entrar en detalle sobre lo que fueron Disharmonic Orchestra; sus inicios en 1987 o de su obra y milagros en los feudos del death/grind más crudo y basto. Para eso, algún lumbreras con agallas tendrá que mojarse trayendo aquí su debut para poner las cosas claras. Ahora bien: Si la cosa va de hablar del Not To Be Unidimensional Conscious, que… va a ser que sí, hoy va de eso… creo que hay que aclarar que aquí los Disharmonic se alejan drásticamente de su propuesta inicial para lanzarse a la peligrosa laguna de la experimentación. Cenagal del cual… pocas, muy pocas bandas son capaces de salir con dignidad y (lo que es más) con la honra crecida. En este caso, los austriacos son capaces de cumplir con semejante hazaña ¿cómo lo hicieron? Pues tal como expliqué en el primer párrafo, en resumidas cuentas. Lo que sí, es que estos sucesos no tienen lugar al azar, o digamos… de manera espontánea. Pasa que el trío de Patrick, Martin y Herwig conforma un grupo de los de verdad, de los que saben compenetrarse y repartir el carisma de la música. De esos que saben distribuir los “silencios” entre ellos para rellenarlos con sus obscenos y brillantes desvaríos. De eso de trata ser un grupo ¿no? O al menos así debería serlo, vaya.

El caso es que sorprende que un disco como el Not To Be Unidimensional Conscious (que insisto, salió en 1992), ofrezca esa extraña mezcla entre death crudo y prog/jazz/avant-garde y además su ejecución sea tan limpia, igualitaria y ante todo: ordenada. Es lo que tiene el tener en la ecuación solamente una voz, una guitarra, un bajo y una batería; que si te lo sabes montar bien, no necesitas un segundo rítmico que ande perpetuando riffs para “rellenar”, y tres cuartos de lo mismo con teclados innecesarios ¿ que pa'qué? Este perro verde del que hablamos hoy, es uno de esos discos que puedes escucharte tres veces seguidas; cada una de ellas para analizar un instrumento por separado. Y si te sale de… de ahí, pues escuchártelo una cuarta para ver cómo suena el conjunto y de paso arquear la ceja leyendo las surrealistas letras que se gasta el señor Messner.

Si bien en Expositionsprophylaxe los Disharmonic querían ser un soberano caos, aquí consiguen un nivel de madurez musical tremendo, en el que la guitarra va por un lado (muy cruda ella), el bajo se pavonea con excelsa elegancia y la batería arrasa por su versatilidad. Todos muy a lo suyo, pero a la de una. O como reza ese famoso dicho: juntos, pero no revueltos. Vamos, todo lo contrario que antaño. Ahí mismo está como testimonio la opening Perishing Passion, con sus regateos de batería, el hacha amenazadora y el bajo danzando alrededor como una polilla con una bombilla. Y aquí tengo que recalcar algo importante que aunque se sobre-entiende de lo ya afirmado con anterioridad, creo que no sobra comentar: Este Unidimensional Conscious no es de esos discos de death metal que están diseñados para flipar casi exclusivamente con la guitarra. Aquí puedes humedecer tu ropa interior con cualquier instrumento, y si ya te paras a analizar las estructuras, melodías y progresiones… pues lo mismo te agarras un atrape sólo comparable con un buen amarillo a base de hierba.

¿Qué me decís del disparate musical de The Return Of The Living Beat? ¿Cómo se puede conjuntar un death metal tan old school con un pasaje tan hip-hopero? Eso es una buena pregunta, pero más buena es la siguiente: ¿Cómo cojones hacen para que de ese aberrante mestizaje salga algo cojonudo? Un misterio. Otro tema memorable de esta entrañable placa por ejemplo: la cuasi-instrumental Time Frame. Este octavo track sencillamente conmueve por su preciosa melodía principal y la inclusión de esos fantásticos teclados en su primera mitad, pero una vez la pieza progresa, la cosa no hace otra cosa sino crecerse más y más. Una pasada de principio a fin. Pero vaya, que ahí está la carismática y cambiante Indiosyncrasy, la ultimísima Mind Seduction, con sus riffs viciantes cargados de nervio, la equilibrada y limpia Addicted Seas With Missing Pleasure (otro lujazo de niveles divinos)… y alguna que me dejo en el tintero para no explayarme. Pero es que sencillamente Not To Be Unidimensional Conscious es de esos discos que hay que escuchar y requete-escuchar del tirón para sacarles todo el jugo, y lo mejor, es que a cada escucha se le saca más profundidad… más miga… poso.

Puede que este vástago de Disharmonic Orchestra no esté a la altura de ciertos discos de Death, Atheist o Cynic, pero sí que aquí este trío de fieras demostró que podían ser competitivos incluso con los grandes. Que pudieron mirarlos de tú a tú prácticamente… aunque solo fuera en un período efímero.

Posteriormente, Patrick Klopf relajaría un poco su registro del canto, abandonando bastante el gutural, y junto con su voz, la música de Disharmonic Orchestra también iría cambiando, aunque no de forma tan radical como lo hicieron entre el 90 y el 92. Quizá a partir de ahí perdieran el favor de los simpatizantes para quedarse con los fans más die-hard, pero sea como fuere su obra nunca dejó de ser interesante, original e inspirada. Vale la pena ir más allá de su debut y este álbum, aunque no negaré que son los que más escucho con diferencia abismal.

Para mí, Not To Be Unidimensional Conscious es un cinco-cuernos. No creo que crease escuela especialmente, pero sí que es un álbum genial; sobresaliente… de los que es un placer descubrir, explorar y rescatar las veces que convenga. Un 9,25.

Martin Messner: batería y letras.
Patrick Klopf: voz, guitarras y letras.
Herwig Zamernik: bajo.

Sello
Nuclear Blast