Dimmu Borgir - For All Tid

Enviado por Hawkmoon el Sáb, 21/01/2012 - 15:49
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1. Det Nye Riket
2. Under Korpens Vinger
3. Over Bleknede Blåner Til Dommedag
4. Stien
5. Glittertind
6. For All Tid
7. Hunnerkongens Sorgsvarte Ferd Over Steppene
8. Raabjørn Speiler Draugheimens Skodde
9. Den Gjemte Sannhets Hersker
10. Inn I Evighetens Morke (part I & II)

Dimmu Borgir no siempre fueron los máximos rivales, el azote total, de los Cradle of Filth. No siempre reinaron en las listas. No siempre fueron unos superventas. Hubo un tiempo, lejano ya, en el que, al igual que titanes como Emperor, Darkthrone o Immortal, el material que escupían Shagrath, Silenoz y sus traviesos duendes, era oro puro, Black Metal irrompible, helado, misterioso y riffero. Dantescamente místico.

Es hora de reencontrarse con los Dimmu blackers. Llega la hora de caer rendidos ante "For All Tid". Estamos en 1994. Desde Noruega, desde las tierras heladas del Norte, no paran de llegar obras magnas, discos paridos en el mismo averno, trabajos que definirán, y por siempre, la imagen, el sentir y el latir del género. Eran los tiempos del "In the Nightside Eclipse" de Emperor, del "Dark Medieval Times" de Satyricon, del "Battles in the North" de Immortal o del "Transilvanian Hunger" de Darkthrone. Había que estar dispuesto a morir matando si lo que uno trataba de entregar era carnaza a la altura de los citados.

Dimmu Borgir, con toda la ilusión y coraje del mundo, se lanzaron a la conquista de los reinos extremos. No había tiempo que perder. No más. Silenoz y Shagrath, los dos motores del cotarro Borgir, apuestan por la calidad en su debut. Por la calidad y el homenaje, claro. Un disco plagado de intensidad, de nihilismo, de poesia oscura, que bebe de los manantiales de los más épicos Bathory y fusiona todo lo aprendido de sus maestros, sus compatriotas. Matemáticas aplicadas al Black Metal, nene. Suma calidad y obtendrás una movida ultra-molona. No hay margen para el error.

Una portadita molona, demasiado rosada para mi gusto, nos recibe. La onda me recuerda a la de Hawkwind con aquel tremendo "Warrior at the Edge of Time", menos poppie, más "Gustavdorizada". Queremos comernos el interior, devorar las tripas del disco. Pasando de portaditas, directos al asunto, directos a pasar frio, a pasar miedo. Turno de que el horror y la tristeza absoluta, la misantropía en estado puro, nos envuelvan, nos hagan suyos. Hora de conocer, y por vez primera, el infierno helado de los Borgir.

"Det Nye Riket" es una fabulosa introducción, parida a teclado, que nos va haciendo entrar en situación. Bella. Muy bella. Ahora. Ya toca abrir el disco como se debe: haciendo daño. "Under Korpens Vinger", riffera y saltarina, que apuesta por no estarse quieta ni un segundo, ya huele que alimenta. Típico tema de Black Metal melódico, con sus cuerdas perversas, las acotaciones de un teclado épico, y el manto de las guitarras, cortantes, centelleantes, que aparecen y desaparecen, que vienen y van, y que, junto a la voz, cuajan una actuación de puta madre. Ideal.

"Over Bleknede Blaner Til Dommedag", que aporta un tono operístico, "Stien", poderosa combinación Folk-Metal (Quorthon disfrutaría de la movida), y "Glittertind", instrumental con mucha garra, con mucho fuego, haciendo rugir las guitarras junto al teclado fantasmal, nos plantan ante el tema-título, ante "For All Tid". Vamos a vivir uno de los mejores tracks de todo el disco, así que prepara tu alma y abre bien tus orejones de burro. Tono épico, guitarras crudas, bajos que penetran en tí y una voz, la de Silenoz, que se sale, que cultiva un poso enfermizo, diabólico total. Un tema muy en la onda del futuro "Stormblast" que nos caería poquísimo después. Ambientación, magia y pura mística. Sientes el frio, tienes las articulaciones doloridas, los mocos se han congelado y te cortan la piel. Ni durmiendo sobre brasas dejarás de temblar. La música de Dimmu ha entrado en tí y ya no hay salvación. Tembleque eterno. Atrapado, por siempre, en un bosque de cuento de hadas, con sus putos trolls, sus elfos y su jodienda a lo Tolkien. La putada del caso es que aquí no para de llover, todo está hecho un barrizal y no hay caballeros andantes que quieran salvarte. Perdidos en un mundo mágico. "El Mago de Oz" en versión black, chavalín. Si la bruja del Este te parecía una hija de puta, prepárate con el asalto de los noruegos.

"Hunnerkongens Sorgvate Ferd Over Steppene", que bebe de muchas influencias (alma Punk, corte Thrash, riffeo metálico), pronto se desata, libera coros, almas, y los músicos parecen esmerarse al doscientos por ciento. Todo al máximo, la casa por la ventana. Pura velocidad, extrema maldad. Todo en el nombre del maligno. Sangre de virgen derramada en el nombre del Black más vibrante. Immortal y su filo guitarrero, además de cierta parte de su espíritu compositivo, se dejan caer por la onda. Pero con más sosiego, con más visión, como dejando que el tema funcione solo, que vaya conociendo mundo. Liberando a la serpiente de doce metros que parece ser "Hunnerkongens...". Himno del debut. Eso sí, luce aún mejor en el E.P que grabarían en unos añetes, "Godless Savage Garden".

"Raabjorn Speiler Draugheimens Skodde" es una maravilla total. El Vangelis de Blade Runner, Bathory, teclados facilones llevándote bien lejos y unas cuerdas salvajes que quieren desgarrar tu carne. Acojonante. Vacile hechizante.

"Den Gjemte Sannhets Hersker", con cierto rollete a "Hunnerkongens...", nos hace pisar la última habitación del castillo de los Dimmu. Las dos partes de "Inn I Evighetens Morke", una a base de piano y la otra demostrando de nuevo lo bien que se les da la caña parda, el modus operandi de cualquier blacker que quiera hacerte pupa, ponen el punto y final al sabroso debut. Pieza de putísima madre.

4 cuernos (altos) para "For All Tid". Aprendiendo a ser maestros.

Bathory, Emperor e Immortal sonríen ante el valor de sus nuevos cachorros. Qué pena que, con los años, todo vaya a irse a la mierda. Todo, menos sus cuentas bancarias.

Silenoz: Voz y guitarra
Shagrath: Batería, voz y guitarra (en track 5)
Tjodalv: Guitarra y batería (en track 5)
Brynjard Tristan: Bajo
Stian Aarstad: Teclados y piano

Sello
No Colours Records