Diablo Swing Orchestra - Sing Along Songs for the Damned and Delirious

Enviado por HaKi Stargazer el Vie, 19/02/2021 - 20:35
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Freaks es una película de los años 30 que nos ofrece una visión sobre la vida de las personas que trabajaban en los circos de aquellos tiempos. Pero no se imaginen cosas como el Cirque Du Soleil o el Cirkus Cirkos en los que tienen encuentro las artes y se le da un mayor énfasis a las acrobacias y a lo estético. Claro que no, damas y caballeros, aquí los reflectores solamente se dirigen a lo chocante.

Un freak show está lleno de atracciones (a veces inquietantes) que sin duda llegan a desafiar la imaginación. Dentro de tal entorno es común presenciar imágenes insólitas como mujeres con barba, enanos, hombres sin extremidades, siameses y demás personas con alguna particularidad que no dejan a nadie indiferente. De este modo, la película habla de la convivencia de estos inusuales individuos y su sentido de pertenencia a un grupo al que la gente “normal” difícilmente quiere entrar. Esta perspectiva nos ayuda a concluir que, a final de cuentas, tales “fenómenos” siguen siendo seres humanos y que, si les brindamos una oportunidad, podremos encontrarles un sincero aprecio por debajo de ese aspecto que se sale de nuestra cotidianidad.

Al igual que en la película, nos vamos a adentrar en un freak show proveniente de Suecia que ha ido integrando elementos de otras culturas para poder ofrecernos una experiencia bastante interesante. De una vez les aviso que la propuesta de Diablo Swing Orchestra puede llegar a ser demasiado excéntrica (y hasta repulsiva) para los oídos más conservadores dentro del metal. No obstante, se les da la más cordial bienvenida a quienes quieran ampliar su perspectiva y adentrarse en estas coloridas experimentaciones.

Cierto es que en el mundo del metal hay muchos artistas que se han atrevido a cruzar fronteras que hasta parecería tabú hablar de ellas, la misma existencia de estas propuestas difíciles de clasificar ha incentivado la creación de la etiqueta de metal “vanguardista”, o “avant-garde” (por si nos queremos sentir más finolis). Evidentemente Diablo Swing Orchestra no son los primeros ni los últimos en realizar tales movidas, pero no está de más decir que su propuesta destaca por mantener un buen balance entre la accesibilidad y la compleja ejecución de cada uno de sus músicos (aspecto que les ha granjeado seguidores que ni siquiera son metaleros).

Describir lo que maneja esta propuesta es similar a cuando levantas una roca del suelo y encuentras varios insectos raros y muy diferentes uno de otro. De entre estos entes podemos distinguir al jazz gitano, la ópera, el surf, el tango, la polka, ritmos latinos y otros más que terminan entrelazándose con el metal de maneras ingeniosas. La orquesta logra esta extraordinaria mezcla exhibiendo un enorme talento y una perfecta cohesión para desarrollar una identidad única y divertida (tanto que van a querer bailar como realizar un buen headbang en un mismo tema).

Además de ese tremendo sonido apoyado por la gran variedad de instrumentos utilizados, hay que destacar los matices mostrados por cada uno de los cantantes: Daniel Håkansson es un tenor que se mueve hábilmente por un estilo muy camaleónico, Pontus Mantefors y Kosma Ranuer lo complementan haciendo gala de sus grandes dotes histriónicas con voces más graves, y AnnLouice Lögdlund demuestra su profesionalismo al adaptarse con facilidad a las exigencias surgidas de las mixturas manejadas en cada una de las canciones. Si bien todos hacen un excelente equipo, es Lögdlund quien se visualiza como la cereza del pastel, pues su formación operística no hace más que elevar todo a la estratosfera y aportar mucho dramatismo a las letras (nada que envidiarle a las famosas divas del metal sinfónico).

La inspiración para este material proviene de experiencias durante los viajes de estos músicos por diversas regiones del mundo, tales como Rusia, Alemania, España, Francia e Inglaterra. Ciertamente no se trata de un grupo de pretenciosos que quieren llamar la atención a como dé lugar, lo único que buscan estos cosmopolitas es compartir sus vivencias, divertirse y contagiar de alegría a sus seguidores. ¿Sing Along Songs for the Damned & Delirious logra esta meta? Lo averiguaremos...

Se abre el telón y tres de los entes más emblemáticos de todo el álbum se encargan de amenizar la gran función. De forma alegre, “A Tap Dancer’s Dilemma” nos da la bienvenida con Pontus Mantefors fungiendo de maestro de ceremonias y con un sabroso swing de fondo. Cerca de la mitad se aparece el fantasma de Django Reinhardt para poseer a Daniel Håkansson y lucirse con su guitarra, transportándonos mágicamente a la época de los años 30 (joder, que pareciera que todo se pone en blanco y negro); por otra parte, “A Rancid Romance” suelta un oscuro tango en el que escuchamos un cautivador dueto. La canción exuda elegancia desde el comienzo y nos presenta un sensual baile de cortejo protagonizado por dos diablillos muy bien perfumados y vestidos de catrines; después de tales demostraciones de talento, “Lucy Fears the Morning Star” se prepara con una especie de fanfarria (con tal de no quedarse atrás) y muestra a la soprano despachándose una dramática interpretación en donde termina revelándose como una de las tantas apariciones de Lucifer (sí, ese es el juego de palabras para manifestar que él es la estrella de la mañana). Pero nuestro querido diablo nos dice que no nos asustemos con esos riffs tan pesados y esa imponente voz, ya que rumbo al final también nos invita a bailar con ese delicioso ritmo latino al que resulta muy difícil no venderle nuestra alma.

“Bedlam Sticks” y el interludio "Siberian Love Affairs" rezuman una alucinante teatralidad en forma de saltarines payasos que bien pueden sacarnos una sonrisa o provocarnos una mueca de horror. Me parece que “Ricerca dell'Anima” (con sus tintes de surf rock) y "New World Widows" (con agradables pasajes acústicos) les generan un gran contraste, pues resultan ser las que tienen un sonido menos aventurado y están más arraigadas al metal, que no por eso son malas, sólo diferentes. De cualquier manera, todas ponen de manifiesto el tremendo talento de los músicos y de los cantantes (sobre todo el de la voz femenina).

He de confesar que me pega durísimo el grado de “Vodka Inferno”, que intensifica el surrealismo de la experiencia al evocarnos a los cosacos y la música folclórica de la gran Rusia. El fuerte performance de los cantantes embriaga con su estribillo e incita a querer levantarse y sacarse unos pasos de Kalinka, tanto para entrar en ambiente como para evitar una tremenda borrachera. Luego, el líder Håkansson tiene más momentos para destacar con su voz en “Memoirs of a Roadkill” (otra con toque swing) y en ese cierre llamado “Stratosphere Serenade” (con una hipnótica coda de guitarra con delay), y tal vez les parezca un poco loco, pero encuentro algunas similitudes entre su forma de cantar y la de Matt Bellamy de Muse.

Sing Along Songs for the Damned & Delirious es una obra que muestra un sonido mucho más variado (y arriesgado) que el de su antecesor y, si bien las canciones coinciden en tener riffs pesados, no se siente la misma homogeneidad metalera de The Butcher's Ballroom. En esta ocasión, cada uno de los temas es un mundo en sí mismo y se ofrece un entretenido espectáculo en el que estos se mueven hábilmente cual trapecistas por la cuerda floja y acompañados de diversos instrumentos que son poco comunes para el metal.

Este tipo de música, igual que los pintorescos personajes de un freak show, no se esfuerza en atraerte o tratar de enamorarte. Es tarea de que, como escuchas, hagamos un esfuerzo por ampliar nuestros horizontes e intentar apreciar algo a lo que no estamos tan habituados. Claro, no por eso voy a decirles que es obligatorio que les guste esto o que les tacharé de gente “cerrada” o “ultraconservadora” en caso de que no, pero sí que les invito a que le den una oportunidad y exploren la propuesta (al menos esta entrega, que no baja de los 5 cuernos).

Diablo Swing Orchestra es una big band de fenómenos con mucho encanto que lentamente se han estado ganado el aprecio de diversas audiencias por la genial mezcolanza de géneros que presenta. Este álbum es una prueba fehaciente de que lo merecen y, en mi opinión, es su punto más alto hasta el momento. Sin embargo, la posterior salida de Lögdlund tras romper la "piñata de Pandora" ha resultado en un cambio importante para su sonido y ha dividido las opiniones de sus seguidores (el contraste traído por la voz de la sustituta Kristin Evegård es muy notorio). Pero esto último, queridas y queridos lectores, es mejor guardarlo para otra reseña.

Daniel Håkansson – Voz, Guitarra
AnnLouice Lögdlund – Voz
Pontus Mantefors – Voz, Guitarra, Sintetizador
Anders "Andy" Johansson – Bajo
Johannes Bergion – Cello
Andreas Halvardsson – Batería

Músicos adicionales:
Daniel Hedin - Trombón
Martin Isaksson - Trompeta
David Werthen - Contrabajo
Henrik Bergion - Piano, Acordeón, Armonio
Jonatan Jonsson - Clarinete
Tobias Hedlund - Percusiones
Kosma Ranuer - Voces (Barítono)

Sello
Ascendance Records