Diablo Swing Orchestra - Pandora's Piñata

Enviado por Spaggiari el Dom, 17/08/2014 - 02:02
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1. Voodoo Mon Amour - 04:32
2. Guerilla Laments - 05:03
3. Kevlar Sweethearts - 04:32
4. How to Organize a Lynch Mob - 00:54
5. Black Box Messiah - 03:02
6. Exit Strategy of a Wrecking Ball - 06:11
7. Aurora - 05:13
8. Mass Rapture - 06:11
9. Honey Trap Aftermath - 04:22
10. Of Kali Ma Calibre - 04:31
11. Justice for Saint Mary - 08:30

D.S.O (como se le abrevia a Diablo Swing Orchestra) es uno de tantos experimentos enrevesados, esos de los que el Dr. Frankenstein aseguró bajo cerrojo y cadenas, que al parecer ha salido a horadar en nuestro taller metalúrgico.
Aparte, ha llamado la atención no sólo dentro del cubículo rocker sino, también, en la industria completa, llegando a ser una propuesta transgénero muy interesante.

La banda ya cargaba su par de añitos cuando sale a luz esta criatura horripilante, pero risueña (¡!) llamada Pandora’s Piñata. De por sí, curioso es cuando se menciona una categorización para la banda, muchos le han llamado al estilo, fácil y sencillamente, “Avant-Garde”… y “Metal” incluido; cosa que parece muy sobrada, siempre y cuando una banda tenga dicha virtud de vanguardismo el posible encasillamiento puede dar a interpretaciones diversa, como por ejemplo decir mezquindades tales: “Estamos ante los renovadores de la música”, “Si una agrupación toca Avant-Garde es superior por su compleja visión” y más que absurdas sentencias, éstas a veces llegan a ser muy creíbles y adhesivas por un porcentaje alto.

No es mi intención poner en tela de juicio la valía de una banda que ha levantado tanto clamor, así como duras críticas, no menos. Sólo lo dejaré como una aclaración de antesala.

Más que nada, donde creo que radica el nivel de D.S.O es un su estructura compleja, ORDENADA y trabajada. Bien han vendido las grandes campañas elitistas musicales, esas que ocuparon tiempo y trabajo -Como el caso del Jazz: “si es Jazz es excelente”- sobre muchas bandas que estaban haciendo propuestas de vanguardia, o bien discos de vanguardia, y querían venderlos como eso: Obras Maestras del nuevo siglo… Cuando lo más allende que estábamos a una Obra Maestra era a yottametros (1 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000 metros) un ejemplo muy vapuleado se da en el afanoso sector agrario del Death Metal. Quién no conoció el caso de Morbid Angel y su ‘illud divinum insanus’.

Por ende, no quiero decir que gente como Zappa, Devin Townsend, Gorguts sean babélicas figuras del montón. Semejante insulto aquél que lo pronunciase. Haciendo hincapié, como aforismo, me queda por decir que: no todo aquello que cambia, se transforma, augura una nueva y mejorada imagen. Si bien el cambio siempre tiene que ser una alternativa, pero con el cambio se ven envueltos una cantidad indetectable de aspectos –O, si se ven, no son detectados- y uno de ellos es: La entrega y pasión que la banda tenga en transmitirte ALGO.

Y para cerrar esta palabrería inmunda, diré que ese “Algo” lo carga D.S.O, y su Pandora’s Piñata no es objeto de remisión. Como última nota: No quiero, ni es mi intención plantar “verdades” sobre un ramaje de opiniones. En fin. Es de menos decir que el álbum que hoy nos ocupa, tiene cualidades muy extravagantes que hacen de la escucha un viaje peculiar. Como decía al principio, esa categoría que se le ha puesto se le queda muy corta para lo que es la banda, ya que en definitiva no estamos ante notas millonésimas que van descosiéndose en centenares de rarunas estructuras inentendibles. No viene mucho al caso, pero se me viene a la cabeza, con la descripción antes dicha el caso de una máxima anónima, que dice: “Artista es aquel que explica fácil las cosas difíciles” ¿Que quiero contextualizar con esto? Que en conclusión eso me parece el trabajo de D.S.O: Difícil por sus caracteres, pero fácil por expresión/manifestación/ejecución. Eso para mí, es notable en una banda.

Sí, tantos géneros que llevan estos Suecos, y tan asequible que la escucha puede ser. Así como lo oyen, -No es otra oferta engañosa de televisión- es un disco tan fácil de escuchar que los álbumes de Katy Perry parecen Sinfonías del clasicismo (Bueno, no tanto así, pero la cosa es que se entienda) Irónico, porque el álbum también ocupa su concentración de música operática y clásica.
Las vastas combinaciones de culturas musicales en el álbum, variopintas, hace un tremendo abanico de estilos. Empezando por sesiones de Metal bien distribuido; ‘Mass Rapture’ es el claro ejemplo de metal más incursionado, lleno de riffs aplastantes, vocalizaciones melódicas y a la vez atacantes por parte del Daniel Håkansson, guitarrista y vocal de apoyo. Aunque el brillo y la luminiscencia del perfomance también radica principalmente en el atractivo de la banda: su vocalista mezzosoprano, Annlouice Loegdlund, cuya labor está en crear el matiz más enriquecedor para la banda en cuestiones vocales si se dice, y una de tantas habilidades, aparte de la ya mencionada, es el fulgurante tono dulce, nasal por veces, y limpio que ésta carga en sus atributos vocálicos.

La concatenación en admitir un cello en la banda, hace la circunstancia más elegante, impulsando a las composiciones a trabajar, sosteniendo las secciones de cuerdas, en base con sus conjuntos: Cuando se oyen trompetas; el cello, bajo y guitarra vuelcan a segundo lugar quitándole el peso de las cuerdas, para hacerse con la atmósfera ligera, completa, de fácil captación, pero compleja realización. No deja de sorprenderme, como nociones tan radicales y diásporas pueden incluir la facundia “instrumentacional” de música como el Mariachi aquí, El ejemplo está en ‘Guerrilla Laments’ con un sonido cadencioso y versátil en medios tiempos, aunado de una realista temática: Acerca del dominante poder que como telón, nos aísla de los sucesos que afectan a mundo completo.

Muchas de las letras tienden, después de ‘Guerrilla Laments’, a ser más chascarrillantes, desopilando con entretejido humor negro una serie de eventos inusitados y divertidos. Qué pasión cuando un disco llega a divertir, porque toda esa energía analítica va desapareciendo –Quizás por obviedad porque el disco deja de ser más ajeno- y ahora el quid se apoltrona sólo a pasársela requetebién. Eso sí, en cada escucha se van encontrando nuevos detalles: algunas voces en bilocación, trombones que rehacen mucha tonalidad grave en los estribillos, pequeños datos como el Cello que realiza un manojo de vorágines y movimientos, mientras la batería expulsa tarolazos secantes. ‘Black Box Messiah’ es la celestina del trayecto; qué convencimiento el que suda la composición, con un estribillo asemejado a una escénico y desorbitado paraje circense, donde las abominables criaturas nos muestran su creación aparentemente anodina, infante, y espectral. ¡Vaya que entra un miedito con esas vocales de muñecos endiablados reptantes!

Donde tenemos el hálito más progre, viene a ser con ‘Exit Strategy of a Wrecking Ball’ vocales diáfanas muy cristalina que dan apertura al decibelio “extracapsular” para luego irrumpir en ese benigno Break del Deathcore encaminado hacía vocales gritadas, y luego una cercanía más al sonido Therion, orquestando una inmaculada sucesión de notas rítmicas a alta velocidad, sin llegar al atasque.

Pero, en torno al disco, lo más loable del metraje, y muy plausible single, es la coronilla del álbum: ‘Voodo mon Amour’ y ¿de ésta que se puede decir? Una letra extrañísima como Chernóbil, muestra mucho desencanto, “algo parisiense años ‘20” (Me ha dado la impresión, por algún encadenamiento de inconsciente colectivo, respirar ese aire) una sección rítmica acompañado de un cello en su esplendor, y muchas minas que denotan, como es el caso de guitarras, trompetas y trombones… y un estribillo adictivo, incansable y memorable, dentro de lo que cabe.

Canciones van, canciones vienen. El disco es así: mezcolanza de sabores, aproximaciones a géneros que jamás pensé que se podían yuxtaponer; riqueza en estructura, tiempos, rangos, velocidad, temática…. Portada, hasta eso se va en la colada. Así es La Orquesta de Swing del diablo: una intrepidez, una locura, pero toda una obra que tiene que ser revisada por cualquier serio forofo musical.

Andy Johansson: Bajo.
Johannes Bergion: Cello
Pontus Mantefors: Guitarra, Efectos.
Daniel Håkansson: Guitarra, Vocales.
Annlouice Loegdlund: Vocales.
Petter Karlsson: Batería.
Daniel Hedin: Trombón
Martin Isaksson: Trompeta.

Sello
Sensory Records