Devin Townsend - Ocean Machine: Biomech

Enviado por el richard de … el Mié, 15/01/2020 - 01:46
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1. Seventh Wave
2. Life
3. Night
4. Hide Nowhere
5. Sister
6. 3 A.M.
7. Voices in the Fan
8. Greetings
9. Regulator
10. Funeral
11. Bastard
12. The Death of Music
13. Things Beyond Things

Disco Completo

Hay algunos discos que son más que simple y llana música. No tengo nada en contra de la música como entretenimiento, de hecho yo diría que la mayoría de la que consumimos todos nosotros entraría dentro de esa categoría, música que no tiene mayor pretexto que el de divertir o incluso que el de hacer disfrutar al oyente. Sin embargo, de tanto en tanto vas encontrando artistas y grupos que no son solo música, sino también sentimientos, emociones. Quién no tiene ese grupo especial que consigue que le inunden sentimientos como la tristeza, la melancolía, la alegría, el amor… Pues precisamente de eso es de lo que trata este disco, de Devin descargando todos sus sentimientos de soledad y tristeza sobre sus canciones, y dándonos al resto la posibilidad de sentirnos dentro de ellos.

Y es que Ocean Machine: Biomech más que un disco es un viaje, y ha de afrontarse como tal. De hecho, si os soy sinceros, la primera vez que lo escuché no lo llegué ni a terminar. Y es que lo afronté de la manera equivocada, tomándolo como un simple conjunto de temas sueltos, así que cuando empezaron a caer sobre mí los interludios y demás cosas de las que hablaré más tarde me sentí completamente perdido. Porque la manera acertada de encarar esta obra es fluir a través de sus canciones como si fueran un todo, como un río que surca ininterrumpidamente su trazo hasta llegar al océano.

Este Ocean Machine tuvo una preparación bastante larga, y es que desde que terminara la gira promocional del disco Sex and Religion de Vai sobre el año 1994 ya estaba horneándose. Townsend a día de hoy sigue diciendo que lo que más le gusta de este disco es que fue el único de su carrera que no tuvo que terminar con prisas, y que por eso cree que es uno de los mejores. Además, a parte del largo proceso de composición, el disco se demoró aún más por problemas que escapaban de sus manos. Y es que según propias palabras de Devin el disco en un principio se grabaría en Málaga, en un estudio de mala muerte al que Antonio Banderas iba con sus colegas a grabar cosas con la guitarra acústica y a emborracharse hasta a altas horas de la madrugada, contaminando con sus gritos las grabaciones. Por si eso fuera poco, justo en las dos semanas que reservó para grabar hubieron unas lluvias torrenciales que también contaminaron las grabaciones con el constante traqueteo que ejercían sus gotarrones contra el techo. Y por último y aún más surrealista, Devin terminaría peleándose con el dueño del estudio y tendría que colarse en él para recoger los masters de todo lo que había estado grabando.

Por todas estas razones decidió regrabar el disco por completo montando un pequeño estudio casero, consiguiendo así el sonido que deseaba. Pero ahí no terminaron sus problemas, ya que cuando fue a intentar vendérselo a alguna discográfica ninguna quería sacarlo a la luz. Finalmente, el disco saldría a la venta a través de HevyDevy Records, una discográfica independiente que fundó el propio Devin para la ocasión. Y pensar que todo el mundo conspiró en contra para dejarnos sin poder disfrutar de este maravilloso disco.

¿Y qué podemos esperar de la brillante mente que nos trajo tan solo 4 meses antes el aclamado City de Strapping Young Lad? Pues algo completamente distinto. ¿Recordáis lo que dije antes sobre los sentimientos en la música? Pues según declaraciones de Devin esta era la música que realmente conectaba con él y que sentía como suya, llegando a decir que mientras componía este disco comenzó a ver la música de Strapping Young Lad incluso como una parodia. Y eso es lo que nos inunda al entrar “Seventh Wave”, mucho poso Dream Theateriano (Devin aún estaba formando su sonido), riffs pesados y sobretodo mucho sentimiento. Y es que la voz de Devin es capaz de emocionar a cualquiera, tanto cuando utiliza registros suaves como cuando tira de esos guturales agudos tan marca de la casa, y no mucha gente es capaz de hacerte estremecer utilizando un gutural.

“Life” es el típico tema más comercial de Devin, y uno de los mejores de este rollo junto a la mítica “Christeen” de Infinity, mientras que “Night” se presenta más oscura, alternativa y melancólica, con los sintetizadores llevando la voz cantante durante las estrofas quedando las guitarras como base, algo que continuaría explotando en sus siguientes discos. La fantástica “Hide Nowhere” nos conduce hacia el segmento del disco que provocó que se me hiciera cuesta arriba en la primera escucha y que, paradójicamente, es uno de los que más disfruto a día de hoy. “Sister” y “3 A.M.” siquiera sé si deberían considerarse canciones al uso. Más bien son pasajes ambientales, escaparates que sirven para que Devin haga fluir unas cuantas ideas melódicas sobre ellos, y para darnos un descanso de cara a lo que viene a continuación. Y dicho de esta forma podría parecer que se trata de relleno pero, sin embargo, no me imagino el disco sin ninguno de estos dos temas, al igual que no me imagino escuchando estos temas por separado. Y es que como decía al principio, este disco no es un conjunto de canciones, es un todo imposible de desmenuzar en partes más pequeñas.

“Voices in the Fan” va en la misma onda que los primeros temas del disco, mientras que “Greetings” se presenta como una obra minimalista, que incluso podría formar parte de la banda sonora de alguna película de ciencia ficción, y “Regulator” como el tema más netamente metalero del conjunto, y para un servidor, sin llegar a ser malo, también como el peor.

Hasta ahora tenemos un buen disco, un muy buen disco me atrevería a decir, de notable. Sin embargo, lo que viene a continuación es lo que consigue que Ocean Machine: Biomech pase de ser un simple buen disco a convertirse en una leyenda, una obra maestra. “Funeral” abre enigmática, reptando poco a poco a través del cementerio, y cuando entra consigue que me pregunte: ¿Cómo es posible que una canción que habla sobre el funeral de un amigo sea capaz de transmitirme melancolía y buen rollo al mismo tiempo? La melancolía porque ya no está aquí, porque nunca más podrás abrazar a una persona a la que querías, pero al mismo tiempo felicidad por haber podido formar parte de su vida y por poder verle partir en paz, dejando atrás todos su problemas terrenales. La canción tiene letra, como todas las demás, pero solo con su parte instrumental sería capaz de hacerme sentir exactamente lo mismo. A veces un simple acorde puede transmitir más que un millar de palabras.

Pero si lo de “Funeral” ha sido increíble, no se me ocurren palabras que me permitan describir la grandiosidad de “Bastard”. Manual para grandes temas que vendrían después como el famoso “Deadhead”, y a mi parecer el mejor tema de toda su carrera. Un riff pesado nos acompaña durante minutos y minutos, pero no llega a cansar en ningún momento. Y es que aquí la música, ese riff, los teclados que ayudan a crear un paisaje ambiental… no son más que una base para que Devin se explaye y nos de la mejor interpretación vocal de la obra, e incluso se podría decir que de su vida. ¿Creéis que es imposible emocionar a alguien cantando en gutural? Yo lo creía hasta que ese alarido del minuto 5:55 me llevó a las lágrimas por primera vez (pero no última). Destripar este tema no valdría de nada, porque jamás sería capaz de redactar con un simple texto todas las emociones que recorren mi cuerpo cada vez que escucho los diez minutos que lo componen, así que os invito a escucharlo y sentirlo por vuestra propia cuenta.

Y para cerrar la trilogía nos encontramos con “The Death of Music”, un tema que la verdad puede que no guste a muchos, puesto que se aleja completamente del metal para llevar la faceta ambient mostrada en cosas como “Sister” al mayor nivel. No sabría definir este tema la verdad, ya que no entiendo demasiado sobre este tipo de música. De hecho, la primera vez que la escuché no me dijo nada, pero progresivamente fue calando en mí hasta ahora, que se ha convertido en una incontestable de mi trilogía de oro de este disco. Y supongo que eso viniendo de alguien que no ha escuchado jamás esta clase de música significa mucho. Por su parte, “Things Beyond Things” actúa como cierre del álbum y es una preciosa balada que funciona a la perfección, pero que apareciendo justo después de esos tres titanes no consigue dejar una impresión duradera.

Y la verdad que poco queda que decir. La carrera de Devin después de esto siguió avanzando a pasos de gigante (a día de hoy cuenta con más de 20 discos de estudio a sus espaldas), sin embargo jamás conseguiría volver a sacar una obra tan perfecta como la que nos atañe hoy. Quizás se deba a que pudo componerlo sin prisas, o quizás los sentimientos que le pasaban por la cabeza en esta época eran mucho más intensos, o simplemente distintos, que los que pasaron más adelante. Lo único que tengo claro, es que nos regaló uno de los discos que más cosas me han hecho sentir en la vida, y eso amigos míos, eso va más allá de la simple música.

Devin Townsend: Voz, guitarra y teclado
JR Harder: Bajo
Marty Chapman: Batería
Chris Valagao: Voces adicionales

Sello
HevyDevy Records