Destruction - Sentence of Death

Enviado por Hawkmoon el Mar, 03/04/2012 - 22:10
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Más Metal clásico, coleguita. Clasiquísimo, coñes.

Editado en 1984 (el mismo año que su mítica demo "Bestial Invasion From Hell"), "Sentence of Death", el primer E.P. de Destruction, la antesala a toda la ira sonora que los teutones nos iban a lanzar en cuestión de meses, es historia pura. El inicio del cotarro Thrash alemán, con el permiso de Sodom, Tankard y Kreator, se firma aquí y ahora.

Los tres chavalines de la portada (sí, los tres notas despeinados, esos que portan más cuero y metal encima que el jodido Mad Max) van a cambiar el rumbo de las cosas. Están dispuestos a todo por alcanzar la glória metálica, por coronar las cimas del género (aún por definirse, siendo aún un retoño, un bebé). Van a sumar sus influencias (la más añeja y sucia N.W.O.B.H.M, con Venom y Raven a la cabeza, el sonidazo de la Bay Area, con Slayer y Metallica como adalides, como gurús del asunto), la conjugarán con una acojonante actitud Motörhead-Slayerista, urbano-satánica, y, joder, escupirán, a través del debut de marras, un génesis atroz, una bíblia sin tara, algo que todos los demás, sin excepción, tendrán que intentar superar. Un clásico, joder. Primer disparo y, zas, de lleno en el ojo del obispo. Naciendo, y por la puerta grande, en el reino del Thrash Metal. Con un buen par.

1984, año de oro para el buen paladar riffero-cañero. El "Haunting the Chapel" de Slayer, el "Morbid Tales" de Celtic Frost, el "At War With Satan" de Venom, el "Metal Church" y el "Bathory" (no te digo de quienes), el "Don't Break the Oath" de Mercyful Fate, el "Ride the Lightning" de San Ulrich y sus títeres, el "Fistul of Metal" de Anthrax...un despiporre. Además, Kreator, Sodom, Testament, Dark Angel, Overkill o Megadeth, otros que iban a dar MUCHO de que hablar, ya estaban preparando su llegada. La cosa estaba al rojo vivo. Vencer o morir. O ser un titán o ser un mierdas. El Heavy Metal, o cualquiera de sus vertientes, de sus ramas, no entiende de segundas oportunidades, ni de debilidad. El Metal es darwiniano, juez sin escrúpulos. No vales, a la calle. Así de simple. Y más, leches, lo era la escena del momento. Había mucho para elegir. O brillabas sobremanera o no eras nadie. Y Destruction, ya lo sabes, no nacieron con vocación de segundones (aunque el destino, cruel, no los haya puesto, realmente, en los altares que ellos merecieron).

1984 marca el comienzo de la era más oscura, salvaje, descontrolada, cabrona y, joder, espeluznantemente molona, del mundillo del Thrash Metal. Los grandes nombres, los que iban a hacer historia, ya andaban liándola bien parda, y otros muchos, legiones de fans que comprendieron el mensaje, que captaron la onda (que no era otra que la de demostrar que cualquiera, con personalidad, esmero y agallas, podía ser músico), abarrotaban los locales de ensayo, soñando con ser estrellas.

"Aparta "Kill'em All". A un lado jodido "Show No Mercy". Jódete "Welcome to Hell". Somos Destruction y venimos a ser dioses. ¿Nos os mola? Que os follen". Misiva que, desde luego, va en serio. Alemanes, thrashers y sedientos de sangre, batalla y victoria. Destruction captaron la señal, conectaron con Venom, Motörhead, Slayer y Metallica. Y, en nada, maqueta, E.P. y lo que se les ponga por delante. Amor al Thrash, a la violencia, a la potencia hecha música. Hora de cortar cabezas.

"Intro", que nos es más que una voz satanizada envuelta por unas cuerdas que ya empiezan a hacer de las suyas, nos presenta a su hermana, de nombre "Total Desaster", y, la leche, no veas con la hermana. Masacrante velocidad, una pegada de mil demonios, un sonidazo cortante y una naturaleza extrema, mega-vacilona, que recuerda por momentos a Slayer y en otros a Metallica o a Venom. Eso sí, todo bañado en vómito cortante, proto-blacker, arrogante.

"Black Mass" es una maravilla, y desde que da comienzo hasta que se finiquita. Las cuerdas de Mike, crujientes, preparan el salón para que el resto de la banda haga su aparición. Cuando éstos entran, joder, Mike se pone las pilas, quizás para no ser opacado, y se sale con unas lineas solistas que ya andan instauradas en el alma de todo aquel que ame el Thrash. "Schmier" escupe mierda que da gusto y, mientras, Sandmann destroza su batería. Orgía atronadora, técnica, impecable en ejecución, demoledora. Los hijos de Venom, Motörhead o Slayer no nos iban a salir glammies, digo yo.

"Mad Butcher", tema que será leyenda, y que volverá a vivir en otro fantástico (y futuro) trabajo, rompe cuellos, culos, espinas dorsales y cualquier cosa que pueda partirse en mil pedazos. Un tema que define, y al cien por cien, lo que significa Destruction: Arrojo, riffeo mortal, brutalidad, tolerancia cero. Himno inmortal. Tan esencial como el jodido "Whiplash", "Black Magic" o "Countess Bathory". Llegando al límite, al paroxismo. A nada de que nos reviente el cabezón (en plan "Scanners").

"Satan's Vengeance", pedazo de tiburón headbanger, y la mar de speedico, se encarga de ser la telonera para "Devil's Soldiers", la última bomba del trabajo que vivimos. Unas cuerdas misteriosotas, que parecen anunciar una balada llena de mugre, cercena divagaciones en cuanto "Schmier" abre su bocota y nos lanza un alarido infernal. Dudas despejadas. Destruction no están por idioteces. Es su primer puñetazo, no perderán el tiempo con movidas instrumentales. Ni, mucho menos, con baladitas. Ser dios del Thrash comporta ciertas reglas (almenos en 1984) y, hasta que Metallica no decidieron apostar por "Fade to Black", nadie que se las dé de engendro thrashorro puede estar más de un minuto sin empezar a machacar su instrumento. Impensable, vaya.

Jodido gran debut.

Destruction asomando su cabezón en plena refriega. Mirando de reojo a los yankies, en concreto a los de la Bay Area, y soltándoles 90 tanques hechos E.P. USA vs Alemania. La Segunda Guerra Mundial, de nuevo. Y sin armas, como siempre debió ser.

4 cuernos (ultra-altotes) para "Sentence of Death". Coronando al primer zarpazo. Ojo al dato.

Marcel "Schmier" Schirmer: Voz y bajo
Mike Sifringer: Guitarra
Tommy Sandmann: Batería

Sello
Steamhammer