Deep ?urp!e - Now What?!

Enviado por El Marqués el Dom, 28/04/2013 - 12:18
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1. A Simple Song
2. Weirdistan
3. Out of Hand
4. Hell to Pay
5. Body Line
6. Above and Beyond
7. Blood from a Stone
8. Uncommon Man
9. Apres vous
10. All the Time in the World
11. Vincent Price
12. It’ll Be Me (Bonus Track)

Han sido tantos los alumbramientos, ramificaciones, vertientes, fusiones, ir y venir, en definitiva, de estilos musicales que ha vivido la escena en las últimas décadas, que uno no esperaba que al final terminara imponiéndose el Hard Rock clásico como una de las corrientes más activas, y de la que están saliendo algunos de los mejores trabajos actuales.

En pocos días tendremos entre manos el primer Cd de Black Star Riders, la versión 2013 de Thin Lizzy que lidera Scott Gorham, así como el nuevo disco del gran guitarrista Stuart Smith con su proyecto Heaven and Earth, y desde hace semanas podemos disfrutar de ese buenísimo “Snakecharmer” que han editado algunos de los ex de Whitesnake, del disco en solitario de Paul Raymond, recomendable al 100%, y de la tercera entrega de los Burning Rain de Doug Aldrich, con versión del “Kashmir” de Led Zeppelin incluida.

La actividad en directo de todos estos grupos no se queda atrás, y yo ahora mismo espero con mucha más excitación la visita de Def Leppard en junio que la de Iron Maiden en Sonisphere.

Buenos tiempos, pues, para una escena que legó a la historia del Rock en los 70 y los 80 algunas de las mejores bandas y músicos que hemos podido escuchar, y a la que oportunamente se une el nuevo trabajo de los ingleses Deep Purple, el primero en ocho años, quinto en estudio desde que Steve Morse ingresara en el 95, y tercero con la misma formación, con Don Airey a los teclados, junto a los tres legendarios supervivientes del MK II, Gillan, Glover y Paice.

Deep Purple no han dejado de tocar en directo, sus referencias discográficas, pasadas y actuales, se cuentan por docenas, y no suele pasar un mes sin que te acerques a una tienda de discos, y encuentres nuevas ediciones de material en vivo del quinteto. La grandeza de su legado es tal que toda la música que han ido grabando desde hace años suele caer en el olvido, sepultada por el recuerdo, el rescate o las adaptaciones a otros formatos de todos sus temas principales.

Y esto último es una pena, porque todos esos discos que han editado desde los 90 están repletos de buenos momentos. “Abandon”, el Cd del 98 que supuso la despedida de Lord, es tal vez el más discreto, “Rapture of the Deep” podía ser irregular pero tenía dos o tres temas donde la banda demostraba que siempre estará a muchos kilómetros de distancia de los demás en cuestión de calidad, y “Purpendicular” y el olvidado “Bananas”, cuyo título hizo que muchos lo tomaran a broma, son dos discazos llenos de canciones sorprendentes, que cualquiera interesado en el mejor Hard Rock debería lanzarse a (re)descubrir.

“Now What?!” no será recordado como uno de los discos más impactantes de 2013, pero no decepciona en ningún momento, mantiene bien altos los estandartes de nivel, gusto y saber hacer habituales en el quinteto, y encima nos depara sus pequeñas, y maravillosas, sorpresas.

Por lo pronto ahí tenemos al sesentón Ian Gillan desplegando esa magia y talento vocal, como el mago del anuncio que soplaba sobre la palma abierta de su mano, en la apertura de “A Simple Song”, esa estrofa trovadoresca preciosa que repetirá al final del tema, dejando al oyente con la boca abierta de admiración hacia este hombre, que en directo sufre lo indecible para sacar adelante los shows, dado el desgaste de casi cincuenta años ya sobre las tablas, que se dice pronto, y que aún es capaz de emocionar en tonadas como esta.

En “Weirdistan” se recupera levemente el tono exótico arábigo que la banda ha trabajado otras veces en el pasado, aunque sin llegar a apoderarse de toda la canción, y en la entrada de “Hell to Pay” parece como si quisieran hacer un guiño a su viejo colega Blackmore con esas notas que remiten claramente al “I Surrender” de Rainbow. Aparte de ese detalle inicial, me ha encantado escuchar en “Hell to Pay” ese Hammond bestial, con un Don Airey desatado, rindiendo homenaje a su antecesor Jon Lord. Y tampoco dejéis escapar el solo de guitarra en esta misma canción, con Morse doblándose a sí mismo, llevando una escala neoclásica de esas tipo Rhoads, Malmsteen o por supuesto el jefe Blackmore, hasta el orgasmo.

“All the Time in the World”, el otro tema que escuchamos como adelanto, es otra de las destacadas; aparentemente sencilla, tiene una línea melódica de guitarra que llega a emocionar, Morse está espectacular de nuevo al iniciar el solo central, y la tonalidad reposada de Gillan hace que no te canses de escuchar la canción una y otra vez.

Siguiendo el desarrollo posterior del conjunto, tenemos un par de temas de correcta factura pero algo más rutinarios, como son “Out of Hand” y “Body Line”, tal vez la más floja del lote, aunque cuente con un buen trabajo, una vez más, del teclista, que se alternan con momentos mucho más destacables: “Above and Beyond” es un tema con vida propia, donde tan pronto me recuerdan a Dokken como a Emerson, Lake & Palmer, de esos que sabes que dentro de unos meses escucharás y sabrás descubrir matices nuevos. En “Blood from a Stone” ofrecen una nueva lección de nervio y elegancia, conjuntados como solo unos artistas de este nivel saben conseguir. Y la sorprendente “Uncommon Man” cuenta con una entrada instrumental soberbia, al estilo los pasajes de guitarra y teclados con ascendencia celta que solía tocar Gary Moore en sus últimas giras, y una segunda parte en la que escuchamos a estos impresionantes músicos experimentando como alquimistas, recreándose y disfrutando con la creación de verdadero arte ante nuestros oídos.

La presencia de Bob Ezrin a los controles habrá tenido que ver, sin duda, y es un plus al buen tono general del álbum, que se completa con una dinámica “Aprés Vous”, con nuevos juegos instrumentales de altísimo nivel, y ese homenaje al genio del terror Vincent Price, que tiene su momento estelar en la intro de teclados de Airey, que automáticamente nos permite visualizar al viejo amigo y maestro de Alice Cooper sentado ante el órgano, en su papel del doctor Phibes, interpretando música infernal mientras maquina las más crueles formas de venganza contra los cirujanos que han dejado morir a su esposa.

No hace falta recordar que Don Airey es el autor de la introducción teclística más célebre en la historia del Heavy Metal, hablo obviamente de “Mr Crowley”, y si bien en el tema de Ozzy aquellos teclados sonaban increíblemente solemnes, al evocar a un oscuro personaje real relacionado con el Satanismo, aquí Airey suena mucho más cínico, acorde con la burlona personalidad del desaparecido actor americano.

El bonus track, “It´ll be me”, es una vacilada rockera de tres minutos, en la que Gillan se erige de nuevo en triunfador. Comenzó el disco cantando como un juglar, y lo despide como un bluesman de Chicago. Versatilidad. Estilo. Savoir Faire. Carisma. Arte Puro.

Ni que decir tiene que este retorno no va a mover montañas como el de sus compañeros generacionales Black Sabbath, pero no sé por qué, intuyo que el trabajo de Iommi, Butler y el Madman no va a poder mirar de igual a igual a este dignísimo “Now What?!”.

Y ojalá me equivoque.

Ian Gillan: Voz
Steve Morse: Guitarra
Roger Glover: Bajo
Ian Paice: Batería
Don Airey: Teclados

Sello
Edel