Deathspell Omega - Si Monumentum Requires, Circumspice

Enviado por MeFuMo el Vie, 30/04/2010 - 21:12
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1. First Prayer
2. Sola Fide I
3. Sola Fide II
4. Second Prayer
5. Blessed Are the Dead Whiche Dye in the Lorde
6. Hétoïmasia
7. Third Prayer
8. Si Monvmentvm Reqvires, Circvmspice
9. Odivm Nostrvm
10. Jvbilate Deo (O Be Joyfvl in the Lord)
11. Carnal Malefactor
12. Drink the Devil's Blood
13. Malign Paradigm

Desde la oscuridad primigenia de la segunda ola de Black Metal noruego mucho ha llovido. Multitud de infragéneros se reparten el pastel del tema y, con mayor o menor fortuna, miles de grupos nos disparan su propuesta por cualquier flanco.

Pocos, muy pocos de esos grupos llegan al refinamiento oscuro y la técnica musical de los franceses Deathspell Omega. Haciendo fila en lo que se ha dado en llamar "Orthodox Black Metal", junto a los ya bastante conocidos Watain, los amigos Omega dejaron atrás el relativo Black ambiental que practicaban para crear lo que en mi opinión es, simple y llanamente, un clásico absoluto del Black de nuestro tiempo.

Oscuro, simbólico y aterrador. La banda toca con los dedos esa grima, ese tratamiento cavernario del sonido que causa cierto pavor y que heredan directamente de los primeros Mayhem y lo inyectan en un disco conceptual, una burla metafísica del cristianismo con la adoración a Satán como pivote del asunto. El desfile de melodías, bajo un sonido de carnicería, que se cruzan incesantemente entre guitarras y bajo es demencial. Riffs y arreglos disonantes que se entrelazan espeluznantemente bajo la estructura eterna de una misa en la que el objeto de adoración es pervertido y sustituído por el amigo Macho Cabrío. La voz se reparte entre angustiosas plegarias y rotundos fraseos malignos, mientras que la percusión ralla a un nivel excelente, ofreciendo blastbeats y medios tiempos entrecortados con pasmosa suficiencia, todo ahogado por una producción desde luego perfecta para todo lo que quiere expresar el disco. El uso de efectos, ya sea por distorsiones o ruidos y extraños crepitares, es sutil y enfermizo, siempre hay un fondo cucarachil en los giros, en los puentes, siempre está ahí esperando.

Este disco es como una eucaristía, pero demoniaca. Tocando temas teológicos, Deathspell Omega articulan en los apróximadamente 77 minutos del disco una ceremonia impía de adoración en la cual utilizan los ritos cristianos (una especie de mezcla entre lo católico y lo ortodoxo) y múltiples pasajes de la misma Biblia para presentar la identificación de Satán como fuerza interna e indisoluble del hombre. Una fiesta, vamos.

Así, los franceses disponen una baraja de estilos sobre la mesa para dotar a cada parte de ese rito infernal de la intensidad adecuada en cada momento. Y les sale a las mil maravillas. Los ritos de oración, en forma de solemnísimos riffs cruzados con cantos en latín, como la inicial "First Prayer", concatenarán los diversos pasos de la celebración e irán mutando hacia hipnóticos ciclos y riffs largos en "Second Prayer" y "Third Prayer". Abrazan sin miedo el Raw Black en complejas e intrincadas composiciones que alternan la mayor de la furias con extraños arpegios lanzados al aire con una distorsión infernal como "Jubilate Deo", "Si Monumentum Requires, Circumspice" o la altamente simbólica "Drink the Devil's Blood", acto final de recepción de la sangre de Satán a modo de comunión, y también el Black melódico en temas de excelente factura como "Hetoimasia", "Sola Fide II" o la mastodóntica "Carnal Malefactor". Incluso se permiten un tema en cierto modo "comercial" como puede ser la intensísima "Odium Nostrum", mofa de la paz eucarística, que actúa a modo de bala en el cerebro.

Todos los temas hilados en un grueso tapiz de oscuridad en cierto modo demente, con cambios insospechados y momentos de magistral dominio sobre unas composiciones que parecen desbocarse. Un disco magníficamente estructurado en el que los franceses se permiten hacer un tributo a los suecos Malign en el corte final "Malign Paradigm", con un sabor ciertamente noventero en las formas.

Una bestia con piel de disco de Black Metal, de escucha algo compleja pero que ofrece un jugo agrio y abundante y que me parece de lo mejorcito del asunto hoy por hoy, sobre todo en lo que a lanzamientos de los dos mil se refiere. Cinco apropiados y satánicos cuernos para este monumento.

Mikko Aspa - Voz
Hasjarl - Guitarra
Khaos - Bajo
Yohann - Batería

Sello
Norma Evangelium Diaboli