Death - Human

Enviado por Javis el Mié, 11/11/2009 - 06:14
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1 Flattening of Emotions – 4:28
2 Suicide Machine – 4:19
3 Together as One – 4:06
4 Secret Face – 4:36
5 Lack of Comprehension – 3:39
6 See Through Dreams – 4:26
7 Cosmic Sea (Instrumental) – 4:23
8 Vacant Planets – 3:48

Todos sabemos que los afilados riffs de Chuck Schuldiner fueron el conjuro que convocó a las más oscuras y primarias sensaciones del ser humano para dar nacimiento a la más brutal y sanguinaria versión del Metal: el Death Metal, pero pareciera que Evil Chuck solo se limitó a despertar a esos demonios y vigilar de cerca el crecimiento de tan brutal creación la cual alimentada de sangre y cierta psicopatía formó un ente listo para seguir su propio camino, listo para arrasar como un tsunami todo lo que encontrara a su paso, cuando ese momento llego Chuck lo dejó partir y el siguió su propio camino: el de la trascendencia.

Tampoco pretendo decir que Schuldiner (y su alter ego Death) haya abandonado del todo el Death Metal, eso jamás ocurrió, simplemente lo ajusto a sus necesidades creativas y de paso lo dotó de unos matices que ennoblecieron a dicho genero y que demostraron que el Death Metal podía tomar caminos alternos a los dogmas de su vertiente más clásica, paradójicamente establecidos por el propio Schuldiner (vaya genio señores), ya se encargarían otros de profundizar en la brutalidad y visceralidad por sí mismas.

Dicha evolución dio un salto cualitativo a partir de Human, en el que podemos encontrar la definitiva fusión entre la brutalidad del Death Metal y la sofisticación del Metal Progresivo, dando como resultado una elegante demostración de agresión y emotividad (vaya combinación) , en donde la técnica es llevada a niveles superlativos pero siempre al servicio de la composición, con la dosis justa de virtuosismo, evitando con ello la empalagosa pretenciosidad, y si a eso le sumamos las letras agudas e introspectivas de Schuldiner, tenemos los ingredientes necesarios para considera a este disco como una de las más finas joyas del genero, y con una repercusión a nivel artístico que llevó a Schuldiner a ganarse el reconocimiento de sectores alejados del Death Metal.

No es un secreto para nadie el que a partir de esta obra Chuck tomó el control total sobre el aspecto creativo de Death y que los demás músicos que aparecen en los créditos de este álbum (y de los sucesivos) no son más que músicos invitados, aunque valga la aclaración siempre de gran nivel, para esta ocasión Chuck reclutó a los músicos indicados para llevar a la realidad su ambicioso proyecto: Paul Masvidal (guitarrista) y Sean Reinert (baterista), ambos integrantes de la banda Cynic, dos músicos sumamente inquietos y de tendencias progresivas, y al gran Steve Di Giorgio en el bajo (¿acaso tengo que repetir su curriculum vitae?).

Imponente dúo de hachas el que forman en este disco Schuldiner y Masvidal, con una colección de riffs de la más fina orfebrería, pero no hay que confundirse señores en este caso la clase y elegancia no limitan en nada la fuerza destructiva de dichos riffs, los cuales son unos auténticos látigos de fuego que arrasan con lo que encuentren a su paso, y que solos señores, llenos de emotividad, clase, y técnica, todo un logro para un género que todavía no conocía a la Doncella; todos sabemos que Chuck era el principal arquitecto en esta empresa, y por lo tanto el protagonismo del trabajo en las guitarras recae en el, mas sin embargo Paul hace un trabajo a la altura como un perfecto complemento en este sublime trabajo.

Con respecto al gran Di Giorgio, siendo uno de los mejores bajistas de todos los tiempos en el Metal, paradójicamente tiene un trabajo sobrio y discreto en comparación a los otros proyectos en los que ha participado, siendo sus notas de bajo tapadas por los furibundos y asesinos riffs de Schuldiner y Masvidal (cuestiones de composición seguramente) no obstante ello, hay momentos en los que se le permite demostrar su clase tal como lo podemos apreciar en Lack of Comprehension yCosmic Sea.

Pero el que la rompe en este álbum es el baterista Sean Reinert con un trabajo monumental de esos que marca época, y es que es realmente difícil encontrar un trabajo tan variado y eficiente en la batería como el que nos obsequia en este disco Sean, cumpliendo una labor espectacular en la ejecución de los blast beats y del doble bombo, pero no solo eso, también nos regala un impactante trabajo en los platillos que debe ser la delicia de los amantes del trabajo de batería, y en las secciones más progresivas del disco demuestra su talento con un estilo que me parece influenciado por el Jazz fussion.

Tratar de reseñar cada una de las canciones de este álbum es lo más parecido a jugar a la ruleta rusa con un revólver, y que su respectivo barrilete solo tenga un espacio sin munición, dada la perfección de cada una de aquellas, esta música es suprema, sencillamente de otra galaxia, sería pretencioso e insuficiente tratar de explicar este arte, solo queda sumergirse en él y dejarse llevar de la mano del Maestre Schuldiner por esas emociones tan halagadoras que provocan esta obra, para descubrir que detrás de este género tan estereotipado como lo es el Death Metal hay un rostro oculto, el de un incomprendido genio, y que la carencia de comprensión de su magna obra es un pecado capital para el que disfrute no solo del Metal, sino de la música en general, ya que dicho genio nos puede trasportar a un mar cósmico, en el que podemos experimentar todas las sensaciones posibles: vértigo, poder, sofisticación, y sobre todo mucha inspiración.

Charles Michael Schuldiner (13 de mayo de 1967- 13 de diciembre de 2001)

Chuck Schuldiner – guitarra,vocales, productor
Paul Masvidal – guitarra
Steve DiGiorgio – bajo
Sean Reinert – bateria

Sello
Relativity, Sony