Dead Kennedys - Frankenchrist

Enviado por Onán el Mar, 24/04/2007 - 21:34
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1. Soup Is Good Food
2. Hellnation
3. This Could Be Anywhere
4. Growing Boy Needs His Lunch
5. Chicken Farm
6. Macho Rama
7. Goons Of Hazzard
8. MTV Get Off The Air
9. At My Job
10. Stars And Stripes Of Corruption

Frankenchrist es uno de los discos más horripilantes, oscuros, aplastantes y deprimentes que conozco. En su ánimo de criticar a la sociedad estadounidense desde dentro, Jello Biafra y sus secuaces llevaron al límite su registro más depresivo y apabullante, abundando como nunca en los ritmos gordos y pesados, las voces desquiciadas y las letras irónicas, crudas y desesperadas.

Tampoco es que sea para nada un disco lento, gótico o similar. Exceptuando quizá la mastodóntica At my job, Frankenchrist está lleno de la furia de siempre, de esa explosión punky desordenada que no les abandonó en toda su discografía, y en la que primaba la algarabía y la inmediatez del mensaje por encima de cualquier atisbo de arreglo finolis o de la búsqueda de un sonido claro y brillante. No parecían querer perder el tiempo con claquetas, con quítame allá este bombo o con repíteme esa toma. Lo tocaban y punto, y el resultado era el propio de cuatro músicos de sangre muy caliente que enfocan sus energías en pro de una causa común. Lo que pasa es que en este caso les quedó un disco triste, que da verdadero mal rollo (y mucho más si puedes seguir las letras). Es como si se les hubiera ido la mano al empapar de sinceridad su ironía de costumbre.

Nada más empezar, Soup is good food se encarga de aferrarte el cuello con un riff desquiciante basado (como casi todo el disco) en el intervalo de quinta disminuida, pero no al estilo de Black Sabbath, sino como lo haría el mismo Satanás en persona. La voz de Jello Biafra (que vaya nombre) le habla directamente a un empleado recién sustituido por una máquina, y lo hace de tal forma y en tal tono que no sabe uno si cortarse las venas o dejárselas largas. El fantasmal estribillo no lo arregla; por más que aporte a la canción su subidón reglamentario, te deja peor aún.

El resto del disco se regodea en el mismo tipo de ambientes hasta el final, sean rápidas o lentas las canciones. A mí hay dos que me aplastan, estrujan y chafan el ánimo muy especialmente: This could be anywhere y A growing boy needs his lunch, dos gélidas apisonadoras que transmiten desconsuelo a paletadas, como si te estuvieran enterrando vivo y te diera igual.

En fin, después de decir todo esto, parecería que Frankenchrist es un Everest que no merece la pena escalar. Pues nada de eso, es recomendable como tantas otras obras de arte depresivas y fulminantes: Guernica de Picasso, las óperas de Wagner o El corazón de las tinieblas de Conrad, por ejemplo, que son todo cosas más que horribles. Sólo que ésta que nos ocupa parece un poco más de andar por casa: unos punkis de ná.