Darkthrone - Ravishing Grimness

Enviado por MetalPriest el Jue, 18/10/2018 - 22:57
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1. Lifeless
2. The Beast
3. The Claws of Time
4. Across the Vacuum
5. Ravishing Grimness
6. To the Death (Under the King)

Llegados a 1999, Darkthrone nos tenían en una inusitada sequía musical que se llevaba extendiendo tres años. En el caso de una banda normal, nadie hubiese levantado una sola ceja por tal paréntesis, pero no estamos hablando de una banda corriente… ¿verdad? Hablamos de Darkthrone nada menos, y creo que hay que recordar que entre 1991-1996, estos legendarios noruegos parieron SIETE álbumes, SIETE, y todos ellos con su miga y buena dosis de calidad. De hecho, más de la mitad de estos trabajos están considerados obras maestras del metal extremo, y no sin razón. Porque negar el papel de estos mamones en la historia del black metal a estas alturas… como que no ¿verdad? Sería como decir que Celtic Frost está sobre-valorado o que Bathory era una banda del tres al cuarto. Sandeces, vaya.

Así que… sí… Estábamos en 1999 ¿Cierto? Fue en ese año, en el que Nocturno y Fenriz volvieron a traer un nuevo disco para el personal. En esta ocasión, se trataría del Ravishing Grimness, trabajo que estrenaría la segunda y última etapa trve-black de Darkthrone. Si bien la primera comprendía desde el A Blaze In The Northern Sky hasta el Total Death, ahora vendría una trilogía en la que comenzaría a notarse poco a poco (de manera casi imperceptible), cómo Darkthrone se irían acercando al crust-punk. Y no sería hasta discos como Sardonic Wrath y sobre todo The Cult Is Alive, cuando ese rollete crossover entre black y punk comenzaría a ser más que evidente. Pero no nos adelantemos a los discos del 2000, donde Darkthrone parecían corretear como pollos sin cabeza tratando de re-descubrirse a sí mismos. Estamos hablando de Ravishing Grimness y queráis que no, seguimos hablando de black metal noruego del de toda la vida. De puto black, con dos (cuatro) cojones.

Como de costumbre desde el 95, la producción del álbum corrió a cuenta del sello de Satyr Moonfog Productions (que varios años más adelante acabaría chapando), y para este esperado regreso de Darkthrone, tras el tibio Total Death y el rescate del añejo Goatlord, se decidió por cambiar tímidamente de fórmula. Para Ravishing Grimness, se optaría por crear canciones más algo más largas y atmosféricas que de costumbre y con baterías más clásicas (dejando los blast-beats de antaño aparcados). Se nota cierto continuísmo respecto al Total Death pero también un cambio en la forma de riffear, así como una mejoría clara en la producción que… sin ser decisivamente limpia, sí que se nota que nunca antes había sonado tan “entendible” una de las placas de Darkthrone.

De este álbum, personalmente yo destacaría dos canciones sobre las demás: The Claws of Time, por su viciante melodía y ese sabor a invierno escandinavo que deja. A parte que me recuerda vagamente a la canción Seven Tears Are Flowing to the River de Nargaroth (que saldría en 2001); tiene cierto parecido el riff inicial. Y ese tema de Ash… siempre me atrajo una barbaridad. El otro, es el homónimo Ravishing Grimness, que no deja de ser otro track gélido, afilado y lleno de progresiones que cualquier amante de la movida “made in Norway” va a disfrutar. Posiblemente lo mejor del disco,

Como apunte extra, me gustaría añadir que Across the Vacuum es muy similar a Black Victory of Death del Total Death (1996). El resto de piezas (Lifeless, To the Death (Under the King) y The Beast), están bien también. Son todas un black metal “promedio” esperable de unos Darkthrone que a alturas de 1999 ya no tenían absolutamente nada que demostrar. Un poco como los tardíos Motörhead y su rock'n'roll ¿no?

Poco queda por añadir. Después de tantos discos de Darkthrone, tantos años de buena música y discos icónicos, tal vez sea justo definir Ravishing Grimness como “álbum discreto”. De esos que nadie tiene en cuenta, nadie salvo los que igual los descubrieron con este álbum en concreto o cosas así. Aún con todo: notable trabajo de Nocturno Culto y Fenriz. Especial mención para Nocturno, que es quien puso más de su parte para esta placa componiendo cinco de las seis canciones que la conforman.

Para mí, es un “tres cuernos” de manual. Un 6,5. Ravishing Grimness es de esos trabajos que igual no hace falta escuchar para conocer bien la banda de marras pero se gozan y disfrutan como cualquier otro. Tiene un especial olor a Taake en mi opinión, por si a los fans de Hoest les interesa, vaya…

Fenriz: batería, composición de The Beast y letras (tracks 1, 3-6).
Noctural Cult: voz, guitarras, bajo y composición (tracks 1, 3-6).

Sello
Moonfog Productions