Darkthrone - Plaguewielder

Enviado por MetalPriest el Vie, 09/11/2018 - 18:39
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1. Weakling Avenger
2. Raining Murder
3. Sin Origin
4. Command
5. I, Voidhanger
6. Wreak

En la etapa 1998-2002, muchas bandas grandes del black metal enloquecieron. Por aquel entonces hubo como una suerte de tendencia a sonar algo más moderno, bien fuera por medio de trabajos sobre-producidos, añadiendo elementos experimentales o directamente abogando por meter ramalazos industriales, sinfónicos o progresivos. Los acólitos más ultra-ortodoxos del Black Metal bajaban la mirada y negaban con decepción. Emperor, Mayhem, Enslaved, Thorns, Abigor, Satyricon… incluso Immortal sonaban más técincos y modernillos. Sólo unos se mantenían en pie desafiantes. Sólo una banda resistía haciendo alarde de un sagrado compromiso para con sus fans y consigo mismos: Darkthrone.

Nocturno y Fenriz pueden ser muchas cosas, y eso lo sabrán quienes más los conozcan pero… trepas o vendidos ¡JAMÁS! Para este dúo metálico, pocas cosas hay tan importantes como la integridad y la actitud en la música. Y es que para ellos, a veces, menos es más. No hace falta tirarse una semana con un solo riff; tratando de perfeccionarlo y complicarlo, intentando tocarlo perfecto como si fuesen cyborgs infalibles. No… lo que les va a estos chicos es la fluidez. Ensayar unos temas, tocarlos, y una vez compuestos… grabar. Grabar lo más rápido posible. A ser posible del tirón. Porque veréis: hay dos clases de músicos, los que ven su música como algo a cuidar hasta el último detalle, como si de un cuadro híper-realista se tratase, y los que van a saco, a pelo… sin miedo a la imperfección, tratando de captar la esencia del momento y la pasión de la ejecución.

Tanto es así, que a estos noruegos no les importa dejar de componer cuando realmente hay falta de ideas o inspiración… lo que les interesa a estos chicos es hacer música que les guste de verdad. No tocan por pasta, ni graban por la fama o publican discos para ser rock stars. A Darkthrone se la suda tremendamente todo eso. Ni conciertos dan los tipos. Lo que se limitan a hacer es reunirse para tocar y crear, guiándose por su intuición y emociones. Y… así, de este modo, llegaron a donde llegaron: convirtiéndose en unos héroes del under sin ser en realidad del under desde hace tiempo… aunque desde luego esa era indudablemente la idea a seguir.

Así pues, volvemos a donde estábamos. Era el comienzo del nuevo milenio… todos los “iconos del black metal” se lo montaban de perlas (menos Emperor, que ponían la bestia a dormir), girando, vendiendo playeras, sonando actuales… y entretanto, ahí estaban Darkthrone, sacando su enésimo álbum de black metal old school. En 2001 precisamente le tocaría salir a la palestra al Plaguewielder; un trabajo continuísta con respecto al Ravishing Grimness y que apostaba por seguir alargando los temas, atacar con inmediatez y no caer en tópicos.

Esta etapa de Darkthrone es claramente uno de esos momentos en los que su fama no estaba especialmente en boga, y aunque en realidad poco había cambiado su calidad y estilo a la hora de traer black metal, sí que se percibía a unos Darkthrone algo más adultos y maduros: Menos propensos a los excesos o a “querer sonar más malos que nadie”. Y Plaguewielder, al igual que el Ravishing o Hate Them, demuestra que la cosa va de sonar creíbles, no de parecer adoradores de Satán ¿me siguen? ¿Quieres a un satánico de medio pelo haciendo numeritos con sangre falsa y paseando velas negras sobre los escenarios? Pues ponte Watain o Gorgoroth, que molan lo suyo tronco, pero no vengas aquí a decirme que “Darkthrone están domesticados”, porque eso es como decir que Lemmy y sus Mötorhead lo estaban y eso… sobra. Bien por desacertado o bien también por erróneo. Para mejor entendimiento, lo mejor es escucharse el material que siguen ofreciendo Fenriz y Nocturno, y este Plaguewielder es la mejor forma de entrar en profundidad en el tema que trato de explicar.

Y ojo, porque estamos hablando de un álbum prácticamente compuesto solo por Nocturno Culto, y grabado en cinco míseros días. En una jodida semana hábil, recalco. Está claro que no estamos en pie frente a un Transilvanian Hunger o un Blaze In The Northern Sky o Panzerfaust. Es obvio… pero la esencia dakthroniana sigue ahí. Siguen sonando crudos, sombríos, sucios, macarras y sinceros. Como si el tiempo no pasase por ellos ni por su música. Ejecutando su black metal gélido con sobriedad; tiran p'alante sin importar demasiado lo que vienen haciendo sus antiguos compañeros de pitanzas. Pareciera que si de mirar atrás dependiera la cosa, Darkthrone vuelven la mirada directamente hacia los sacros años ochenta; escudriñando con lupa lo que hacían banduchas totalmente desconocidas en el speed metal, en el crust punk o el black primitivo de Celtic Frost. Digo esto no porque en Plaguewielder Nocturno y Fenriz tiren de rollo revival, no… eso pasaría cada vez más y más con sus álbumes posteriores a este. Lo que sí: es que sí se nota que ya comienzan a apuntar preferencias respecto con el crust, y eso se palpa y huele sutilmente en temas como Original Sin o Wreak; tracks que si bien son claramente black metal, también se les nota un tinte gorrino-punkarrero emergente.

Para mí, de los temas que se llevan el oro, estaría la inicial Weakling Avenger; con su intro recitada por Fenriz y cuerdas desbocadas. Pareciera que estamos escuchando un descarte del Panzerfaust, sin ir más lejos. También la segunda Raining Murder, que a pesar de tener una percusión algo plana tiene cada detallito que… ufff, como el cambio de tónica del minuto tres. Command también tiene su qué por el manejo de los diferentes tempos y ser capaces de sonar tan marciales e hipnóticos. De todas maneras ninguna canción molesta lo más mínimo, todas están okey y gozan de un feeling y naturalidad muy propias de sus creadores. En otras palabras: no hay relleno ni hay momento forzando por lugar alguno.

Insisto en que esta etapa de Darkthrone es de las más ignoradas de la banda, llevo una temporada diciéndolo, pero eso no es óbice para darnos cuenta que aquí hay discos que vale la pena escuchar de cuando en vez; darle sus oportunidades e incluso comprarlos si se puede. Y Plaguewielder es uno de esos cacharros. Un álbum que merece la pena atrapar. Para mí tres cuernos altos, casi casi cuatro. Un 6,75.

Nocturno Culto: voz, guitarras y bajo.
Fenriz: batería, voz hablada y letras.

Músicos de Estudio:

Apollyon: voz adicional (track 4).
Sverre Dæhli: voz adicional (track 4).

Sello
Moonfog Productions