Darkestrah - Epos

Enviado por Hawkmoon el Dom, 22/07/2012 - 22:51
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1. Epos

Domingo gris. Parece que va a llover. Un poquito de Black épico y sinfónico nos sentará de puta madre.

Darkestrah, nacidos en Kyrgyzstan, Asia Central (aunque utilizando Alemania como sede, como base de operaciones), plagaditos de ínfulas bathorianas, emperorísticas y satyriconianas (blackmetálicas, vamos), además de shamánicas, y padres, hasta el momento, de dos trabajos de nivelón, "Sary Oy" y "Embrace of Memory", se atreven, con su tercera aventurilla, a lanzar "Epos". Un track de 33 minutejos.

Movida osada, sin duda.

Dream Theater, Extremoduro o Manowar, tres bandas con absolutamente nada que ver, cada una de su padre y madre, se han atrevido, en algún momento de sus carreras, a pasarse de listos, a dárselas de Pink Floyd, de Hawkwind. Y, la verdad, la cosa no mató. No por durar cinco putas horas una peli es una obra maestra. Mira, por ejemplo, "La Matanza de Texas" (versión 1974, joder). Ni hora y media, y quedas acojonado de por vida.

El rollete de pegarse un track largote, un "Rime of the Ancient Mariner", no es fácil. El equilibrio, las formas, todo debe quedar impoluto. Un viaje a través de muchas esferas, condensado. Un tour por la mente de la banda, por su alma, a toda velocidad, pero con tiempo para parones, para observar el paisaje. Una montaña rusa alocada y cabrona, que tiene la capacidad de salirse los las vías, volar, y transportarte a un mundo altamente onírico. Es un arte el parir un tema largo. Y es difícil, mucho, no aburrir a la parroquia.

"Epos" demuestra, y con un par, que se puede sonar acojonante, relevante, aún en pleno 2007, mucho después de la conquista blacker de las cimas metálicas, milenios después de que Quorthon sellase el destino del reino. Y demuestra, también, que las aventurillas progres, la onda setentera de parir un temita que dure de Sol a Sol, cuando se hace con esmero, da fruto majete. Si eres un artista, si naciste para hacer soñar, lo lograrás.

Portadita maja (eso sí, sobadísima), logo elegantón y, ala, directos a zambullirnos, a lo Namor, a lo Aquaman, en el universo (shamánico-gélido-oscuro) de Darkestrah.

Casi tres minutejos para ambientarnos, para entrar, y del todo, en el hipnótico reino de la banda. El mar susurra, se intenta acercar a nosotros, nos llama (movidón Lovecraftiano, colega), cuando, de repente, rompiendo la estampa de postal, unas cuerdas metálicas, onda tentáculos, surgen del agua, traspasan nuestra carne pecadora y, leches, nos arrastra, nos hace uno con el mar.

Arenilla que desgarra nuestra piel, choque contra alguna roca y, joder, el gran azul ante nosotros. Pero no es algo para disfrutar, macho. No puedes respirar, las cuerdas te están desgarrando vivo y el acojone es máximo. La onda Emperor-Mayhem-Dimmu-Bathory (en sus estados primigenios, los molones), es la que marca el sendero trazado. Sirenas (y no como las de Disney. Viejas, con ojos rojos, y dientes a lo payaso de "It"), restos de carne flotando, barcos hundidos, tiburones...todo lo que nos rodea es espantoso, y no paramos de ir hacia abajo.

Ya no vemos nada, todo es oscuridad, mucha frialdad, tanta que parece que te vayas a partir en mil pedazos. Violines, el viejo danzar de las cuerdas quorthonianas, y alguna que otra sirena de buena pechera, nos alegran la estancia en el abismo. La voz de Kriegtalith, el guía, desgarrada, muy old school, se combina atrozmente bien con el sonido que escupen los instrumentistas, mega metidos en el papel riffero y destroza-clavículas. Todo se para, se reprograma, salimos disparados del agua y caemos en una isla. Una lluvia, jodienda total, empieza a caernos encima. Parece que vivamos una peli de John Woo, versión folk-blacker martilleante y espiritualosa. Esquivando peligros a toda velocidad, con sentimiento "a cámara lenta".

El tema, entrando en su parte final, toda una batalla entre coros y llanto de cuerdas, pone la piel de gallina. Tanto que el mismísimo Quorthon, seguro, ha observado la obra. Y ha sonreido. Y se ha emocionado.

En fín, que no te aburro más...agua, sal, sangre, Bathory, Dimmu, alma, personalidad, tragedia, belleza, atmósfera y dolor.

Un "Stormblast" molón, mojado y hechizante. Y reducido, versión bolsillo, para que no encuentres relleno.

Black Metal elegante, potente, hiriente. Una joyita de 4 cuernos (bajos-medios).

Kriegtalith: Voz
Anti: Guitarra y bajo
Asbath: Batería
Sharthar: Teclados y cello

Sello
No Colour Records