Dark Moor - Shadowland

Enviado por Marcapasos el Dom, 07/12/2014 - 23:58
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1. Shadowland (0:36)
2. Walhalla (6:57)
3. Dragon into Fire (5:05)
4. Calling on the Wind (5:04)
5. Magic Land (4:58)
6. Flying (6:40)
7. Time is the Avenger (7:11)
8. Born in the Dark (5:06)
9. The King's Sword (5:50)
10. The Call (6:51)

Hay de todo en este mundo por discutir. Pero lo que es indiscutible es el hecho de que Dark Moor, a día de hoy, es una de las bandas de Power Metal más importantes de España, y, en cuanto a Metal estándar, una de las más especiales.

Pero el camino del éxito no se traza en un solo día. Se labra año tras año con el sudor sumergido en los trabajos que uno realiza. Y, actualmente, la banda de García continúa trabajando arduamente. Y mucho han conseguido labrar, de eso no hay duda.
Por supuesto, toda historia tiene un comienzo, y la de Dark Moor es no menos que interesante.

La banda fue fundada en 1993, en Madrid, por un guitarrista compositor llamado Enrik García. Su deseo de fundar un grupo de Metal neoclásico le instó a reclutar a los mejores músicos del abanico de posibilidades que se le brindaba por aquel entonces, llegando, finalmente, y tras la edición de diversos demos y maquetas, a lanzar al mercado su definitivo álbum debut: Shadowland, contando, junto a Enrik, con Albert Maroto a la guitarra, el bajista Anan kaddouri, Robert Peña a los teclados, el batería Jorge Saez y a la impresionante soprano Elisa Martín como vocalista. Subrayable también la colaboración de Leo Jiménez en el trabajo coral.
¡Empecemos a desentrañar la primera apuesta de los power-madrileños!

Dark Moor abre sus puertas con el intro homónimo, Shadowland, una muy breve introducción orquestal repleta de misterio y oscura ambientación, aunque poco se tarda en despertar el ambiente sin previo aviso (aunque parece que aún estemos en la intro) pasamos a Walhalla, Power Neoclásico en su máxima expresión, con versos, puentes, melodías y estribillos rompedores, llenos de cambios de ritmo y velocidad (y con toques de los más medievales, sobre todo en el desenlace), siempre perceptible la curiosísima voz de la fémina Elisa, heavy como ella sóla, pero virtuosa y poderosa. Quien espera ver en los tres primeros trabajos de Dark Moor un estilo de Power a lo Nightwish está equivocado, pues, ciertamente poco tiene que ver.

El siguiente track, Dragon into Fire, resulta ser principalmente caracterizado por sus múltiples facetas: impresionante trabajo de teclado, excelsos coros, y estribillo multitonal. Se llega a respirar el amor que Enrik García venera hacia figuras como Beethoven, Mozart o Vivaldi, sin llegar a sonar a Rhapsody (no se llega a tal nivel de barroquismo).
Mientras, Calling on the Wind comienza pacíficamente cual balada, explotando en un sinfín de melodías, en donde guitarra, piano y teclado barroco se unen en perfecta armonía. Elisa luce increíble, por cierto, ensalzando sus más agudos tonos. Eso sí, no tiene ese encanto de los otros dos tracks precedentes, falta algo de esa magia que me hechice y me persuada.

Magic Land es otro tema multifacético. Comienza con desgarros de guitarra heavy-ochentera a manos de Albert Maroto, pasando pronto Enrik García a respaldarle con su neoclasicismo, transportando al oyente a través de un sendero de fantasía. El estribillo es uno de los más especiales himnos a tener en cuenta en este disco, Power Metal a la más perfecta usanza.

"Run to the Magic Land
Where all has begun
Run to the Magic Land
Magic is waiting for you"

Del mismo modo, con Flying se añade una pieza más que no podemos dejar a la deriva. Comenzando con un muy buen solo de batería por parte de Jorge Sáez, bien acompañado de potentorros riffs, pasando por una muy buena ambientación guitarrística/teclista, sumergiéndonos en una verdadera aventura musical. El estribillo (florecidamente rodeado de los teclados) es altamente curioso, refleja una belleza extraña, misteriosa, nostálgica e, incluso, intimidante. Tremendo solo de guitarra de Enrik destaco, por cierto.

Es el turno de Time is the Avenger, un tema más pesado y orientado hacia tintes más caballerescos y épicos, aunque dista un tanto de estar cien por cien definido, faltándole un poco de chicha en su acción. Merece mucha atención, eso sí, su trabajo instrumental.
Por su parte Born in the Dark es un buen ejercicio de Metal Melódico, una apuesta muy interesante, pese a que peque un poco en lo que se refiere a su simplicidad.
Versando sobre la literatura bretona de Troyes, (El Rey Arturo y la espada en la piedra), la balada reglamentaria de todo disco de Power Metal lleva por título The King's Sword. Con un aura relajada y tintes medievo-trovadorescos se distancia bastante de ese respeto escalofriante que reflejarían las baladas de discos futuros, lanzados no muchos años más tarde. Pero eso es otra histora…

Finalizamos el álbum con The Call, track enigmático que versa sobre Cthulu, obra literaria de Lovecraft (en efecto, Enrik García no se iba a echar atrás a la hora de tratar la temática “lovecraftiana”). Tiene sus puntos interesantes, aunque no termina de definirse como un cierre de disco precisamente idóneo.

Con sus pros y sus contras, así escuchamos Shadowland. Precisamente, lo más notorio reside en la humilde y sencilla masterización del disco (el sonido de las guitarras y la batería falta de cierta optimización, y ciertos efectos y melodías que resuenan con cierto “eco”), aunque el resultado de los teclados sí que es bastante notable.
Musicalmente tampoco es la última caña del desierto, y la gran parte de su integridad se queda muy corta a la hora de comparar los trabajazos que vendrían a posteriori.

¿Disco malo? Para nada. Estamos ante uno que, sin llegar a alcanzar altos puntos, resulta altamente recomendable para el degustante más retro y nostálgico de este estilo (siendo este álbum una pequeña joya, un reflejo del vestigio del pasado) incluso encantador, y que, desde luego, merece la pena escuchar.

Sólo queda expresar el deseo de una buena remasterización o regrabación que, sin duda alguna, merece este trabajo (aunque dicha labor sea con el actual Romero). Sería un trabajo muy, pero que muy interesante (y favorecedor).

¡Dos cuernos altos, altísimos (tres cornamentas por escasas milésimas) para el debut de Dark Moor!

Elisa Martín / Voz
Enrik García / Guitarra
Albert Maroto / Guitarra
Anan Kaddouri / Bajo
Roberto Peña De Camus / Teclado
Jorge Sáez / Batería

*Colaboración*

Leo Jiménez / Coros

Sello
Arise Records