Dødheimsgard - 666 International

Enviado por MetalPriest el Dom, 12/11/2017 - 19:01
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1. Shiva-Interface
2. Ion Storm
3. Carpet Bombing
4. Regno Potiri
5. Final Conquest
6. Logic
7. Sonar Bliss
8. Magic
9. Completion

Como si fuese una especie de arrebato artístico, Dødheimsgard siguieron componiendo al poco de sacar su interesante EP Satanic Art. Parecían haber encontrado un rumbo musical en el que poco se había profundizado todavía y en el que sus artífices principales (Vicotnik y Aldrahn) se sentían aparentemente cómodos, es por esto que la banda noruega decidió seguir el rumbo del previo EP y darle un toque extra de locura. Así más o menos, fue tomando forma la premisa del 666 International.

Para llegar al nivel de demencia requeridas, Vicotnik mantuvo todo lo posible su alineación del Satanic Art. En esta ocasión Cerberus se iría y dejaría a Apollyon todo el proceso de grabar el bajo. También se convocaría a Carl-Michael Eide, alias Czral (Ved Buens Ende) para tocar la guitarra, pero tristemente, como Apollyon había tomado responsabilidad absoluta sobre el bajo, tuvo que hacerse cargo de la batería. Algunos de vosotros pensaréis: “¡Pero qué tristemente ni que ocho cuartos! ¡Si Czral era batera de toda la vida y era un máquina con ella!”. Sí hombre, sí… pero pasan un par de cosas: que Czral quería tocar el hacha, y por encima, comenzaba a estar hastiado de darle a la bataca, con lo que su paso por el estudio para la grabación de este 666 International fue quizás algo amargo. Y es más: el ex-Ved Buens Ende se sintió 100% decepcionado cuando vio que sus pistas de batería fueron íntegramente moduladas para sonar lo más artificiales posible. Esto, a un amante de las baterías más auténticas como él, un fan de Fenriz que odiba los triggers y similares trucos, le dolió personalmente. Te llama tu ex-compañero de Ved Buens Ende para tocar la guitarra, acabas tocando la batería, y por encima pervierten tu trabajo de la peor manera. No es de extrañar que Crzal prácticamente reniegue de su trabajo en 666 International.

Por otro lado hay que entender que el objetivo de Aldrahn y Vicotnik con este tercer LP era claro, querían llevar al black metal noruego lejos de las ortodoxias de todos esos zumbados ultra-derechistas, pro-vikingos y racistas que les habían dado de lado incluso en los tiempos de VBE por el simple hecho de que Vicotnik era medio indio (de la India). Así pues, entendemos esa deriva hacia territorios más eclécticos e industriales. Personalmente lo veo como una decisión coherente y muy meritoria pero ¿qué pasa? Que pudo hacerse mejor, MUCHO mejor. Cuando uno escucha 666 International por primera vez, tiene la sensación de estar escuchando un álbum único y posiblemente irrepetible (sólo basta con ojear su elenco de músicos para darse cuenta), pero pasa que está tan sobreproducido, tan difuminadas las guitarras… que acaba sonando demasiado artificial. Se trata de uno de esos álbumes cuyo paso por la masterización y post-producción le sentó como un puto tiro. Fijaos en lo que os voy a decir: podría ser el segundo Written In Waters... versión industrial, eso sí. Una nueva obra maestra del avant-garde black metal de los noventa, pero tantas pretensiones de sonar maquineros y mecánicos llegaron a joder parcialmente esta opus.

Si eres (o fuiste) capaz de escuchar 666 International con predisposición para analizarlo musicalmente, te darás cuenta de que sus composiciones en todos los instrumentos son impecables; llenos de sorprendentes quiebres, juegos de voces, rítmicas cambiantes, teclados elegantes e incluso baterías sensacionales. Puede que incluso pases por encima de la gran pega que tiene este álbum del 1999 (que ya me cansé de enfatizar en el anterior párrafo) y que lo veas como parte de su encanto. En tal caso, seguro que te parece una masterpiece de su rollo y yo desde mi humildad te aplaudo. Pero cuidado: Con esto no os estoy tratando de convencer de que 666 International sea un juguete roto. Ojo porque no es así. Lo que intento es explicar que esto podría ser LA obra maestra del industrial black metal, y (pienso) quedó reducido a ser un álbum de esos que crean fractura: elogiado y vilipendiado casi por igual. Un álbum que pudo ser la puta panacea pero que por razones (casi) no-musicales no llega a ese estatus de “magno” ¿Me consigo explicar?

Si nos ponemos a analizar canciones como Regno Potiri, podemos llegar a entender el nivel de elaboración de las piezas, con sus diversos pasajes, emociones y enfoques planteados. La música se extiende sobre el horizonte peligrosa y tétricamente como las máquinas lo hacían sobre la superficie de la Tierra en Matrix. Lo mismo puede percibirse con Shiva-Interfere, la riffera y elegante (a partes iguales) Final Conquest o la enfermiza y blacker Sonar Bliss (por ejemplo). Todos estos tracks están compuestos prácticamente por Vicotnik, sólo restan las piezas 3, 6 y 8 (los interludios y pasajes de piano, vaya), compuestos íntegramente por Zweizz (Fleurety). De este modo, se llega a un equilibrio que compensa la abrumadora tormenta eléctrica de Aldrahn, Vicotnik y Czral con pistas refinadas donde Svein Egil nos trata de alejar momentáneamente de la saturación.

No entraremos más al detalle con las canciones pero por contrapartida sí que hay que enfatizar en lo importante e interesante que resulta este álbum, que aunque a mí por ejemplo no me acabe de enamorar del todo, sí que lo hizo con otros músicos y grupos que tomaron ejemplo del 666 International y emularon todo lo posible su sonido, en Europa sobre todo. Pero más allá de las influencias, más vale insistir que este trabajo del '99 así, tal como está, vale bien la pena escucharlo unas cuantas veces, porque ayuda a entender mucho a los músicos que lo conformaron y a ciertas vertientes experimentales dentro del black metal.

Aún con todo, y con cierto picorcito, le daré sólo tres cuernos a esta placa de Dødheimsgard, una de las más famosas y por ende, de las más polémicas. Pero eso sí: tres horns de los enormes; un 6,75. Otro de esos discos que pudieron ser decisivos y ampliamente aceptados como canónicos, pero que por X o Y razones quedaron unos escalones más abajo ¿Y tú qué opinas? ¿Es 666 International una masterpiece o un truño infumable? La pelota está en tu tejado.

Aldrahn: voz y guitarras.
Fixit: guitarras.
Apollyon: bajo.
Czral: batería.
Mr. Magic Logic: teclados y piano.

Sello
Moonfog Productions