Cydonia - Cydonia

Enviado por Betrayer el Lun, 08/07/2013 - 22:54
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1. The King
2. Legend in Time
3. Land of Life
4. Great Soul of Steel
5. Last Prayers
6. Confused Future
7. Masters of Stars
8. Slave to Dream
9. Eternal Night

Hacia mediados de la década de los noventa, se produjo una especie de “resurgir” del Power Metal. Tampoco es que hubiese desaparecido, pero digamos dicho género llevaba unos cuantos años sin tener demasiada relevancia. Pero por aquel entonces un buen puñado de jóvenes bandas, repletas de talento y energía, irrumpieron en la escena como un soplo de aire fresco para re-activar un género que se estaba quedando algo desfasado.

Cimentados en las bases creadas por los maestros Helloween pero con producciones mucho más limpias y ampulosas, y con mayor protagonismo de los teclados, esta nueva oleada de jóvenes talentos no tardaron en ganarse el corazón de las hordas metálicas adolescentes, pues el Power siempre ha sido por tradición uno de los estilos que mejor funciona con quinceañeros y derivados. Melodía a raudales, trepidantes cabalgadas de doble bombo, coros épicos, solos imposibles quemando mástil y agudos hasta hacerte sangrar los oídos. Era imposible resistirse a la tentación, la tralla azucarada siempre entra bien.

Y como suele pasar, cuando un estilo se pone de moda poco tardan en aparecer bandas hasta de debajo de las piedras, unas buenas…y otras no tanto. Todo el mundo quería parte del pastel y mezclado con lo bueno también había mucha morralla. Bandas clones y pro-clones, con originalidad cero que pretendían metérnosla doblada, pero como casi siempre el tiempo pone a todo el mundo en su sitio. Los grandes triunfaron y los pequeños quedaron en el olvido, y en pleno 2013 podemos decir que el género no es que esté atravesando su mejor momento que digamos. Hoy paradójicamente os traigo una banda de las que no triunfó, pero no precisamente por falta de talento, si no porque...porque...porque... porque no, y no hay explicación joder!

Y hoy, mira tú por dónde, me ha dado por echarle un vistazo a la polvorienta “estantería del Power” y ver como soporta la temible prueba del paso del tiempo uno de los discos que más me cautivó por aquel entonces. Hablamos de Cydonia y su primer disco con título homónimo. Italianos, como sus compañeros de batalla Labyrinth y Vision Divine, dos bandas que por aquel entonces lo petaban, y ambas con un denominador común llamado Olaf Thörsen. Un virtuoso de las seis cuerdas que deslizaba sus manos por el mástil a una velocidad que debería estar prohibida por la ley. El máquina en cuestión siempre ha ido sobrado y en este disco participa grabando algunas guitarras rítmicas y solos.

Pero como principal baza de este disco, tenemos que sumar a parte de los solos imposibles, los ritmos trepidantes y las aplastantes bases de doble bombo del también ex Labyrinth y ex Vision Divine Mat Stanciou, la impresionante voz de Dan Keying, un perfecto desconocido que poco más ha hecho aparte de los dos discos con Cydonia, pero que van tan al límite que en ocasiones nos va a recordar al gran Michael Kiske y eso son palabras mayores. Y es que la propuesta de Cydonia no deja de ser un híbrido perfecto entre los Helloween de los Keepers y los primeros Labyrinth, lo que vendría a ser un Power de altura que en ocasiones incluso titubea con el Thrash, mucha tralla impregnada de exquisitas melodías, vamos unos músicos con garra y clase a partes iguales.

“Cydonia” álbum conceptual, con temática de originalidad cero, pero eso poco nos importa, nosotros queremos cabecear hasta quebrarnos las cervicales, y con “Cydonia” el éxito está asegurado. Arrancamos fuerte con “The King”, temazo que comienza algo dubitativo pero que tarda poquísimo en estallar, aparece el riff batallero de rigor secundado por el incansable doble bombo de Stanciou. Acto y seguido turno para la primera aparición en escena de Keying, y no tardamos demasiado en darnos cuenta de que este tío es bueno, muy bueno diría yo. El tema entra solito de cabo a rabo, no hay más, las espadas afiladas cortan mucho y esta está refinada por los mejores artesanos del metal. “Legend in Time”, después de un buen inicio de bajo, sigue por los mismos derroteros, velocidad, energía y mucha melodía, rima consonante para un tema acojonante.

En un plis plas, con dos guantazos soberbios (uno por mejilla), ya estamos preparados para zambullirnos de lleno en el mejor corte del disco. “Land of Life” es un tema dinámico, plagadito de cambios de ritmo y con unas cabalgadas de precisión milimétrica que Stanciou va ensamblando una tras otra con gran maestría. Y por si esto no fuera suficiente, Keying decide demostrarnos lo alto que pueden subir sus agudos, llevando sus cuerdas vocales al límite. Atentos a lo que se te viene encima a partir del minuto 3:15, después de un tremendo solo comienza la ascensión particular de Keying, el tío va subiendo tonos hasta llegar al momento:
“And I want to see forever, to give out
Energy from my heart and my face to be
Silence in time, of a God, always inflamed", donde el bestia está a punto de estallar, temazo antológico sin duda.

Después del chaparrón seguimos adelante con “Great Soul of Steel”, gran corte con mayor preponderancia de los teclados, eso sí, sin ser absolutos protagonistas en ningún momento, aquí mandan los demás instrumentos. “Last Prayers” es uno de los temas que más apesta a Labyrinth, y después de un inicio suavecito la cosa se pone calentita, rollete neoclásico, peluca de rizos, caras pálidas y una buena peca en el resorte del labio. “Confused Future” no da tregua, corte muy cañero, la forma de cantar aquí nos recuerda mucho al mejor Kiske, y nos vamos preparando para la segunda particular joyita del disco.

“Masters of Stars” es la particular “I Wanto Out” del disco. Un tema jovial y fresco, viciante a rabiar, no es más rápido ni el más complejo pero su grado de adicción solo es comparable al de las drogas, el alcohol o el sexo. ¡Qué cosa más agradable de tema! Vamos que lo podrías escuchar todos los días de tu vida y no llegar a cansarte jamás. Si este tema no te encandila es que tienes orchata en las venas.

Se acerca el final, “Slave to Dream” muy bien ambientada y la baladita de rigor “Eternal Night” dan el finiquito. La balada cumple a la perfección los cánones de “balada moñas heavymetalera”, un cantante al borde de las lágrimas por momentos, varios solos épicos y todo ello adornado por unos ampulosos teclados y una batería que ahora sí pasa a un segundo plano, ocupándose solo de aguantar el tempo.

Y aquí acaba la historia, disco buenísimo que por desgracia solo conozco yo, los familiares y amigos de los músicos, y a partir de ahora también vosotros. Espero no desaprovechéis el descubrimiento y le deis buena cuenta al disco, pues de verdad que bien se lo merece. Si eres de los que viviste la segunda oleada "powermetalera" de cerca, este es un excelente disco para rememorar viejos tiempos. Y si eres de los que todavía no le has dado una oportunidad al Power, este también es un trabajo muy recomendable para iniciarte en materia.

Trevor O' Neal: Bajo
Steve Sguario: Guitarra
Dan Keying: Voz
Mat Stancioiu: Batería
Lee Crow: Teclados

Sello
Metal Blade Records